Thursday, December 13, 2007

Abecedario del Crimen Capitulo XII. Meat is murder

La última entrega del Abecedario del Crimen iba a ser la última debido a que ya no quedaban en la Biblia del Mal temas dignos de mención y los que sí lo eran los juzgaba yo demasiado escabrosos para la audiencia. Pero resulta que algunos lectores del episodio de los Osterreich lo juzgaron demasiado liviano para el nivel que, según ellos, había mostrado esta sección. Esos comentarios hirieron mi orgullo de cuenta cuentos macabro por lo cual he decidido resucitar al muerto y sacar de las cavernas más infectas del Abecedario alguno de los temas autocensurados. Give the people what they want.

Y dado que esta entrega coincide con la Navidad. ¿No resulta de lo más apropiado hablar sobre canibalismo?. Eso haremos asi que hechas las advertencias oportunas ya podemos entrar en materia.



El Abecedario del crimen se refiere al tema con profusión en sus más diversas vertientes. Pero no estoy especialmente interesado en algunas de ellas como las que hablan de las costumbres antropófagas de algunas tribus africanas aunque a este respecto no me resisto a contar la historia del explorador James Jameson quien el 11 de mayo de 1888, conversando con un mercader de esclavos dijo que eso de los caníbales eran cuentos de viajeros. Por toda respuesta los esbirros del negrero fueron a buscar a una muchacha y la acuchillaron para luego repartirse los restos sin que quedara una sola partícula “Lo más extraordinario –contaba el explorador- es que no emitió ningún sonido ni se resistió al caer”. Aunque yo pienso que quizás a la victima le hubiera gustado expresar en voz alta que ojalá el tal Jameson no hubiese sido tan bocón.

Tampoco nos detendremos demasiado en algunos herederos modernos de las viejas tradiciones como Jefrey Dahmer, Isei Sagawa o Andrei Chikatilo.








Dahmer confeso que devorar partes del cuerpo de alguna de sus victimas era una manera de que al final terminaran formando pare de él consumando asi sus ansias de obtener una unión definitiva con otra persona. El procesado de las victimas, un ritual que se extendía por horas e incluso días, culminaba con una comida formal que compartían los dos protagonistas si bien uno de ellos en forma de menú. Algo parecido sucedió en el caso de Sagawa un japonés que estudiaba literatura en la Sorbona en el año 1981. Enamorado de una compañera de clase, la holandesa Renee Hartevelt, Sagawa la invitó a su casa una noche y cuando la muchacha rechazó por enésima vez sus avances Isei la mató de un disparo, violó el cadáver y luego lo devoró parcialmente en un ritual que él identificó como la unión suprema y definitiva con el objeto de sus deseos.



Dahmer y Sagawa eran caníbales pensantes mientras que para el ruso Chikatilo el acto de comer era parte del frenesí sexual, una ampliación extrema del mordisco de amor que terminaba con los genitales de sus victimas arrancados a dentelladas y masticados en crudo.

Un caso peor aún que el de estos tres fue el de Albert Fish uno de los primeros asesinos en serie de la historia criminal de los Estados Unidos y uno de lo seres humanos más depravados que hayan existido y que concentraba en su única persona casi toda la lista de desviaciones sexuales que hayan sido algunas vez catalogadas.


En 1928 cuando ya tenía ya casi sesenta años se presentó bajo nombre falso en el domicilio de la familia Budd en Nueva York para contestar a un anuncio publicitario sobre una demanda de empleo que había puesto el padre de familia. De algún modo el viejo consiguió que los Budd le confiaran a su hija Grace de diez años para ir a dar un paseo. Lo que ocurrió después se lo contaría a la propia madre de la niña en una carta que le envió en 1934 “Grace se sentó en mi regazo y me besó. Entonces decidí comérmela” Y lo hizo.

Una variante curiosa es la de algunos elementos que podríamos llamar “caníbales por proyección” ya que no sólo consumían la carne de sus victimas sino que además la daban a probar a otros, generalmente sin su conocimiento. Es el caso de Nikolai Dzhumagaliev apodado “dientes de acero” que un día al salir del trabajo se llevó a una mujer a dar un paseo por el río y tras matarla cocinó su cadáver y luego invitó a sus amigos a cenar “autentica carne”, un lujo en la Rusia comunista (y para muchos también en la Rusia libre). El autentico origen de la carne fue descubierto cuando dos de los invitados entraron en la cocina y vieron sobre una mesa la cabeza y los intestinos de la victima. Se cuenta que uno de ellos murió en el acto a causa de la impresión.


