Tuesday, October 23, 2007

Hombre de la esquina rosada



El video ya esta en youtube y seguramente volverán a verse con frecuencia estas imágenes a lo largo de la semana, al menos hasta que salga otra cosa con la que rellenar los largos tres cuartos de hora de los telediarios.

No parece que haya mucho que decir, se trata de una agresión violenta y vulgar sexista o racista (o ambas cosas al mismo tiempo) que sólo ha trascendido por el hecho de haber sido captado por una cámara. Tampoco parece que haya mucho que decir de los protagonistas del suceso, el agresor aparenta ser uno de esos productos mezcla de extrarradio, LOGSE, racismo de botellón y pirulas: un tontaina posiblemente sin remedio y en cuanto a la victima…bueno es solamente eso, nadie necesita saber nada más de ella. Pero el tercer actor o mejor dicho el primer espectador del suceso es una figura que resulta bastante más compleja. De hecho en los foros que trataban la noticia los comentarios se dividían entre condolencias por lo sucedido a la muchacha, imaginativos castigos para el agresor y sobre todo insultos hacia el testigo impávido (además de elucubraciones sobre su origen étnico).

Naturalmente entre este ultimo grupo de comentaristas no faltaban los que describían a la perfección lo que hubieran hecho ellos en circunstancias parecidas. Estoy convencido de que muchos de los que vean el video eludirán identificarse con la victima, también (o eso espero) con el agresor pero creo que muchos se habrán puesto en el lugar del tercer protagonista del pequeño drama urbano. Charles Dickens lo explicaba perfectamente con estas palabras “es siempre la persona que no se encuentra en el trance apurado la que sabe lo que se debe hacer para solventarlo, y sin lugar a dudas lo haría”. Pero bastante antes de leer estas palabras la verdad es que siempre me habían llamado la atención esas personas que parecen tener un plan previsto para todas y cada uno de los avatares que se le pueden presentar en la vida “desde jugar a cara o cruz hasta cometer un asesinato”.

De todos modos y sin ningún interés por pertenecer a esta clase de personas la verdad es que es inevitable ponerse a jugar al “¿Qué hubiera hecho yo?”. La última vez que me vi en una tesitura semejante fue hace más años de los que me gustaría recordar, durante los felices-violentos ochenta. En aquella época también estaba de moda entre la muchachada de los suburbios bajarse al centro para entretenerse golpeando a todo aquel que oliera mejor que ellos, por aquel entonces sin embargo no existía la excusa del racismo, entre otras cosas porque no había inmigrantes. En uno de las frecuentes escaramuzas del sábado por la noche recuerdo que me crucé con una escena semejante: un par de chavales de mi instituto que caminaban por la acera de la main street local con un hato de ruinas dándoles caña. Espoleado por mi buen corazón (y por elevadas dosis de grifa y ron pampero con coca cola) me acerqué al grupo de malevos y con mi mejor talante les dije en el más puro argot chicharrero “pero hombre no se boten todos contra el pibe”. Todo aquel que haya pisado la calle aunque sea para tirar la basura sabrá lo que pasó a continuación: en una pelea se tolera todo menos una interferencia conciliadora, el tópico de que el que más recibe es el que intenta mediar es una verdad como un templo. Efectivamente los muchachos dejaron en paz a los dos chicos (que aprovecharon la tregua para echarse a correr hasta que las patas les llegaron a la nuca como me contaron después) para “botarse” contra mi y darme una somanta que me tuvo preocupado algunos días.

No pretendo decir que yo sea una persona valiente, es más, en el aspecto físico posiblemente sea difícil encontrar a alguien más cobarde y débil que yo. Supongo que si hubiera presenciado esta escena me hubiera abstenido de intervenir durante los primeros momentos de la agresión aunque pienso que cuando la cosa pasara a mayores trataría de hacer algo aunque posiblemente ese algo no pasara de un intento de un timorato intento de intermediar que posiblemente recibiría la misma respuesta que aquella que sufrí hace tantos años y supongo que mi intervención estaría motivada también por la cobardía, la cobardía de quedar como un cobarde si me quedara quieto. La mala conciencia suele doler más que una patada en la boca y sus secuelas se sufren durante mucho más tiempo.

