Sunday, May 30, 2010

Guayominí cuatu puá

Fiel a la cita de todos los años (y con este ya van cinco por más que el año pasado me resultó imposible hacer algo como Dios manda) aquí viene la crónica del Festival de Eurovisión. Dado que sigo en Madrid y por lo tanto en ordenador ajeno de uso a tiempo parcial, este año la narración será bastante más sucinta que los anteriores (aunque espero que no tanto como la inmediatamente anterior).

La primera década del siglo XXI terminaba con una edición celebrada en Noruega tras unos años en los que los países de la antigua órbita comunista habían copado cinco de las diez ediciones celebradas.

Que el certamen se celebrara en un país serio, luterano y diligente garantizó una realización sobria (escenario incluido) aunque no exenta de detalles simpáticos y en la que, sobre todo, el espectador europeo no fue torturado por un amplios reportajes con fines turísticos (a este respecto todavía recuerdo la experiencia turca).

Además, siguiendo la afortunada tendencia de años anteriores, la introducción fue mínima (creo que sólo consistió en la repetición de la, una vez más, irreconocible canción ganadora de la pasada edición) y se entró directamente al saco despachando a las 25 candidatas en aproximadamente dos horas.

Como de costumbre también, es este un festival de tendencias en el que se podría jugar a agrupar las canciones de los diferentes países en varios estilos con características comunes.

Esto se demuestra sobre todo en los países del lado malo del telón de acero en el que, salvando excepciones de las que hablaremos en particular, podríamos decir que el estilo de los participantes variaba entre:

a) Baladas interpretadas en inglés aunque ausentes por completo de las complicaciones características de la lengua de Shakespeare y por lo tanto abundantes en términos que un espectador con un nivel de idiomas de enseñanza media podría desentrañar. Esto se traduce en melodías trufadas de palabras como “forever” “ever” “love” “dream” “together” “heart” “time” y demás dulzuras habituales.

b) Estilo folk del la Europa del Este trufado de extravagancias y horteradas varías que cristalizan en un modo de hacer música definible como “cani-eslavo”

Al primer grupo se adscribirían países como Azerbaiyan, Noruega (el país anfitrión hizo el ridículo con un justo vigésimo puesto debido a que los nervios hicieron que el interprete local cantara tan fuera de tono como un borracho con la garganta rajada de vino peleón), Chipre, Irlanda (al menos estos cantaban en su lengua materna, bueno, es un decir), Georgia, Ucrania (esta interprete tenía a su favor una de las mejores voces que se escucharon anoche y además tuvo la delicadeza de aparecer sola, sin ningún fantoche con eye liner haciendo piruetas a su alrededor), Portugal (tristona balada que recordaba mucho al “Se oye una canción” de “La bella y la bestia”, quizás porque los lusos sepan que jamás se hará una película Disney sobre alguno de sus personajes históricos: Pessoa, Saramago, Eusebio el futbolista del Benfica, Mourinho,…), Bélgica (con un tema que podría ser el típico acompañamiento musical empalagoso que no deja de sonar en series como “Gilmore Girls” o “Anatomía de Grey”) Israel e Islandia (con una cantante apellida Bjork, apellido que quizás sea como Fernández islandés, mujer rolliza a la que además vistieron de rolliza en una mezcla entre Demis Roussos y Mamma Cash con profusión de túnicas y chorreras y a la que por añadidura buscaron acompañantes de coro igualmente repolludas),

Al segundo grupo podríamos decir que pertenecían Moldavia, Albania (con coro de negras que seguramente antes de ser contratadas pensaban que Albania era un estado de México como Tabasco o Chihuahua) o Rumania (con un dúo a lo pimpinela en el que predominaba la maciza de los Cárpatos Paula Seling).

Al margen de todo esto añadir que la participación de los antiguos reyes del cotarro en el festival volvió a resultar decepcionante. El Reino Unido (Guayominí) ocupó el último puesto. Los británicos no lo habían hecho mal en pasadas ediciones aunque también habían quedado muy atrás, este año lo intentaron en cambio con un tema muy pasado de moda y que recordaba a la despedida musical de un capítulo de “Vacaciones en el mar”. Parece que no hay forma de que levanten cabeza y es posible que se les acaben cruzando los cables (como a los italianos) y terminen por abandonar el certamen.