Algunos años antes en la Alemania de entreguerras Georg Karl Grossman fue acusado de matar prostitutas y hacer salchichas con sus restos que posteriormente luego vendía en su puesto callejero de perritos calientes .



El Abecedario se extiende en algunas explicaciones algo prolijas en el caso de Dahmer relacionándolo incluso con el rito religioso de la comunión. El catolicismo deriva del paganismo de floridos ritos prehistóricos en cambio las doctrinas protestantes prescinden de los elementos de misticismo primitivo y superstición intrínsecos en la iconografía católica y producen por lo tanto una religión mutilada de sus raíces paganas. En este análisis, ejemplares atávicos como Dahmer están inconscientemente vinculados al paganismo y es precisamente esto lo que les hace presas de una reconocida pulsión caníbal. Es un punto de vista interesante pero demasiado enrevesado, yo prefiero pensar que simplemente Dahmer llegó al fondo de su progresiva caída en el abismo que comenzaba por la violación y continuaba con la tortura, el asesinato, la mutilación la necrofilia para terminar por fin en el canibalismo.

Al margen de todas estas historias truculentas lo que de verdad me llamó la atención de las diferente historias sobre antropofagia descritas en el libro se refieren más bien a lo que sucede cuando personas aparentemente normales se ven envueltas en situaciones extraordinarias que les conducen por pura necesidad a cometer actos inconcebibles. La historia de los antropófagos de los Andes es suficientemente conocida porque incluyó algunos elementos muy llamativos como el que tuviera lugar en pleno siglo XX y que afectara a un grupo de jóvenes de clase acomodada lo que refuerza la teoría costumbrista de que lo que diferencia al hombre del animal son tres día sin comer. En este caso lo que hicieron los chicos mereció de forma más o menos unánime la benevolencia del mundo por más que de vez en cuando aparece algún rumor insidioso sobre el hecho de que algunas de las personas que sirvieron de comida fueron “ayudadas” a irse al otro mundo con el fin de aligerar la cadena alimenticia.

Pero incluso cuando esto sí ha sucedido de forma confirmada algunas de las personas empujadas al canibalismo precedido de asesinato han encontrado algún tipo de comprensión. Es el caso del capitán John Dudley naufrago a la deriva a 1.600 millas del Cabo de Buena Esperanza durante el verano de 1884 sin más compañía que el grumete Richard Parker. Tras varias jornadas sin comer el chico estaba medio muerto y Dudley decidió acelerar el proceso y luego alimentarse del infortunado. Cuando por fin llegó a tierra y se descubrió lo sucedido el capitán (que como atenuante adujo necesidad) fue condenado a muerte aunque posteriormente la condena se redujo simplemente a seis meses de cárcel.

La tribulación de Dudley tiene lugar, al contrario que la de los Andes, en el vivo y violento siglo XIX donde estas historias extraordinarias eran mucho más comprensibles. Y a este siglo pertenecen también las dos aventuras que cierran esta entrada del Abecedario del Crimen. Se trata de las historias de Alfred Packer y Alexander Pearce


LA FIEBRE DEL ORO


En el otoño de 1873 una voluntariosa expedición de buscadores de oro formada por una veintena de personas salieron de Salt Lake City al mando del pionero Alfred Packer. Muy pronto las cosas se pusieron feas y la escasez de alimentos obligó a regresar a diez de ellos. Tras muchas penalidades el grupo restante quedó reducido a seis personas que aún trataban de llegar a Río Grande atravesando las Montañas Rocosas. En ese momento se los tragó la tierra.

En la primavera siguiente Packer llegó tambaleándose hasta la Agencia India de Los Pinos solo y exhausto pero sorprendentemente bien alimentado. El descubrimiento de carne fresca no muy lejos de allí el día 2 de Abril provocó al primer relato del superviviente sobre lo ocurrido.

El hombre contó que durante el invierno el famélico grupo se había alimentado de raíces hasta que una mañana al llegar al campamento tras cinco días de búsqueda infructuosa de comida Packer descubrió que el menú del día se componía de Israel Swann una de cuyas piernas se asaba al fuego bajo la atenta supervisión de Shannon Wilson Bell. Todos los demás miembros el grupo habían muerto de hambre o bajo el hacha despiadada de Bell.