Así pues como buen cobarde suelo ser bastante comprensivo con la cobardía ajena. Quiero creer que el espectador del metro no se inhibió por indiferencia ante lo que estaba viendo sino por su propio miedo tanto al energúmeno como a complicarse la vida (incluso legalmente) si trataba de hacer lo correcto. Así pues hombre de la esquina rosada no puedo aplaudirte por lo que no hiciste pero te comprendo, te comprendo.

21 Comments:

Anonymous CuñadodeXander said...

Hace mucho que no pongo nada en tu blog Sister,pero leo todas tus entradas (buenísimas todas,la de Lovecraft para quitarse el sombrero) y solo escribo para decir que yo debo ser un cobarde también ya que me siento completamente identificado contigo y lo que has expresado en el texto.

Saludos.

1:17 PM  
Anonymous Marina Khalo said...

Escribo después de beberme en la cena dos copas de un buen vino. Supongamos que este estado desata la lengua, tanto como la sinceridad. Puede que entienda (de conocer) pero no comprenda (de encontrar justificados o razonables) los actos o sentimientos del testigo en este caso, el de la esquina rosada en contraposición a la morada de la chica. La cosa no va de chiste. Es más, no quiero comprender. Como tampoco quiero hacer ese esfuerzo injusto ya sea el agresor de LOGSE, bachillerato de colegio suizo o pink karateca de móvil movida. Me la trae al pairo lo que sea, no así su conducta y lo que ésta derive para la víctima. Actitud no sólo reprobable, sino merecedora de una justa sanción más allá, de marcharse a su casa de rositas. No es cuestión de quedarse equidistante.

Claro que he vivido situaciones parecidas como víctima y testigo. No cuento al lector/a los sucesos para no cansar ni cansarme, pasando el mismo mal trago y esta vez, no de buen vino. Pero, sí digo, Sister, que en los casos de observadora, no he tenido sangre para no intervenir ni se me congeló la misma en la espera.
Llámenlo cuestión de ética y en mi caso, “deformación profesional”. La causa de esa intervención no fue “la cobardía, la cobardía de quedar como un cobarde si me quedara quieto”. En la raíz más profunda de su causa, reside un sentimiento revulsivo ante la injusticia, junto con la necesidad casi instintiva de humanidad en el que uno se va entrenando con y en la vida, y en la que algunos sucesos o cuestiones resultan totalmente intolerables. No por a quién se hagan en su condición personal, sino por ser PERSONA. Sin buscar en la conciencia, más mérito que la empatía.

Para que luego vayan diciendo que las clases de ciudadanía corresponden solamente, a los padres y a la iglesia.

Va por ustedes mi tercera copa.

2:28 PM  
Blogger SisterBoy said...

En esta ocasión no voy a hacer comentarios a sus comentarios, todo lo que se diga estará bien tanto como si se quiere ver el asunto desde una optica pasional o si se intenta ver desde un catalejo. Yo trato siempre de hacer lo segundo pero comprendo que otros opten por lo primero.

2:44 PM  
Blogger Queer Enquirer said...

Me abstengo de comentario alguno porque poco hay que decir. Creo que es difícil saber realmente qué haría uno en la situación de ese testigo, que dicho sea de paso, también parece ser inmmigrante.
Por poner algo de humor diré que la frase “pero hombre no se boten todos contra el pibe” es lo mejor que has escrito nunca aquí, y que esa frase te perseguirá de ahora en adelante :)

4:38 PM  
Blogger SisterBoy said...

Por lo visto el espectador es argentino

10:21 PM  
Blogger 3'14 said...

Creo que uno puede especular sobre lo que haría en una situación límite (todavía recuerdo las inútiles discusiones en las que había participado jugando al juego de mesa de mismo nombre. Y digo inútiles porqué, nunca se sabe realmente cómo se va a reaccionar en cada momento. Puede que un día se intervenga, puede que otro la actitud sea pasiva... a saber, muchos son los factores a tener en cuenta y entre ellos la impredicibilidad instintiva de cada individuo.
Pero es curioso que anoche veía la noticia (no era la primera vez que tenía constancia de este suceso) en televisión y paralelamente comentaban un caso reciente:

Elementos en común de ambos casos:

A)Viajeros en un tren.

B)Víctima: Aparentemente inmigrante por su color de piel. (en un caso una menor colombiana, en el segundo un hombre de raza negra)

C)Espectadores.

