Sunday, September 16, 2007

La increible verdad. Parte Primera


Tal y como dije en el último capitulo del abecedario del crimen el asunto Madeleine Mccan no era algo que me llamara particularmente la atención. Si la niña hubiese sido secuestrada y asesinada por un extraño el asunto no pasaría de ser un suceso vulgar y violento del que no se podría extraer ninguna reflexión de interés, en resumen algo tan trágico e imprevisible como si a Maddie le hubiera caído un rayo encima.

Pero las crecientes sospechas de que los padres de la niña podrían estar implicados como autores y/o encubridores de lo que quiera que sucediese aquella noche le da al asunto unas dimensiones sociológicas formidables. Estamos asistiendo a un hecho del que se está hablando muchísimo en medios serios y en medios de broma (la pasada semana llegó incluso a ser noticia de portada en los telediarios españoles de la primera cadena y eso que ya no estábamos en agosto) y del que se hablará mucho en el futuro. Se escribirán libros y novelas, se harán películas, telefilmes y series de televisión y quien sabe si hasta alguien escribirá una de esas crueles canciones infantiles que nunca se sabe de donde salen (“Maddie Mccan Maddie Mccan su madre le dio un caramelo antes de dormir y ya nunca se despertó”).

Son muchos los factores que hacen de este asunto algo que sobresale por encima de la brutalidad diaria y que está causando en la sociedad inglesa un impacto comparable al del asesinato del niño James Bulger a manos de dos chicos sólo unos años mayores que él (la imagen captada por el video del centro comercial ha pasado ya a formar parte de la historia universal de la infamia británica).


Por si fuera poco todo el asunto esta envuelto en ese halo, fascinante e irritante al mismo tiempo, de los enigmas que puede que nunca sean desvelados, una lista que abarca desde el Mary Celeste hasta el misterio Von Bulow. Pero veamos esos factores de forma separada.


Factor uno: ¿Has subido a ver a los niños?

Cuando yo tenía la edad de Madeleine dejar a niños de esa edad solos era algo demasiado inconcebible como para ser tenido en cuenta. Yo no soy padre y no tengo ningún contacto cercano con niños ni con padres de niños; aún así tengo la sensación de que incluso hoy en día, al menos en nuestro país, es un comportamiento completamente insólito si exceptuamos la típica noticia chusca de sucesos vinculada a sectores marginales de la sociedad (“dejan a sus hijos pequeños encerrados en el coche para irse de copas”).

Desconozco si lo sucedido esa noche fue una casualidad o es una práctica habitual en los matrimonios ingleses de vacaciones en el extranjero pero de todas maneras aquí tenemos el primer asunto sobre el que sin duda están reflexionando muchos sociólogos de última página de los diarios de todo el mundo en el sentido de “estas cosas antes no pasaban” y “los matrimonios con hijos de hoy en día quieren vivir como si aun estuvieran solteros”.






Factor dos: ¿Qué sucedió entonces?

La historia contada en Rashomon (que primero fue un libro y luego una película dirigida por Akira Kurosawa) nos enseña que siempre que en un acontecimiento intervenga más de una persona la realidad jamás será única. Si lo recuerdan la película trataba sobre un hecho concreto, la muerte violenta de un hombre, contada por cinco personas diferentes: el presunto asesino, la esposa de la victima, un testigo casual y el propio hombre muerto que era convocado mediante espiritismo. Ninguna de las cinco versiones coincide, es más, todas eran tan distintas que no había más remedio que concluir que cuatro de los testigos mentían descaradamente o que mentían los cinco o bien que los cinco decían la verdad.

Algo parecido sucede con lo que pasó la noche del tres de mayo de 2007. Al parecer tras un día normal de vacaciones los Mccan dejaron a sus hijos en el apartamento del ya famoso Ocean Club a las 19.00 y se fueron a cenar con otras tres parejas de su misma nacionalidad a un taberna situada apenas a cien metros de la residencia veraniega



. Aquí empiezan las contradicciones sobre todo entre los cuatro matrimonios implicadas y los camareros portugueses. Se discrepa en primer lugar del número de botellas de vino consumidas en la cena, los portugueses dicen que 14, los británicos dicen que mucho menos pero de todos modos me pregunto si este dato es verdaderamente importante salvo que sea igualmente usado por los anteriormente mencionados sociólogos de tabloide para destacar una vez más la irresponsabilidad de los padres modernos.

Los veraneantes dijeron también que aproximadamente cada media hora alguien se acercaba a ver como estaban los niños, algo que también niegan los camareros. Uno de los comensales, Russell O´brien afirmó que a las 20.00 se acercó hasta la puerta del apartamento de los Mccan sin ver ni oír nada extraño. Fue por fin a las 21.00 horas cuando Kate Mccan dio la voz de alarma. El último interrogante hace referencia a que los padres de la niña tardaron cuarenta minutos en llamar a la policía mientras trataban de encontrarla por sus propios medios.

