Tuesday, December 17, 2013

LIVE AFTER MIDNIGHT

Ya hace tiempo que decidí que Diciembre estaría consagrado a mi campaña navideña personal con dos excepciones: el anuncio de colisión con otro planeta y alguna defunción ilustre. Lo primero que quiero hacer es tranquilizarles ya que lo primero por el momento no va a suceder, pero resulta que con pocas horas de diferencia han muerto dos actores de cine con un par de características en común, una de ellas es que al conocerse la noticia muchos aficionados (yo incluido) han hecho el mismo comentario en voz más o menos alta: “Ah pero ¿todavía estaba vivo/a?”, triste ejemplo de lo evanescente de la vida en general y del mundo de la farándula en particular. La otra característica es que se trataba de dos artistas que quedaron atrapados por dos papeles con los que siempre serían identificados. Efectivamente esta semana no han muerto Peter O´toole y Joan Fontaine, esta semana han muerto Lawrence de Arabia y Rebecca.
YO SOY DEL BAILE EL REY.
Siempre que pienso en Peter O´toole me entran remordimientos de conciencia cinéfilos ya que se trata de un actor que tiene una carrera sembrada de películas que ya debería haber visto o que he visto pero no en las condiciones más óptimas. Este sentimiento se manifiesta ya desde ese título ya mencionado que le otorgo fama imperecedera y del que fue deudor el resto de su vida. Naturalmente he visto “Lawrence de Arabia” pero se trata de uno de esos filmes que necesariamente debería visionarse en pantalla grande, en versión original y además con el metraje con el que inicialmente fue concebido. De todas maneras incluso con una copia doblada de un videoclub pirata y por encima de la espectacularidad de los exteriores y de las escenas de acción (filmadas a la antigua, esto es no con efectos por ordenador sino con extras del tercer mundo pagados a perra gorda), era posible apreciar la cantidad de matices que O´toole imprimió a un personaje ambiguo y contradictorio y, pese a presentarse la película como un filme de aventuras (en uno de los pocos escenarios de la Gran Guerra en donde era posible representar alguna clase de romanticismo bélico), no se eludían los claroscuros del personaje ni las momentos dramáticos, estoy pensando por supuesto en esa casi insoportablemente tensa escena del interrogatorio de Lawrence por parte de los esbirros turcos.
Aquellos años fueron los mejores de O´toole, a este gran éxito siguieron títulos como “Becket” y “Lord Jim” (que no he visto y espero ver algún día aunque con respecto a la segunda quisiera primero leer el libro que El Impenitente tuvo a bien regalarme y que me avergüenza no haber terminado aún). Algo más tarde vino mi película favorita (a falta repito de ver las muchas que me faltan) de O´toole y la primera que me vino a la cabeza tras conocer la noticia de su muerte. Hablamos de “What´s new Pussycat?”, el filme que le mostraría a un extraterrestre que me pidiera un resumen en imágenes de los años sesenta.
Delirante, absurda, colorista, increíblemente incorrecta en el aspecto del tratamiento de la figura femenina (visto por supuesto con la óptica de nuestros días en los que difícilmente alguien se arriesgaría a estrenar algo así), se trata de una película que aunaba algunos de los mejores talentos cómicos de la época con una inolvidable selección de las bellezas más espectaculares de la década prodigiosa. A lo largo de los años que siguieron aparecieron otros títulos de más prestigio y de estructura más ortodoxa, recuerdo por ejemplo haber visto un poco (y haberme quedado con ganas de ver algo más) de “La noche de los generales” una extraña historia acerca de un general alemán alcoholizado que es sospechoso de asesinato en la Varsovia ocupada. Lo mismo cabría decir de “El león en invierno” en la que interpretaba al rey Enrique II, con Katherine Hepburn haciendo de Leonor de Aquitania y unos jóvenes Anthony Hopkins y Timothy Dalton interpretando respectivamente a Ricardo Corazón de León y Felipe de Francia, estos dos personajes protagonizaban además posiblemente uno de los primeros “outing” que se han visto en pantalla grande. Oh God, but I do love being king!
Al año siguiente vino “Adiós, Mister Chips” un remake en clave musical (la música la ponía Petula Clark) de una antigua película inglesa. Nunca he querido verla por el gran recuerdo que tengo de una visión durante la infancia del filme original, quizás me he equivocado al no hacerlo. Con la entrada en los setenta empezó a declinar un poco la estrella de O´toole, al comienzo de dicha década se estrenó una película que posiblemente no aparezca en ninguno de los memoriales que se han dedicado en estos días al actor pero que cuando la vi en su momento me causó una vivísima impresión. Se trata de “La guerra de Murphy”, la historia del único superviviente de un buque torpedeado por un submarino alemán casi al final de la Segunda Guerra Mundial que se embarca en una implacable venganza que asemeja la historia a la de “Moby Dick”, en concreto acabo de recordar que el final de esta película se encuentra entre las 110 escenas que me traumatizaron en la niñez, pronto hablaremos de eso.