Diferencias:

A)El "agresor". En un caso un joven con el pelo rapado, posiblemente bajo los efectos de alguna sustancia de dudosa procedencia. Desconocimiento del listón donde este individuo pudiera tener fijados sus límites (tal vez armado, disposición de ejercer la fuerza pues su agresión de por sí, además de psicológica era física, etc...)Y en el segundo caso: Una clara discriminación por prejuicios por parte de un revisor. Sólo pidió el billete al negro en cuestión obviando al resto.

B)La reacción de los espectadores: Como se observa en el vídeo, pasividad por parte del "Hombre de la esquina rosada", pero me parece que tampoco va mucho más lleno el vagón (no justifico, pero debe tenerse en cuenta). Mientras que en el segundo caso, según el telediario en cuestión, el resto de los pasajeros se solidarizaron con el hombre negándose también a mostrar su billete (pese a que no se lo habían pedido), lo cual ocasionó 40 minutos de retraso al tener el transporte parado. Y como consecuencia una sanción al revisor. ¿Porqué? Tuvo la mala suerte de no atinar con el idóneo inmigrante para fomentar los más que justificados motivos de tales prejuicios, y es que el hombre resultó ser un médico del hospital de Figueres (el cual espero sí llevase billete, claro que la equación no siempre es exacta y muchos son los que a pesar de disponer de recursos para pagar el importe del trayecto se cuelan en los trenes, pero ese es otro tema).

Con esto que nos están diciendo (o que conclusiones extraigo):

El racismo no sólo proviene de los barriobajeros mostrada de la forma más violenta y primitiva, existen miles de gestos diarios que discriminan a las personas por su apariencia, y siempre provienen desde posiciones de más poder (el quinqui por su fuerza bruta, el revisor por su estatus de velar por el cumplimiento de las normas y la potestad por amonestar con una multa.)

Es fácil ser subversivo cuando uno prevee los límites del agresor. Extraño hubiera sido que el revisor se hubiera liado a navajazos con el resto de pasajeros.

De todos modos, hay un detalle en le vídeo que me produce escalofríos:
Cuando la chica se levanta de su asiento para dirigirse a las puertas de salida, el hombre de la esquina rosada, no sólo no le pregunta por su estado (ya no por tranquilizar su conciencia por todo lo que nos han metido en la cabeza de si no te involucras eres un cobarde y bla, bla bla.. si no por una cuestión de humanidad), si no que gira deliberadamente la cabeza hacía otro lado. Que es lo que en el fondo, acabamos haciendo la mayoría. Hasta que nos pasa a nosotros.

11:16 PM  
Blogger 3'14 said...

Aclaración:

Cuando escribo esto:
(el cual espero sí llevase billete, claro que la equación no siempre es exacta y muchos son los que a pesar de disponer de recursos para pagar el importe del trayecto se cuelan en los trenes, pero ese es otro tema).

a Muchos me refiero individuos en general indistintamente de la edad, sexo, raza, religión bla bla..de la persona en cuestión.

11:20 PM  
Blogger Zar Polosco said...

Ayer en Valencia, un estudiante de veintitrés años quiso mediar en una pelea de pareja. Recibió un puñetazo, tuvo una mala caída, se partió la nuca y ahora está en el depósito de cadáveres.

Yo supongo que me habría quedado quieto o, a lo sumo, hubiese buscado a más gente para intimidar al agresor. O me hubiese cambiado de vagón.

1:02 AM  
Blogger Ra está en la aldea said...

Ejem, copio y pego de un librito que tengo:
En 1964 se cometió un extraño crimen en la ciudad de Nueva York que catalizó el interés de dos jóvenes psicólogos y los orientó hacia la investigación de la conducta de testigos. Aunque John Darley y Bibb Latané no eran judíos (bla bla bla)... entender el holocausto bla bla bla. Darley y Latané idearon una serie de experimentos para estudiar las condiciones en que el ser humano pasa por alto la demanda de auxilio de sus congéneres, así como las condiciones en que se impone la compasión.
Total, que llegaron a la conclusión de que la mayor parte de la gente no hace NADA, y cuantas más personas hay, menos son las que se deciden a hacer algo.
Esto me recuerda mucho a cuando en mi adolescencia una chica de mi ciudad fue violada en un edificio en construcción. La noticia era que al principio eran dos las chicas asaltadas, pero una de ellas logró zafarse y huír, supongo que a buscar ayuda. El caso es que al señor en cuestión le dio tiempo a violar a la chica y a ésta de salir de la obra por su propio pie antes de que llegara ayuda alguna. Muchas discusiones tuvimos mis amigas y yo al tanto de esta historia. Ojalá que nunca nadie nos ponga en una tesitura semejante.

