Monday, December 08, 2008

Las 110 escenas que me traumatizaron de niño. Escena número II:

Supongo que mi miedo a morir ahogado proviene de haber pasado toda mi vida a menos de un kilómetro del mar y haberme criado, por lo tanto, escuchando historias de personas que un día se metieron en el agua y nunca regresaron. Recuerdo que me impresionaban especialmente los relatos de niños que morían de un corte de digestión por haberse bañado demasiado pronto después de comer, lo que motivó que durante muchos años no me acercara al agua ni para lavarme los dientes hasta que no pasaban al menos dos horas después del ultimo bocado.

Tampoco es que contribuyera mucho a calmar mi temor la actitud de algunos familiares que encontraban muy divertido meterme la cabeza debajo del agua cuando estábamos en la playa o llevarme mar adentro y bromear con la posibilidad de abandonarme allí a mi suerte. Pero lo peor de todo es que parte de mi infancia transcurrió en medio del gran pánico marino que se inicio en 1975 con el estreno de “Tiburón”.

Después del impresionante éxito de esta película tuvo lugar una verdadera fiebre por rodar cualquier película con tal de que tuviera por protagonista alguna amenaza que proviniera del fondo del mar, ya fueran orcas asesinas, pirañas, pulpos gigantes, cocodrilos o incluso ¡una barracuda! (se ve que los guionistas de esta última película no habían prestado atención a esa escena de “Tiburón” en la que el alcalde de Amity Island dice eso de “Gritas ¡Barracuda! Y la gente responde ¿y que?”).

La mayor parte de estos productos, para que nos vamos a engañar, eran mierda (o al menos lo eran antes de que la irrupción en el mundo del cine de un acromegálico director italoamericano provocara una entusiasta revisión del cubo de la basura del cine en el que reposaban tranquilamente todas estas películas) pero nunca ha hecho falta gran cosa para aterrorizar a un niño o al menos a un niño de aquella época

La película que contiene la escena de la que les quería hablar hoy es “Los abismos de las bermudas” (The Bermuda Depths) y dado que, según la imdb, fue estrenado en 1978 (es una película hecha para televisión aunque desde luego yo la vi en el cine) hay que deducir que entra de lleno en la categoría de película de monstruos marinos que trataron de aprovechar el éxito de Spielberg. “Los abismos de las Bermudas” narra la historia de la amistad entre un niño y su amiga imaginaria, una especie de ser mitológico llamada Jenny Haniver (término por el que se conoce a una criatura falsa fabricada a base de restos de animales auténticos).





Los niños sellan su relación inscribiendo sus iniciales en el caparazón de una tortuguita. Los años pasan y los niños se hacen mayores lo mismo que la tortuga que más bien se hace supergigante.



La película estaba protagonizada por Connie Selleca (en el papel de Jenny Haniver) una de las heroínas de la televisión de los ochenta. También andaba por allí (de hecho es el principal protagonista de la escena en cuestión) Carl Wathers el no menos mítico Apollo Creed. Al chico lo interpretaba un don nadie que nunca hizo nada digno de mención y cuya ultima reseña en la imdb se llama paradójicamente “Gone but not forgotten”.

La película está entera en el youtube lo cual me ha evitado el esfuerzo de buscarla en las alcantarillas de la red pero es una lastima que la escena que quería traer aquí esté precisamente partida por el corte entre los dos videos que se muestran a continuación. La secuencia comienza en el minuto 07.20 del primer video y termina en el 00.15 del segundo video.








Posiblemente estas maquetas que cantan a gloria hoy en día no asustarían ni a un tonto mormon recién nacido pero en aquellos años resultaba bastante impresionante. Y yo que ya entonces tenía miedo de hundirme algún día en los abismos insondables del Atlántico Sur ¿Qué podía ser más terrorífico que hacerlo anclado al cuello de una tortuga gigante?.

14 Comments:

Blogger Deckard said...

Lo de vivir en la meseta tiene la ventaja de que el mar no provoque pánicos infantiles. Mis traumas incluyen Invasores de Marte y El enigma de otro mundo, ya veré si coincidimos con algún terror infantil en el futuro.

6:08 AM  
Blogger SisterBoy said...

Quizás en el próxmo que saldrá en breve

6:51 AM  
Blogger Slim said...

yo si la vi me quedaria con la escena de despues, la del besico en la playa,es lo que tiene ser romantica impenitente...

11:05 AM  
Blogger SisterBoy said...

Al fin y al cabo es una historia de amor, lo del negro mazas ahogado es anecdotico

12:52 PM  
Blogger El Impenitente said...

A mí lo del mar también me da mucha cosa. A saber lo que hay por ahí debajo. Si naufragase en alta mar no moriría ni ahogado ni de frío sino de miedo.

¿Una historia de amor? ¿Hay un tortugo supergigante y se van a retozar y a tener tortuguitas supergigantes?

1:25 PM  
Blogger cucumber said...

una historia de amor con Jennifer Connelly, me apunto. Que bien ha madurado esta chica.

1:16 AM  
Blogger SisterBoy said...

Ohhhhhhhhhh tremendo gazapo he confundido a Jennifer Connelly con Connie Selleca. Voy a corregirlo

5:43 AM  
Blogger Vargtimen said...

A Connie Selleca siempre la recordaremos con el acento jerezano con que doblaban sus escenas de "Hotel" en El Informal.

¿Tortugas gigantes con los ojos fosforitos? Sisterboy, el mundo va muy mal si yo te tengo que llamar a tí casposo y no al revés.

1:11 PM  
Blogger 3'14 said...

Yo diría que sí es Connie Selleca, eso o por el año en que se rodó, Jennifer Connelly se conserva en formol para seguir igual de joven :S

A mí de la playa lo que más miedo me da es que se me planten al lado con un radiocassette a todo volumen, o con niños maleducados que cada vez que pasan por tu lado te bañan de arena, pero los tiburones va a ser que no, pero también será porque no me meto más allá de donde hago pie.

6:37 AM  
Blogger SisterBoy said...

El mediterraneo es distinto :)

7:46 AM  
Anonymous Maria said...

También me traumatizó “Tiburón” cuando me llevó mi abuela a verla con ocho años, tanto que no podía sumergirme en la bañera sin sentir pánico.
Saludos.

9:04 AM  
Blogger SisterBoy said...

Caray con la abuelita. Bienvenida al blog

10:18 AM  
Blogger Jon Heiner Diaz said...

SisterBoy, sufrimos del mismo yuyu, solo soporto el agua, cuando cae a mi cuerpo desde una regadera, profundidades y cosas por el estilo, ni en un jacuzzi.

En cuanto a la escenita, comprendo tus razones a la hora de sentir ese gran temor al verla, la impotencia del prota al sentir las marras y lo que es peor, con nudo ciego, la impotencia de ver que el amigo es un completo inutil, la impotencia de ver semejante tortuguita y de paso la fueza con el lo que lo arrastara, ya hundido, uno se metaliza que de esa no sale, aun asi, se hace un ultimo esfuerzo, acojona, acojona.

Por cierto, averiguame bien de que año es este film, porque el momento que la tortuga pasa frente a la camara mostrando su imensidad, me recordó a aquella nave imperial con la que empieza Star War - A New Hope, que en su momento causó impacto por lo novedoso de ver esa mole pasar ante nuestros somprendidos ojos, quien plagió a quien.?

1:53 PM  
Blogger SisterBoy said...

La peli es del 78 asi que está claro quien copió a quien aunque esta mole me impresiobna más que el gran crucero imperial :)

2:00 PM  

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