Un par de años después O´toole hacía nada más y nada menos que de Don Quijote en “El hombre de La Mancha”, posiblemente una de las consideradas grandes películas del actor que nunca he tenido deseos de ver. Y ya bordeando el final de la década nos encontramos con algo verdaderamente curioso, se trata de “Power Play” (llamada en España “Asalto al poder”), la historia de una conjura militar en un país imaginario en el que O´Toole interpretaba al coronel de un regimiento blindado, por muy versátil que se sea hay papeles que un actor no debe interpretar y este era sin duda uno de ellos, no puedo imaginar nada menos apropiado para el elegante inglés de ojos azules que interpretar a un militar golpista. Como anécdota contar que esta película se reestrenó en el cine muy poco después de la fallida asonada del 23 de febrero de 1981.
Si los setenta no fueron especialmente brillantes para O´Toole los ochenta fueron directamente su funeral, de esa época y de todo lo que vino después salvaría únicamente “Mi año favorito”, una encantadora comedia en la que el actor, en un indisimulado ejercicio autobiográfico, daba vida a una vieja estrella de Hollywood arruinada física y moralmente por el alcohol a quien un devoto fan (Mark Linn-Baker, mundialmente desconocido por interpretar al Primo Larry en la sitcom “Primos Lejanos”) trataba de rescatar aunque para ello tuviese que meterle en un anodino programa de televisión. La última gran película de O´Toole y su canto del cisne artístico, siempre recordaré una escena en la que el personaje que interpretaba protagonizaba una de esos momentos que a uno le gustaría repetir en la vida real. Después de eso nada aparte de un puñado de títulos que no he visto ni veré nunca en los que participaba sobre todo como secundario de lujo, mi último recuerdo de él (cronológicamente hablando) es “Masada”, una mini serie ambientada en la Palestina ocupada por los romanos y una producción que sólo puedo calificar de risible.
Y esto es todo lo que puedo decir sobre Peter O´toole además de volver a lamentar las muchas lagunas que me quedan por cubrir de la carrera de un actor devenido en mito dentro de las pantallas por una sola película y fuera de ellas por su indestructible apostura de gentleman (a pesar de que nació en la verde y rural Irlanda) y por pertenecer por derecho propio a la honorable hermandad de los grandes actores alcohólicos británicos.
¡LA SEÑORA DE WINTER SOY YO!
Con Joan Fontaine acabaremos pronto. No es que no haya visto muchas películas de ella, he visto muchísimas, la mayoría en televisión durante la época en la que pasaban continuamente títulos de cine clásico, el problema es que sólo las he recordado cuando repasaba su ficha en la imdb, y lo peor no es que no recordara sus películas, es que no recordaba que Joan saliera en ellas. Al igual que sucedió con Peter O´toole se podría decir que la estrella de Joan Fontaine nació con su primera gran película, la que le proporcionaría un papel y una imagen (exactamente la que refleja la primera foto que ilustra este comentario) del que le sería imposible separarse. Se trata como habrán adivinado de “Rebecca”, el primer gran éxito de Alfred Hitchcock en Estados Unidos y el que Fontaine daba vida a una tímida dama de compañía (nunca se mencionaba su nombre de soltera) que se veía convertida de la noche a la mañana en la esposa de un atildado caballero inglés y en la señora del impresionante caserón de Manderley. Allí caería muy pronto bajo el influjo del fantasma de la primera esposa del señor de Winters materializada a través de la presencia de la maléfica Miss Danvers (que para colmo guardaba gran parecido con una tía abuela mía y no sólo en el aspecto físico).
Por si esto fuera poco Fontaine protagonizó al año siguiente otro drama de suspense también dirigido por Hitchock (Sospecha) donde casi repetía el mismo papel, es decir el de otra ingenua joven que caía bajo el influjo esta vez de un sinvergüenza incorregible (Cary Grant) del que además termina por sospechar que quiere quitarla de en medio.
A partir de ahí siguieron cantidad de títulos en los que Fontaine seguía interpretando (hablo por supuesto de aquellos de los que guardo recuerdo) personajes similares, ya fuera en “Jane Eyre“ o en la que para mí es la película más memorable de su carrera (y, como en el caso de O´toole, una que apenas será recordada en estos días). Hablo de “Carta de una desconocida” de Max Ophuls, una de las cumbres del cine romántico de todos los tiempos. Aquí Joan interpretaba a una mujer que consagraba su existencia al amor imposible que sentía por un frívolo pianista (Louis Jourdan).
Joan hizo bastantes películas más de las que ya sólo reconozco un par de ellas, estuvo por ejemplo en “Ivanhoe” interpretando por supuesto a la pavisosa de Lady Rowena aunque casi nadie la recuerda allí porque todos los que vieron esa película no tenía ojos para otra que no fuera la morenaza judía de nombre –ironías del cine- Rebecca.
Como curiosidad también recuerdo una película de algunos años más tarde, “Serenade”, en la que Fontaine presentaba uno de sus escasos papeles de villana, en concreto el de una millonaria rompecorazones que le disputaba los favores de Mario Lanza a la mismísima Sara Montiel.
A partir de ahí las apariciones de Fontaine en pantalla se fueron espaciando y también haciéndose cada vez menos memorables hasta que terminó (como tantas estrellas del cine clásico) trabajando exclusivamente en películas, series y mini series para televisión hasta su definitivo retiro en 1994. Curiosamente su vida privada parece que tuvo algo más de sustancia que la que transmitían sus insulsos personajes, estoy hablando de su relación con su hermana menor, la igualmente virginal Olivia de Havilland, con la que mantuvo una legendaria enemistad que comenzó por lo visto en la niñez y se prolongó hasta el mismo día de su muerte.