Siempre según Packer durante el resto del invierno los dos supervivientes se alimentaron de los restos de sus compañeros hasta que agotaron la provisión. Pese a que existía un pacto de no agresión Bell se volvió loco debido al hambre y Packer dijo que le había matado en defensa propia y había podido soportar el resto del invierno gracias a su carne. Al llegar el buen tiempo Packer se aprovisionó con lo que quedaba de Bell y prosiguió la marcha hasta que avistó el puesto fronterizo y se deshizo de los últimos restos. De haber sido cierta su historia posiblemente Packer hubiera gozado del mismo trato indulgente que el capitán Dudley pero ¿era eso de verdad lo que había ocurrido?-

Para averiguarlo se organizó una expedición al lugar de los hechos. La primera tentativa de Packer de guiar la expedición resultó fallida pero por fin en el mes de Junio se localizó una cabaña a orillas del lago Chistoval donde se encontraron los cinco cadáveres cuatro de ellos con el cráneo aplastado. Aunque en un principio nada parecía desdecir su versión en cuanto aparecieron los cuerpos Alfred puso pies en polvorosa.

Más tarde fue capturado y basandose en su huida y en algunas contradicciones en las que había caído durante su declaración inicial fue juzgado y condenado a muerte por el juez Melvilla B. Gerry con estas palabras. “De pié, tú, voraz hijo de puta comedor de hombres, de pie. Había siete demócratas en el condado de Hinsdale y tú te comiste a cinco. Dios te maldiga. Te sentencio a ser colgado por el cuello hasta estar muerto como advertencia contra la reducción de población demócrata en este estado” Bueno, yo tampoco me lo creo pero esto es lo que dicen que dijo.

Pero a pesar de todo había que admitir que las pruebas eran muy endebles y además seguía imponiéndose la ley de la supervivencia en la frontera con lo que el cargo de asesinato se redujo a homicidio en un segundo juicio y la pena de 48 años se quedo en 18 tras la concesión de un perdón. Packer terminó por convertirse en un héroe e incluso hay un busto suyo en el Capitolio de Colorado.


Pero ¿Qué pasó en realidad en el lago Chistoval?. En 1989 el profesor James Starrs localizó los cuerpos y los sometió a modernas técnicas forenses. En todos los esqueletos se encontraron muescas de un cuchillo de desollar y todos tenían también cortes en los brazos, lo que se conoce como “heridas de defensa”. El estudio no hizo más que confirmar lo que todos sabían: alguien había matado y comido a esos hombres pero era imposible saber quien lo había hecho. Lo único que se determinó es que la modalidad de las muertes no coincidía con la versión de Packer. Como conclusión el profesor Starrs opina sobre la conducta del explorador “Packer prefirió alimentarse de buenos bistecs aun cuando podía haber sobrevivido cazando liebres”. Asi pues todo se redujo en el fondo a una cuestión de pereza.

Los que hayan visto la película Ravenous (y espero que por su bien lo hayan hecho) habrán encontrado ciertas similitudes entre esta historia y la de Packer. A mí también me lo pareció y una rápida búsqueda en el google relaciona ambos nombres (Packer y Ravenous) en bastantes páginas aunque en el curso de dicha búsqueda he descubierto que existe una película llamada precisamente “The legend of Alfred Packer” de 1980.



Supongo que será bastante difícil de conseguir por lo que los que quieran ver una dramatización de los hechos tendrán que conformarse con la película en la que supuestamente Robert Carlyle interpretaba al gran superviviente.




LA FIEBRE DE LA CARNE.

Casi cincuenta años antes el drama se producía al otro lado del mundo de una forma muy similar en la igualmente salvaje Australia. Hasta allí llegó un día de 1820 Alexander Pearce condenado a siete años en la colonia penitenciaria por el robo de seis pares de zapatos. Tras dos años de reclusión Pearce decidió fugarse. Un 20 de septiembre de 1822 se hizo con un bote y junto con otros siete compañeros cruzó a remo la bahía de Marcquarie Harbor y se internó en la maleza.

Los convictos se encontraron con un terreno difícil, plagado de de abruptos barrancos que surgían entre densos matorrales de enredaderas y troncos podridos. En una semana agotaron sus víveres momento en el que los huidos no tuvieron otra opción que discutir quien debía caer primero. Alguien mencionó el nombre de un tal Dalton que en el pasado había sido un conocido soplón. A todos les pareció bien y la cabeza de Dalton fue la primera en caer bajo el hacha de Greenhill, el más decidido del grupo y además el que había sugerido el nombre del chivato.. Luego Dalton fue devorado.