Francia quedó también en un puesto mediocre a pesar de presentar un tema bastante bailongo (interpretado con “vitalidad africana” según Uribarri) que quedaría muy bien como himno del próximo mundial (en lugar de esa pesadilla onomatopéyica firmada por Shakira) .



Ahora veamos algunos interpretes que merecen un capítulo aparte y además condimentando con vídeos.

En primer lugar tenemos a Serbia a la que podríamos alistar en la onda “eslavo cani” con una interpretación a cargo de locaza de pelo lamido que, al menos ayer, cantó como una cabra

Bielorrusia, balada romántica aderezada con la sorpresa del despliegue de alas de mariposa por parte de las tres interpretes femeninas que, al menos a mí, sólo me hizo recordar a la metamorfosis de Jeepers Creepers.

Los diferentes públicos y jurados no entendieron la broma (seamos bien intencionados e interpretémoslo así) y castigaron a los lepidópteros con el penúltimo puesto.

Grecia era en principio una de las grandes favoritas y parece que su octavo puesto final no debió dejar muy contentos a los helenos si tenemos en cuenta la patibularia expresión de su orondo cantante. De todos modos está claro que esta animosa arenga a Dios sabe qué será sin duda muy popular en ciertos ambientes donde a buen seguro se coreará mientras se baila haciendo la conga. A mí sinceramente me pareció el número culminante de una hipotética comedia musical basada en “La naranja mecánica”.

Turquía trató de hacer una “lordiada” sacando a un grupo de heavy metal (género musical tan extenso que a buen seguro podrá englobar en alguna de sus muchas ramificaciones al conjunto otomano) denominados Manga que, por hacer honor a su nombre, se destacaron con lo que se asemejaba a la sintonía de un remake de Mazinger Z (Strep tease de Afrodita A incluido). Lo peor, el penoso nombre de la canción: “Podemos ser iguales” ¿una suplica en vista a la muy difícil entrada del país turco en el paraíso de la moneda única?.

Rusia atacó por el lado baladista con un lastimero tema interpretado por un vagabundo con el retrato (a carboncillo) de su amada en la mano mientras caía una nevada compuesta sin duda por excedentes del antiguo Ejercito Rojo del aluminio con el que los Mig 21 se defendían de los mísiles tierra-aire de los talibanes en Afganistán. Todo ello en un tono a lo Alex Ubago del Volga. Uribarri en una de sus afortunadas intervenciones comentó que al cantante “daban ganas de buscarle novia por todo Moscú”.

Armenia optó por el eslavo cani aunque también nos regalo con una macizorra marcando canalillo y que recordaba mucho a Angelina Jolie. Este país fue de los pocos que optó por un atrezzo teatral compuesto por un flautista, un pozo y un enorme hueso de albaricoque (que daba nombre al tema en cuestión). Por supuesto todo consistía en echar agua del pozo al hueso y ver que pasaba, algo que me ocasionó un suspense tan horrible (el hueso tenía un tremendo parecido con la planta carnivora de "Little shop of horrors") que apenas pude poner asunto a la canción. Al final sólo salieron unas ramitas bastante inocentes.

Y ahora por último vamos con los dos temas musicales que, freaks aparte, son los que más interesan, el ganador y nosotros (dos términos que por lo que parece permanecerán opuestos durante muchos años).

En las notas que escribo durante cada actuación había apuntado que el tema elegido por Alemania (cantado también en inglés y es que el alemán parece apto sólo para himnos militares) era un pop facilón con acompañamiento minimalista (o al menos yo sólo podía oír una caja de ritmos) interpretado por una adolescente (una Lolita según Uribarri) con aspecto de popotitos que además bailaba fatal. Posiblemente ni siquiera hubiera mencionado este tema en mi resumen de no ser porque….sorprendentemente ganó. Algo tendría esta canción que gustó de forma casi unánime en todos los países que votaron y que se alzó con el triunfo final con una sustancia diferencia. Algo tendría sí, aunque posiblemente nunca llegue a saber qué es. De todos modos enhorabuena a la tal Lena.

En cuanto a nosotros….bueno a mí desde un principio el tema elegido (en un sistema combinado de designación que pretende en el futuro evitar más chiquilicuatres algo que veo lógico teniendo en cuenta los horrores que se presentaban este año) me sonaba, igual que en el caso británico, a algo de hace mucho tiempo, de un estilo de canción festivalera más propio de la década de los setenta. De hecho en cuanto lo oí por primera vez me pareció escuchar un remedo de aquel otro vals con el que concurso en su día José Vélez. Esta claro que los responsables de nuestra canción no han visto los anuncios anti-retro de Citroen.