Por lo que se ve nadie vio lo mismo aquella noche y cuando no hay una cámara de video presente (a veces incluso ni así) uno no tiene más remedio que fiarse de su sentido común. Yo me inclino a no creer demasiado en la versión lusa sobre todo porque por más que lo pienso no encuentro la razón para que un ocupadísimo camarero portugués se dedique a contar cada cuanto va un padre a ver como están sus hijos. Pero por otro lado ¿dicen la verdad los británicos? Si no es muy defendible el hecho de que estos matrimonios dejaran solos a sus hijos pequeños tampoco lo es (suponiendo que tal cosa ocurriera) que se inflaran a botellas de vino por muy británica que sea esta costumbre. Así pues es posible que por una simple cuestión de pudor los ingleses hayan afirmado que hicieron algo que o bien no hicieron o bien hicieron de forma muy distinta a como dijeron. ¿Quién sucedió en realidad?

En cuanto al hecho de no llamar a la policía inmediatamente no quiere decir en principio que haya ninguna conducta maliciosa que encubrir. Los turistas de países ricos que viajan a países menos ricos desarrollan una instintiva desconfianza por las autoridades de dichos países (y esto lo he podido comprobar personalmente) y especialmente por su policía. Quizás pensaron que la niña había salido a dar una vuelta o bien que si alguien la había cogido ellos mismos podrían dar con el secuestrador antes de tener que recurrir a la presumiblemente inepta policía local. Aunque existe una razón más pero de esto ya hablaremos algo cuando analicemos el tercer factor algo que haremos en un par de días porque como de costumbre este post me está quedando demasiado largo.

10 Comments:

Blogger Queer Enquirer said...

Te auguro un gran futuro como letrista de canciones infantiles. Eres como un cruce entre Rosa León y las niñas que saltan a la comba en Pesadilla en Elm Street.

3:12 PM  
Anonymous Marina Khalo said...

Parece claro, que entre otras cosas, estamos ante un hecho al que sólo se puede llegar a través de las pesquisas policiales o la confesión del delito. Ambas serían refutadas por las pruebas contrastadas y comprobadas. Si no fuera así, hoy mantendríamos que la tierra es plana y condenaríamos a la hoguera a los sospechosos de comportamientos y actitudes anormales. Parece ser que en este circo, el foco mediático se erige como figura del inquisidor que absuelve y condena a golpe de sensacionalismo, entrevista y folletín. Tanto los unos como los otros parecen servirse de eso.
Si te adentras, sisterholmes, por terrenos tan pantanosos como de momento irreales; espero no te pierdas entre la bruma. Es posible, que no solamente te hagan falta tres factores para resolver la ecuación del impacto social del suceso. Y que la verdad, la increíble verdad, no se sepa nunca.
Mientras, esperaré la segunda parte de tu primera parte…Un placer leerte.

Un saludo

4:27 PM  
Blogger Deckard said...

De momento va por el camino de quedar para siempre cubierto por la sombra de la duda.

Otro misterio que me asaltó el sábado fue ver que telecinco programaba la película "El secreto de los McCann". ¿Casualidad o búsqueda de espectadores despistados?

12:34 AM  
Blogger Zar Polosco said...

Te puedo asegurar que lo de dejar a los críos solos no es algo habitual. Conozco a muchos padres y todos tenemos que organizarnos de mil maneras para poder salir, pero los críos nunca se quedan solos. Y mucho menos narcotizados. Es más, si vamos a algún parque o a cualquier sitio, si alguna vez perdemos de vista a nuestros hijos nos entran los siete males.

Esperaremos con avidez la segunda parte.

1:53 AM  
Anonymous Ra está en la aldea said...

El tercer factor debe ser esa noticia que ha salido ahora (no sé si es fiable o no) de que un pelo de Madelaine confirma que la niña era sedada regularmente (lo cual daría pávulo a la teoría de que los padres mataron accidentalmente a Madelaine al darle tranquilizantes para poder irse de parranda). Ésta es sin lugar a dudas mi teoría sin fundamento favorita, claro que de ser así, ¿a qué tanto revuelo? ¿por qué no esperar tranquilamente a que el tiempo pasase, la gente se olvidase del caso y la policía lo archivase, como ocurre diariamente con situaciones similares? ¿Por qué recurrir a Beckham? ¿Por qué recurrir al Papa?
He visto un cartel por ahí de "Solo en casa" con Kevin y los señores McCann que es tronchante.
Seguro que nunca llega a saberse "la verdad". Pena.