10 Comments:

Blogger El Impenitente said...

Y Lolita Sevilla también.

No es "Lord Jim" un libro de lectura fácil. Cuando narra Marlow (también ocurre en "El corazón de las tinieblas") se hace muy denso. Pero compensa. O al menos a mí me compensó. Y mucho.

Espero que en tus memorias dediques un capítulo a tu tía abuela.

De O'Toole poco puedo decir salvo que siempre me costó distinguirlo de John Hurt. Y a Joan Fontaine igual le dedico algún escrito. No en vano fue uno de mis grandes amores platónicos adolescentes (era una pavisosa pero era mi pavisosa) y fue, por supuesto, tras ver "Carta de una desconocida". Y mi amor fue tal qye, por supuesto, siempre odié a de Havilland. Sus enemigas eran mis enemigas.

12:53 PM  
Blogger SisterBoy said...

Alguien deberiá hacer un "Rebecca vs Melita", una autentica pelea de monstruas

12:59 PM  
Anonymous Sr. Biltons said...

Primero decir que no eres el único que pensó “¿pero estaba vivo… (o viva)?” Además me pasa muy a menudo.

“Lawrence de Arabia” me la compré hace años sin haberla visto, porque venía en un “pack” con “Das Boot” (que me encanta) y me salía más barato comprarme ambas que “Das Boot” sola. No me arrepentí, me pareció una muy buena película, de hecho tenía en mente volver a revisarla ahora después de haber vivido en Almería, como he hecho con “Patton”. Del resto de películas que mencionas la única que tengo verdadero interés es la de “El León en Invierno”.

“Rebeca” es una de mis películas favoritas de Hithcock y “Sospecha” una de las que no me gustan mucho. Me apunto la de Max Ophuls, creo que no he visto ninguna de ese director.

Cuando acabes con los “Pasos Vacilantes en la Zona Crepuscular” esperamos que empieces con el top 100 de las escenas que te traumatizaron tu infancia.

Un saludo.

1:35 PM  
Blogger SisterBoy said...

Ataca "Carta de una desconocida" cuando puedas, es imprescindible.

En realidad son 110 escenas y ya había empezado con la lista pero es una de las mil secciones que abandone hace tiempo. A ver si la recupero

1:53 PM  
Blogger Ra está en la aldea said...

Firmo ya donde que haya que firmar para un Rebecca vs Melita. El problema de Joan Fontaine es que, a diferencia de su hermana, no tiene un rostro reconocible. Era bella, elegante, pero totalmente confundible con cualquiera de las estrellas de la época, y eso que no creo que fuera mala actriz en absoluto. En fin, punto para Olivia.

3:49 AM  
Blogger SisterBoy said...

Ahí voy yo, repasando la lista de sus películas me he sorprendido preguntandome a cada momento "Ah pero ¿ella salía aquí?".

7:23 AM  
Blogger Slim said...

oh pues Lawrence de Arabia fue uno de mis amores platónicos adolescentes, mira que casualidad.
¿cuando van a volver a poner cine clásico en la tele? Me da igual confundir una con otra, que buenas eran todas!

8:10 AM  
Blogger SisterBoy said...

Pues lo mejor que tenemos ahora mismo es Paramount y la Sexta 3 y he oído inquietantes rumores sobre su supervivencia.

11:05 AM  
Blogger Deckard said...

Por ser repelente Rebecca no ha muerto. De Joan Fontain no sabemos ni el nombre ni el apellido en toda la película.

2:21 AM  
Blogger SisterBoy said...

¡Repelente!

7:39 AM  

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