Pasando ya a la interpretación de Daniel Diges decir que empezó la misma bastante fuera de tono, algo que se remedió al final. El cantante pelo murga recurrió como apoyo a un grupo de bailarines que me hicieron recordar a los amigos autómatas de J.F Sebastian en Blade Runner (¡¡¡BUENOS NOCHES JF SEBASTIAN!!!).

En resumen un tema y una interpretación que no pasaran a la historia por sí solas y que tuvieron el mismo y justo mediocre puesto de todos estos últimos años. Pero de todos modos la actuación de anoche pasara a la historia (al menos a la de los aficionados al festival) por ser que se sepa (y hasta ahora nadie ha desmentido este hecho) la única en la que se coló un espontáneo.



El visitante inesperado no es otro que el catalán Jimmy Jump un veterano de este tipo de interrupciones. La verdad es que en un principio no caí en la cuenta de lo que estaba sucediendo ocupado en escribir mis impresiones sobre la canción (¿ven lo que me pierdo por culpa de servirles a ustedes?) además de que la verdad entre tanto autómata copeliano había perdido la cuenta y sólo me dije en un momento “caray que mal caracterizado está ese tipo”.

Lo cierto es que hay que reconocer que dentro del mundo de los espontáneos el comportamiento de éste en particular fue casi conmovedor ya que, además de no usar sus 15 segundos de fama para lanzar ninguna consigna política o de cualquier otra clase, logró integrarse casi como uno más en el coro (que además lo recibió, al igual que DD, con un profesionalismo encomiable). De hecho estoy convencido de que si los de seguridad no hubieran hecho amago de intervenir el chico podría haber continuado hasta el final de la canción como si nada.

Pero lo más gracioso de todo es que apenas solventado el incidente apareció por la misma esquina del escenario otro individuo que, al menos dos personas que yo conozca, tomaron por un segundo espontáneo. En realidad se trataba de la segunda voz de la canción, papel para el que escogieron a un cantante que parecía una versión de Daniel dentro de veinte años. Suerte tuvo el jambo de que los de seguridad no le arrastraran también fuera del escenario.

En fin, como consecuencia del incidente se produjo la también inédita anécdota de que la canción fuese interpretada de nuevo al final de todo con lo que Daniel sin duda se cagaría doblemente en Jimmy por tener que pasar de nuevo por ese calvario en el que además volvió a perder el tono igualito que la primera vez. Al menos todo el mundo estuvo de acuerdo en que la intromisión ni perjudicó ni benefició a nuestro representante.

Seguidamente vino la tradicional votación que no estuvo demasiado reñida. Por lo visto, y para evitar votaciones orientadas de forma nacionalista, este año se había escogido una fórmula hibrida entre las imprescindibles (por sustanciosas económicamente) votaciones telefónicas y un jurado de expertos. Lo cierto es que, como señalo Uribarri, al final se votó de la misma forma que en el sistema anterior. En fin.

A propósito de nuestro ínclito showman eurovisivo decir que ayer estuvo bastante comedido en sus comentarios durante el certamen (si exceptuamos algunos de ellos ya subrayados anteriormente y otros como hacer juegos de palabras del estilo “manga por hombro” para hablar del representante turco) pero luego volvió a hacer de las suyas en la fase de votación donde, además de dedicarse a piropear a las jamonas de los diferentes países que aparecían en pantalla para comunicar las deliberaciones, volvió con la sobada broma de dárselas de Rappel “adivinando” dónde iban los votos de cada país como si no estuviera claro que ya lo sabía de antemano. En fin pese a todo te queremos José Luís y el día que faltes (y con Beatriz Pécker seguramente aún internada en la clínica Betty Ford) no habrá consuelo ni sustituto.

9 Comments:

Blogger Harry said...

Razones para votar a Alemania había de sobra: http://www.formulatv.com/noticias/15253/polemica-lena-meyer-ganadora-eurovision/

8:53 AM  
Blogger Vargtimen said...

Yo fui de los que pensaron que el tipo que hacía la segunda voz era otro espontáneo. Total, ya puestos a boicotear...
Y es verdad que los bailarines de Daniel Diges eran muy Blade Runner, como los cantantes de Moldavia, que tenían un puntito Nexus 6 que ni Daryl Hannah y Rutger Hauer.