El canibalismo plantea una lógica implacable que pronto quedó clara para los siete supervivientes: Dalton no tardaría en acabarse y alguien tendía que ocupar su puesto. Los más atemorizados eran los más débiles. Dos de ellos se escurrieron entre los intricados montes de las sierras de Engineer; el resto los persiguió para darles caza pero los doblemente huidos lograron regresar al puerto de Marquarie aunque en tal estado de privación que no tardaron en morir.

La cifra de convictos libres se había reducido a cinco. El 15 de Octubre el siguiente en caer bajo el hacha de Greenhill fue Bodenham. Ahora quedaban cuatro. Alcanzaron el territorio de los Tiers occidentales en plena manía persecutoria aunque jurándose no comerse entre sí. Sin embargo en llano abierto nadie podía esconderse, nadie podía avanzar más deprisa que sus compañeros, nadie podía correr para ponerse a salvo, y Greenhill seguía empuñando el hacha. Estaban ligados por un lazo cada vez más estrecho, destinados a comer o ser comidos, a matar o perecer. Por fin a finales de octubre Greenhill, poniendo en práctica una vez más su espontánea costumbre sangrienta, se acercó a Mather por detrás y le descargó un golpe en la cabeza con su inseparable hacha. Mather no murió en seguida y no lo haría hasta esa noche mientras los demás esperaban alrededor del fuego. Por último Greenhill cansado de esperar le dio media hora para poner en orden sus asuntos con Dios y luego le remató.

A Mather no tardón en seguirle Travers intimo amigo de Greenhill y a pesar de ello el siguiente en la macabra lista. Al final ya sólo quedaban Greenhill y Pearce en la inmensidad de las planicies australianas. La extraña pareja cruzó el agradable paisaje de ondulantes prados manteniéndose a distancia prudencial el uno del otro, deteniéndose y reanudando la marcha al mismo tiempo. Ambos sabían que el primero en ser vencido por el sueño sería hombre muerto. Se vigilaban de día y, despiertos junto al fuego, también de noche. Asi pasaron los días hasta que Greenhill sucumbió, se adormiló un instante y Perece lo mató continuando su camino en solitario y con partes de Greenhill como alimento para el camino.

La fuga prosiguió durante dos meses hasta que por fin el fugitivo fue capturado. Durante el juicio por su fuga confesó todo lo ocurrido. Pero puesto que nadie creyó su grotesca fábula y las autoridades lo devolvieron al penal de donde se había fugado y de donde se volvió a escapar en esta ocasión en dirección Norte. Para entonces Pearce había, por lo que parece, adquirido la costumbre de llevar ganado humano en sus correrías ya que su compañero de fugas, Thomas Cox, terminó por servirle de alimento. Pearce volvió a ser capturado pero esta vez también se halló el cadáver desmembrado y abierto en canal de Cox con lo que su nueva confesión resultó algo más creíble. Pearce fue condenado a muerte y ejecutado. Su cabeza fue comprada y disecada por un tal señor Crockett del hospital colonial de Hobart quien posteriormente la regaló al norteamericano Samuel Norton gran coleccionista de calaveras. Hoy en día la cabeza de Pearce esta expuesta en una vitrina de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia con lo que las dos historias tuvieron igualmente un final muy similar




23 Comments:

Blogger Ra está en la aldea said...

¡GUAU!
Esa recreación de los prófugos en las praderas vigilándose para que el otro no les comiese me ha puesto los pelos de punta.
Que no se acabe la Biblia del terror y el pavo, por favor. Aún puedes hablar de esa historia que contaba Jesús Palacios en uno de sus libros de la tribu prehistórica de hermanos, hijos y primos asalvajados en pleno siglo XV (la memoria me falla).

2:01 PM  
Blogger SisterBoy said...

Por cierto que hay un pequeño apartado dentro del subgenero "canibalismo" dedicado a esa historia. Lo transcribo

"Se supone que en la Escocia del siglo XVI Sawney Beane encabezó un clan incestuoso de ocho hijos, seis hijas y treinta y dos nietos, todos ellos caníbales. Los Beane vivian en uan cueva de la costa de Galloway y se zamparon 1.500 personas en 25 años; los cadaveres colgaban en hileras como carne ahumada. El Rey Jacobo I condujo contra ellos una expedición de 400 hombres, libró un combate a caballo y arrastró a los supervivientes del clan hasta Leith, donde mandó quemarlos vivos sin juicio previo. Sin embargo el hecho no está documentado; es casi seguro que sólo se trata de una leyenda."