2:25 AM  
Blogger Mer said...

Si es verdad lo del pelo de madelaine, los padres merecen el castigo aunque la niña haya sido raptada por un tercero.

Yo creo que, salvo excepciones, ningún padre actual deja a los niños solos. Yo voy cada dos por tres a hoteles de gran canaria repletos de ingleses y en la cena eso está lleno de críos rubísimos correteando por ahí.

Y lo del camarero pues no lo veo mal. Es normal que te preguntes donde están los niños. La gente en vacaciones repite restaurante, es posible que estos camareros hayan prestado atención a los niños y se preguntaran donde estaban en esos momentos. Ya sabes, esos típicos comentarios de latino cotilla "desde luego estos guiris ¿donde dejan a sus hijos? ¿Cuanto dices que llevan sin comprobar si están bien?"

Hay algo que no cuadra en todo esto: la sangre. O sangre o droga. Pero ambas cosas? No lo entiendo.

Además, si has matado a tus hijos lo normal es largarte de portugal y seguir con tu vida. ¿Qué hacen todavía allí? La única explicación es que realmente creen que la niña está viva. El paripé no es lógico.

Mi veredicto: son culpables de que la secuestraran por darles tranquilizantes. A la cárcel.

4:03 AM  
Blogger Arual said...

La mayoría de mis amigos tienen hijos y os aseguro que no les dejan solos nunca. Esa no es una costumbre habitual ni en España y creo que tampoco en Inglaterra. Es un fallo de responsabilidad muy grande que no tiene nada que ver con la nacionalidad de los padres. A partir de ahí todo para mi son dudas. A mí los McCann no me dan buena espina, pero reconozco que soy muy influenciable y el hecho de que la poli portuguesa les llamase a declarar ya me dió mal rollo. Espero que sean inocentes, de verdad, pero no lo tengo claro, al igual que tampoco tengo claro que se llegue a saber nunca la verdad.

4:13 AM  
Blogger cucumber said...

No sabía que el undecimo mandamiento fuera " No dejaras a los niños solos". Todo depende de muchos factores. Yo tengo hijas y alguna vez en determinadas circunstancias, las he dejado solas. He bajado a la cafeteria del hotel a tomar una copa, o al jardin de los apartamentos, casi siempre con intercomunicador pero no siempre seguro de su eficacia. No hay que quedarse con la anecdota.
Eso si, si encima las narcotizaban y les obligaban a ver medico de familia, era otra cosa.
Espero la segunda parte. Jo! Sister, como soluciones el caso, te vemos con Beckam y el Papa en las revistas.

4:20 AM  
Blogger Mer said...

Esa es mi primera teoría. La segunda es la de "La secta satánica asesina" que ya comentaré cuando la tenga más cerrada.

4:31 AM  
Blogger 3'14 said...

Sólo tengo una queja: Que cortes un post por pensar que te está quedando demasiado largo. Personalmente si te leo es por que obviamente me interesa lo que dices, así que lo seguiré haciendo tenga 2 ó 200 líneas. Y ahora me has provocado un coitus interruptus en la lectura del cual no se yo si me recuperaré.

No me gusta pronunciarme sobre la implicación o no de los padres en la desaparición de Maddie hasta que no exista una culpabilidad formal por parte de la policia. Yo no estaba. No se que sucedió. No soy investigadora. Carezco de pruebas.

Lo que puedo decir es que como madre jamás he dejado ni dejaría a mi hijo solo, pero también es cierto lo que dice Cucumber, no hay que quedarse con la anécdota, peores cosas he visto hacer a padres sobre sus hijos y como no ha "sucedido nada" nadie les ha juzgado. Que cada cual se mire al espejo y luego hable.

Tamobién es cierto eso de: antes esto no sucedía. Es verdad, recuerdo también que antes era habitual (y permitirme la generalización) zurrar literalmente a los hijos, ahora se consideraría maltrato infantil. Así que no nos quedemos con las ideas nostálgicas de que cualquier tiempo pasado fue mejor... simplemente diferente. No veo mal que los padres modernos pretendamos conservar parte de nuestra vida tal y como era cuando eramos "solteros sin hijos", sólo que hay que organizarse bien, como dice Zar, y si no se puede, no se puede. Primero es el bienestar de los niños, pero no hay que olvidar que también somos personas a parte de padres.
Lo de las botellas de vino, otro argumento para echar leña al fuego, ¿Quien no dice que tuvieran pactos tipo: yo conduzco, no bebo, tú sí? Pues lo mismo con el cuidado y atención de los hijos. No se... son ganas de hacer más rocambolesco todo este asunto.

5:29 AM  

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