2:03 AM  
Blogger SisterBoy said...

Supongo que ese caso al que haces referencia es el de Kitty Genovese una mujer asesinada en Nueva York en ese año. El ataque que sufró la mujer antes de morir duró casi media hora y fue presenciada por numerosos vecinos del barrio que no se limitaron a atisbar por entre las cortinas sino que se pegaron a las ventanas literalmente fascinados por lo que estaba ocurriendo. Fue un suceso que obsesionó a la nación y que sirvió de fuente para muchos libros y peliculas.

Recuerdo que incluso lo estudiamos en filosofia de tercero de BUP

8:32 AM  
Blogger Ra está en la aldea said...

Sí, es ese mismo. Es terrible, esa mujer (además de llamarse Kitty Genovese, que ya es bastante cruz) fue violada en el aparcamiento, llegó a su edificio, en el portal fue de nuevo violada y golpeada, le rajaron el cuello, le dio tiempo a subir una s escaleras antes de que el asesino volviera a rematarla, todo esto sin dejar de pedir auxilio, y nada.
(No fue exactamente en este orden, pero ahora estoy sola en casa y me cago de miedo si vuelvo a leer los detalles. Igual es un buena capítulo para tu biblia del crimen, aunque la reflexión consecuente ya la has hecho ahora)

1:25 PM  
Blogger SisterBoy said...

La verdad es que fue en lo primero en lo que pensé cuando vi el video y sí sería un buen capitulo pero la Biblia del Crimen sólo se refiere al caso de forma superficial

1:30 PM  
Blogger Deckard said...

Estoy de acuerdo contigo, me fascina oír por la radio como todos somos héroes desde la barrera y se critica a este hombre. Yo tampoco se que hubiera hecho.

12:58 AM  
Anonymous vargtimen said...

Si el tipo de la esquina hubiera intervenido se habría llevado otra patada en la cabeza, y no sé a él, pero a mí francamente no me gusta que me pateen la cabeza.

Dicho esto, expresar toda mi admiración por la frase “pero hombre no se boten todos contra el pibe”.

7:58 AM  
Blogger SisterBoy said...

El asunto está adquiriendo dimensiones madeleinescas. La noticia abre partes de radio, telediarios nacionales, intervenciones de Esperanza Aguirre, Zapatero y de la Ministra de Asuntos Exteriores de Ecuador que ha aprovechado para darse un garbis por el pais. Se habla ya de entrevistas pagadas al Kagate Kid de los trenes. Los colegas del tipo le sacan fotos y quieren venderlas por cincuenta euros. Ha nacido una estrella

1:24 PM  
Blogger Zar Polosco said...

Hay gente que con menos curriculum está de tertuliano en diversos programas de televisión. Quizá estemos en el alumbramiento de un nuevo apostol en la lucha contra el cambio climático. ¿Veremos su ciruelo en el Interviú? Las posibilidades que se le abren al macarra éste son ilimitadas, infinitamente superiores al Yoyas aquel, ilustre precursor.

2:23 AM  
Anonymous g. said...

a mí lo que me impresiona (lo que TAMBIEN me impresiona, quiero decir, porque...)es comprobar (una vez más)la determinancia que tienen los medio de comunicación en TODO, sobre todo en la formación de la conciencia de la gente. hace poco a un senegalés (creoq ue era senegalés) le pasó algo parecido y quedó parapléjico: ni se vió, no se dio publicidad, alors...como si no hubier pasado, como si no hubiera existido.

Lo del tío éste....pfff, es demasiado...ni puedo comentar.

Un abrazo, Sister.

pd: Por cierto...no sabía que había pasado algo con Pla en Argentina ¿qué, qué..?! cuenta, venga!

3:58 AM  
Blogger SisterBoy said...

Pues ni idea G lo lei en los comentarios de algunos videos de youtube. Por lo visto algún problema con un individuo llamado Jorge Guinzburg.