En la página de Anika hay más información

http://ciberanika.mundoforo.com/la-familia-de-sawney-beane-vt4095.html?highlight=canibal

2:47 PM  
Blogger Zar Polosco said...

¡Éste es mi chico!

¿Qué quieres que te diga? Me descubro ante ti y hago la ola. Como Ra te pido que nunca abandones esta sección. Busca y rebusca que siempre encontrarás algo. Desde que Caín mató a Abel nunca han faltado crímenes que llevarse a la boca.

Creo que voy a volver a releerlo. No se me ha puesto todavía demasiado mal cuerpo. Muchas cosas me han gustado, pero que la diferencia entre el hombre y el animal son tres días de hambre se lleva la palma.

Maestro, a sus pies.

1:16 AM  
Blogger 3'14 said...

Buenas historias para contar en la comida de empresa, por ejemplo ;)

Te dejo unos vídeo de Jan Svankmajer, espero que te gusten.

http://www.youtube.com/watch?v=S7xh4NnFKXo


http://www.youtube.com/watch?v=gCkPIp_dbiY&feature=related


http://www.youtube.com/watch?v=LvkJy4mM05g&feature=related

2:56 AM  
Blogger 3'14 said...

Ah! Y me lo pensaría dos veces si me invitasen a comer.

Valee.. has recuperado el nivel. Me sumo a la petición de que queremos "más carne".

2:58 AM  
Blogger SisterBoy said...

Ah malandros, sus ardides han tenido exito como ven.

Caray lo del Jan Svakjmajer es como los cortos de Bill Plymton hechos en carne y hueso. Me quedo con el desayuno.

8:28 AM  
Anonymous Marina Khalo said...

Mala cosa leer este capítulo del crimen después de cenar. Confieso que así lo hice anoche. Mi ingenuidad fue tanta como mi idioticia. La digestión se hizo pesada y acabé imaginándome con el vecino del ático en el ascensor. Él con servilleta atada al cuello y los cubiertos en la mano; y yo arrinconada en una esquina, víctima de su gula y su lujuria. Como baje a pedirme la sal, me cago.
Sin duda el catolicismo, tiene más de canibalismo que de vegetariano. Aquello de “Tomad y comed todos de él porque este es mi cuerpo” queda como virtud teologal de abrazar la esencia. Si a Dios comes divinidad eres, convirtiendo en realidad el eslogan de las dietas saludables “Somos lo que comemos”. Prueba también de esto, es el calendario del vaticano que han sacado a la venta estas navidades donde los curas están, de “toma pan y moja”. Y es que la imaginería religiosa tiene mucho de erotismo y truculencia. Como bien decía un amigo, “el canibalismo es una tradición profundamente moral. De las crónicas del canibalismo se desprende que los adultos eran preparados según la técnica del cocido, mientras que mamones o infantes eran asados tras previo embrochado”.

Y con todo eso, la repulsión total no sería ser alimento de cualquier comensal una vez muerto, sino serlo en vida. Fileteada sutilmente en lonchas (sin dar en órganos vitales), como los jamones curados que adornarán la mesa familiar en Nochebuena.
Un asco, vamos.

3:20 AM  
Blogger SisterBoy said...

Marina acabas de describir una de las escenas más comentadas de Hostel 2. Cuando la veas la reconoceras.

¿Que onda con tú vecino del ático? ¿Es un tipo especialmente escalofriante?

3:26 AM  
Blogger ninive drake said...

uy! pues a mí me ha dado por coger un paquete da Lay's y liarme a papas! (también es que es casi la hora de comer!!)

me encantan estas historias, es cuando me sentaba en los pies de mi tío y me contaba historias de la mili, con curas y sargentos por medio... a él le escuchaba embobada, a ti te leo con la boca abierta...

me encantó tu post sobre cenas de empresa, te linko

4:57 AM  
Blogger SisterBoy said...

Yo tenia una tia abuela que contaba unas historias de piratas que eran de órdago.

Te linko también

6:12 AM  
Anonymous Marina Khalo said...

No leerán tus ojos, que los míos han ido a ver la película. La dejo para amantes del género con estómagos resistentes.En cuanto al vecino, pura ficción.
Hablando de ficción, el calendario de adviento indicaba hoy la lectura “La vendedora de fósforos”. Te comunico que ando en ascuas por saber lo que nos querías contar.
Lo que tiene ser bueno es que aún dejándonos saciados, siempre querremos más. Toma nota :)

P:D ¿Te has fijado lo que se parece “Te linko” a “Te liquido”?

