Sunday, March 04, 2012

Sleeping village



Casi todo lo que he leído sobre esta película hacía hincapié, señalándolo como su mayor virtud, en el hecho de ser un filme con el ambiente y el estilo de las historias clásicas de fantasmas, no sólo en lo que respecta al séptimo arte sino incluso en lo que refiere a la literatura. Con el cine de terror invadido por originales o réplicas de películas orientales, frustrados intentos de recuperar, mediante remakes o productos renovados, el cine de terror adolescente de los ochenta y noventa y las múltiples variantes del “torture porn¨ (género que supuso un interesante soplo de aire fresco a principios de la década pasada pero que hoy en día ha devenido en un espectáculo hecho por enfermos y para enfermos) la idea de ver una película de miedo hecha a la antigua resultaba lo bastante sugerente como para justificar una visita al cine. Por añadidura conseguí una sesión en la que me encontré completamente solo lo que me permitió adoptar comportamientos que mi orgullo masculino me impide mostrar en público como taparme la cara con la chaqueta o dar alegres saltos durante las numerosas escenas de sustos que abundan en el metraje.

Para no alargar esto demasiado decir que sí, efectivamente “La mujer de negro” es una película de fantasmas “de las de antes”, con ambiente decimonónico (bueno la acción más bien parece desarrollarse en la primera década del siglo XX pero todo el mundo sabe que el siglo XIX terminó en realidad en algún momento entre el 28 de julio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918), mansiones decrépitas, marismas brumosas, aldeanos primitivos, apariciones gemebundas, cajas de música y muñecas de mirada vidriosa. La trama de la película tiene igualmente una orientación tradicional: un caballero inglés (verdadera reencarnación del Jonathan Harker de “Drácula”) es enviado por su bufete a una apartada población costera con el fin de hacerse cargo de la herencia de una terrateniente fallecida.

La cinta cuenta con un prólogo impactante (muy de agradecer por mostrar algo difícil de ver hoy en día y que hubiera sido imposible mostrar en una producción norteamericana), un inicio que hace progresar adecuadamente la trama y una extensa escena que ocupa la parte central del metraje, un segmento devenido en un verdadero “tour de force” pródigo en de toda clase de trucos del género (efectos de sonido, una sordidez cuidadosamente elaborada en la decoración y el atrezzo, uso tanto del efecto pausado de profundidad de campo como del montaje trepidante, etc…) y alargado hasta el límite de lo tolerable para los nervios del espectador, una conclusión lógica teniendo en cuenta que engloba posiblemente la situación más aterradora que se pueda imaginar: la de encerrar a un hombre en un entorno físico en el que cualquier clase de peligro es verosímil.

Como suele ser habitual el filme funciona mejor cuando sugiere que cuando muestra de forma explícita, pero está claro que “La mujer de negro” tiene vocación de película taquillera de modo que no puede en ocasiones evitar acudir a la reiteración del susto fácil y al espectro de factura “oriental”, supongo que resulta demasiado arriesgado apostar, en los tiempos que corren, por una forma de narrar semejante a la sutileza mostrada en, por poner un ejemplo que debe estar siempre en la mente del aficionado cuando se menciona esta clase de terror victoriano, “The innocents”.




El otro banderín de enganche de la película es la presencia en ella de Daniel Radcliffe (al que rodea un grupo de actores desconocidos si exceptuamos a Ciarán Hinds cuya presencia desprende el magnetismo habitual), su interpretación no debe tenerse en cuenta ni para lo bueno ni para lo malo ya que el papel asignado es el de simple sujeto pasivo de la acción, basta con el hecho de que no de la impresión de gritar “¡Petrificus Totalus!” en cualquier momento, así pues el actor británico puede seguir en su empeño de alejarse del espectro de Harry Potter sin tener que acudir a recursos tan extremos como los de enseñar la chipichanga en una obra de teatro.



Como decía un poco más arriba, el inicio y el nudo de “La mujer de negro”, mantienen un ritmo y un desarrollo notables, con un guión muy bien estructurado (algo que nunca ha sido el punto fuerte del género) que justifica de forma aceptable algunas cuestiones recurrentes en este tipo de películas (aquí en concreto se da una explicación perfectamente valida de por qué el protagonista no sale cagando leches de la mansión tras su primer encuentro con el espanto). Por desgracia el desenlace de la película no está a la altura y en él se manifiestan casi todos los defectos señalados antes, sobretodo lo referido al abandono de la contención narrativa para adoptar un tono más efectista y espectacular como el que se reclama en toda película de terror así como el abuso del susto (o más bien del subidón de volumen de la banda sonora). La película concluye con una escena que quiere jugar al clásico epílogo tremendista y al mismo tiempo ofrecer una suerte de satisfacción a todos aquellos espectadores que hayan sentido algún tipo de empatía con el protagonista y sus avatares. Como suele ser habitual cuando se hacen estas cosas dicha conclusión no dejará satisfecho a nadie, una lastima para un filme que tanta audacia había mostrado en sus primeros treinta segundos.

De todos modos nada de esto puede estropear las buenas sensaciones que ofrece el visionado de “La mujer de negro” película con la que les aseguro que pasaran un estupendo mal rato.

6 Comments:

Blogger Vargtimen said...

Me lo pasé como los indios, aunque como bien dices, queda lejos de películas como The Innocents.
Lo más terrorífico: que Daniel Radcliffe tenga ya edad para hacer de viudo y padre de familia. ¡Pero si ayer era un crío de 11 años! ¡No es posible!

4:04 PM  
Blogger SisterBoy said...

Ya sabes que entonces la gente se casaba jovencita.

10:15 PM  
Blogger Ra está en la aldea said...

Lo más tremendón de Equus no era que enseñase la minga sino que interpretaba a un mozo de cuadras que terminaba follando con un caballo, ¿no? Me encantan los esfuerzos de las estrellas infantiles por gritarles al mundo que ya son mayores. Miley Cyrus últimamente lo está haciendo muy bien.

8:11 AM  
Blogger El Impenitente said...

Comparados con Joselito, Britney Spears y Miley Cyrus meros aprendices.

8:26 AM  
Blogger SisterBoy said...

Joselito acabó primero de mercenario en Angola y luego de narco, juas eso sí es huir del encasillamiento.

8:50 AM  
Blogger Ra está en la aldea said...

Efectivamente, pero me temo que Joselito no tenía en mente dar un giro a su carrera sino otras cosas más prosaicas. Y el momento de absoluta caída a los infiernos de Britney tampoco fue muy consciente, me da la sensación.

9:51 AM  

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