7:46 AM  
Blogger joanarcaic said...

no sé por que, pero todo este lio no hace más que recordarme "La Naranja Mecanica".
tambien me gusta eso de generalizar a saco. lo de la LOGSE me ha llegado al corazon (como lo de ser "de una familia desestructurada" como si eso fuera un cheque en blanco para todo). la questión es buscar respuestas, aunque estas sean absurdas.
lo mejor de todo es que gracias a ese aprendiz de nazi, ya se que puedo ir por el país borracho-drogado dando ostias y cobrando por las declaraciones a los canales de tv.
y lo sublime, el psiquiatra apareciendo en la tv explicando el historial del chico (con dos cojones, así, "que el chico en realidad no estaba pegando a la chica, sino a sí mismo"...).
en serio, no sé cual es la respuesta, ni la manera de actuar ante actos como los del "aprendiz-de-nazi", pero tanto buenismo y tanta justificación de la actitud gamberra me acojona. (del mismo modo que me acojona que tres frikis quemando unas fotos es una noticia de ambito politico fundamental; y la mayoria de agrsiones skins-nazis passan como si nada......)

p.d : por cierto, que el tipo no se llame a si mismo nazi, no implica que no sea un nazi...

2:47 AM  
Blogger Cinephilus said...

Ahí va mi opinión, que no es más que eso, una opinión:
- el hombre de la esquina no es, en definitiva, el agresor; resulta injusto buscar más culpable que al energúmeno que hace lo que, lamentablemente, todos hemos visto...
- el hombre de la esquina tiene miedo, supongo, y el miedo es un sentimiento que no soy capaz de juzgar. No sé si la solidaridad y el miedo son irreconciliables, no sé, tampoco, qué habría hecho yo. La verdad es que no me considero capaz de dar lección alguna al hombre de la esquina del vídeo,
- el hombre de la esquina ha sido vejado por los medios de comunicación, mientras que el agresor ha sido perseguido para lograr de él declaraciones e, incluso, para permitirle arrepentirse verbal e hipócritamente en un acto de contrición mediática
- el hombre de la esquina seguirá con la conciencia difusa y gris, mientras que el agresor -ausente de conciencia y de pensamiento- se limitará a cumplir una ridícula sanción que en nada le afecta y que en nada castiga su brutalidad
- el hombre de la esquina no será invitado -y pagado- en ningún programa basura mientras que el auténtico psicópata seguramente sí lo sea...
Y, por último, como docente me apena hilvanar LOGSE con racismo. Es cierto que nuestro sistema educativo tiene muuuuuchos problemas, pero la LOGSE introdujo muchísimimos más contenidos éticos y morales que cualquier ley anterior. En todas las materias se incluyeron, por ejemplo, los contenidos transversales, en los que debemos formar para la igualdad a los alumnos teniendo cuidado con aspectos tan minúsculos como el enunciado de las actividades o los ejemplos que ponemos en el aula. Que el racismo sea una terrible realidad no es herencia de nuestro sistema educativo que, al menos en ese aspecto, sí tiene una clara vocación integradora y conciliadora. A mí, viendo imágenes así, como profesor de secundaria se me parte el alma y hasta se me quiebra la fe en lo que hago, porque resulta imposible pensar que, a fecha de hoy, sigan existiendo individuos así...
Saludos, sister

5:52 AM  
Blogger SisterBoy said...

Cuanto más sé sobre el agresor más lastima siento por él. Lo cual no quita que si me lo entregaran atado no le pegara tal patadon en las pelotas que se le iban a saltar las lagrimas. Independientemente de esto me parecería una injusticia que la ley cargara contra él por el hecho de que sus actos hayan sido grabados en video. Es una muestra más de la monstruosa hipocresía del see no evil, no nos inquieta que pasen estas cosas, nos inquieta el verlas. Este no deja de ser otro acto violento de los muchos que se cometen a diario y debe ser tratado como tal. Si la ley es blanda con este tipo de delitos pues que se cambie la ley pero no se debe castigar de forma especial un suceso particular. Una cámara es sólo un testigo, no debe ser ni un fiscal ni un juez.

Por lo demás reitero mi comprensión hacia el hombre de la esquina y mi apoyo a la victima. A ella y a todas las otras victimas que no han tenido la fortuna de que le peguen una paliza delante de una cámara.

Y ya está. Mañana hablaremos de Woody Allen.

2:12 PM  

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