12:17 PM  
Blogger SisterBoy said...

Ops si no hay novedades dignas de mención espero hablar de eso esta misma semana.

Tienes razón Marina, en vez de decir "te linko" habría que decir "te encadeno" ;D

12:20 PM  
Blogger Slim said...

cenas de empresa, canibales...espero que no estes a dieta sisterboy.

que quiere decir "que onda?" es algo asi como "que pasa?" en canarias?

11:52 PM  
Blogger SisterBoy said...

Pues es un térmnio más bien sudamericano y concretamente argentino o al menos se dice mucho alli. Me hizo gracia y lo he incorportado a mi vocabulario :)

12:16 AM  
Blogger Zar Polosco said...

Marina, espero no te moleste que tomase nota de tus recomendaciones literarias. Sin prisa me iré haciendo con ellas y las iré leyendo. Ya he conseguido la de Capote, que caerá en cuanto termine con las andanzas de Humbert Humbert y la amiga de Slim, su querida Dolores Haze también conocida como Dolly, Lo o Lolita.

12:47 AM  
Blogger SisterBoy said...

Oh Zar espero que estes devorando ese libro como pierna humana por pionero aislado en las montañas rocosas

6:25 AM  
Blogger Zar Polosco said...

Eso quisiera, Sisterboy. Voy leyendo como siempre, a ratos, cuando puedo, cuando me dejan. Cuando engancho un buen rato sí que es verdad que de vez en cuando he de parar, darme un paseo, respirar hondo, mojarme la nuca.

9:40 AM  
Blogger Vargtimen said...

¿Qué puedo decir? A mí el canibalismo me da un asco tremendo. Y eso de qué al comerte a otra persona experimentas un acto de unión plena. Pero qué demonios, ¿para qué se inventó el sexo?

12:32 AM  
Blogger g. said...

Ja ja ja! qué fuerte, sister...! yoesqueya ni me impresiono, hago la ola ante usted parafraseando a Zar Polosco...aunque en tren de citas identificatorias ¿qué decirle...? je suis plutôt de la idea de Van der Vargtimen...:-P

1:34 AM  
Blogger SisterBoy said...

Bueno Varg como decia Brad Pitt en "Seven" hablando de John Doe "Ese tipo debe estar por ahi bailando a la luz de la luna con la ropa interior de su abuela puesta, no sé que lógica vamos a encontrar en sus actos". Pues eso :)

G habrá que buscar algo que vuelva a impresionarte.

8:24 AM  
Blogger g. said...

eso me lo dice usted ??? noooooo! x fa !!!! :S



(bsos ;-)

2:08 PM  
Blogger Anita Lorite said...

Bravo. Siento ser poco original pero así es.

Me he quedado ensimismada al ver la primera foto de ese demonio a punto de rebanar las tiernas gargantitas de los niños con esa hoja ovalada. Es una lámina clásica maravillosa.
Has conseguido sacar a la luz mi lado sádico... :) Y me he quedado idem de ensimismada con la última lámina. Me ha recordado a las fotos de muertos que salían en "Los Otros" Jopeles, me causaron muchíiisima impresión. Es un gesto muy común logrado en los retratros a difuntos. Pude ver una exposición con alguna de estas fotos y el halo que desprendía era el mismo...

Me he leído, creo, el post más largo de tu blog y estaba ansiosa. Siempre me llamaron fascinaron este tipo de relatos, de historias o de leyendas o sea como sean. Y me fascinan del mismo modo que me fascinan las historias de fantasmas y ovnis. Me fascinan porque me cago de miedo.

Por otro lado he pensado en lo relativamente familiar que hace un siglo era para la mayoría de la gente el hecho de matar. Antes matabas para comer: una gallina, un cerdo.... Ahora no es así en el primer mundo, claro está. Ahora compras los animales ya muertos, esas tareas están relegadas a oficios concretos.

Sea como sea, en un momento de supervivencia como aquellos personas del vuelo estrellado en los Andes... me como lo que haya que comerse sin, claro está, matar para ello.

10:20 AM  
Blogger SisterBoy said...

Ah pero la diferencia está que, al contrario que ovnis y fantasmas, estos monstruos son de carne y hueso lo que añade un plus de espeluzne a los miedos sobrenaturales.

La última imagen es la única que encontré de Alexander Pearce asi que es muy probable que efectivamente fuera pintada sobre el cadaver del recién ajusticiado.

11:06 AM  

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