A mí la canción de Alemania me pareció agradable y simpática. Y los de Francia deberían haber ganado aunque solo fuera por llevar algo tan rematadamente choni y bailongo.

Uribarri me aburre soberanamente. Ayer estaba más pendiente de las jamonas que de darse cuenta de cuando votaban a España. Y sus dotes de medium adivinando qué país votará a cada cual, ya cansan. Todos los años igual, que sufrimiento de hombre.
¡QUE VUELVA BEATRIZ PECKER!!!

8:56 AM  
Blogger 3'14 said...

jajajaja yo no vi la actuación en directo... pero a la que me lo comunicaron corrí al youtube a verlo y también soy de las que pensé que la segunda voz era otro espontáneo, incluso pensé: Como se lo han currado!!! caracterizado igual!! primero sale el primo y atrae a los seguratas y luego el otro a imitar al Diges!! jajaja

Lo único que lamento es que el espontáneo sea catalán y culé... más motivos para que no sigan odiando, aun más, el resto de españoles :(

9:13 AM  
Blogger El Impenitente said...

En la guerra Uribarri Pecker me quedo con el primero.

No vi el Festival entero. Sólo las diez últimas canciones. Ninguna me dijo nada salvo la rumana, es decir, la cantante rumana que iba con un gañán mascachapas que recordaba a Parada y con el cual se podía meter en un saco e ir a estudiar el fondo marino en la Fosa de las Marianas.

Esta mañana me enteré que había ganado Alemania. La canción era tan mala como el resto.

Lo del espontáneo lo acabo de ver en tu blog. Medio escuché a Uribarri contarlo (esto de tener críos que no respetan Eurovisión es un drama) y, al repetir la canción, pensé que el espontáneo era el de la segunda voz.

En fin, veo Eurovisión porque es sagrado pero no sé si sería capaz de distinguir entre cualquiera de las cinco últimas ediciones.

Y si vamos a ganar algún año, mejor con una canción que merezca la pena recordar.

Y un saludo a tu paisano Vélez, ese hombre.

1:04 PM  
Blogger Slim said...

pues a mi me paso al reves, pensaba que el espontaneo..era del baile! lo unico que me chirriaba era la barretina..jaja hasta que dijo mi hija pequeña: pero ese que pinta ahi?
y salieron los de seguridad.

a mi este año me parecio que las canciones estaban mejor que otros años. grecia si que me gusto, tambien dinamarca (aunque parecia POlice), y tambien me gustaba la de Islandia, con su interprete "de peso", como dice Uribarri.
lo mejor de eurovision las votaciones, y lo que nos alegramos en familia cuando le votan a España..es lo mas bonito que hay.

1:21 AM  
Blogger Deckard said...

Mer también gritó "¡¡mira sale otro!!".

Yo fui muy de Armenia y Rumania, pero este año eché de menos alguna jamona Ucraniana, la caperucita gótica que mandaron me pareció una pesada.

Mención aparte para Islandia que tuvieron los huevos de mandar al mismísimo volcán a cantar.

12:46 AM  
Anonymous Ra está en la aldea said...

A mí Grecia me parecían una cosa tan garrula y tan bigger than life (desde la gala de preselección que sí, también vi) que se convirtieron en mis favoritos con esos "opa" "uh, uh".
Y comparar las Chicas Gilmore con Anatomía de Grey me ha llegado al alma, pero para mal. Sepa usted que en las Gilmore suenan temas de los Sonics, de Metallica, de las Go-Go's o de Nirvana, a años luz en humor, talento, interpretación y sentido musical de Grey.

12:00 PM  
Blogger SisterBoy said...

Reconozco que sólo vi la primera temporada de GG pero recuerdo que casi siempre sonaba una balada facilona acompañada de guitarra.

7:26 AM  
Blogger Ace Frehley said...

Juaz, desde luego fue una actuaión memorable la de Eurovisión.
Yo estaba convencido de que iba a ganar la alemana, ver a una chica joven y guapa y tímida tuvo que ablandar los corazones de los horteras y vetustos miembros de los jurados y los mismos televidentes, además, la imagen era fresca y sensual y siempre mola ver a una chica joven.
La canción era lo de menos, claro.

5:41 PM  

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