Sunday, November 16, 2008

Gomorra


Basada en un best seller homónimo del escritor Roberto Saviano (por el que tendrá que vivir escoltado hasta el día en que se muera).

No he leído el libro y por lo tanto no conozco su estructura ni el estilo en el que ha sido escrito pero me figuro que el director de la película (el desconocido Matteo Garrone) seguramente se enfrentó a algún que otro dilema a la hora de hacer la adaptación. Imagino que uno de ellos sería el de si era más adecuado contar esta historia centrándose únicamente en alguno de sus protagonistas y, sin abandonar las intenciones de película-denuncia, dotarla de todos los recursos dramáticos habituales o por el contrario debía optar por un tono de corte más documental y desprovisto, por lo tanto, de todos los trucos del oficio.

Al final se ha optado por esto ultimo. Una decisión respetable y entendible (también la decisión contraria lo hubiera sido) pero no exenta de problemas. En primer lugar resulta extremadamente difícil tratar siquiera de empezar a entender el complejo fenómeno que constituye el entramado de la Camorra napolitana en una sola película por más que esta tenga dos horas y quince minutos de duración. Para eso se necesitaría al menos una serie de televisión con varias temporadas al estilo de aquella serie de los ochenta llamada “La Piovra”.



En segundo lugar el fraccionamiento del argumento en cinco historias paralelas y el tono marcadamente hiperrealista que domina todo el relato contribuye en ocasiones a dificultar la implicación del espectador en aquello que se le está narrando. Aparte de eso, y como casi siempre ocurre con las películas que usan esta estructura, es también inevitable que algunos personajes y sus circunstancias atraigan más interés que otros.

Particularmente encuentro más brillantes las historias más apegadas a la realidad cotidiana de los estratos más bajos de la sociedad de Nápoles en los que la presencia de la mafia es más perceptible y violenta. Así ocurre con del relato protagonizado por Don Ciro, un funcionario de la Camorra que reparte el dinero entre las familias fieles a la organización y que se ve implicado a su pesar en una sangrienta pelea entre bandas, o ese otro que narra la progresión del niño Toto que pasa de hacer recados a su madre a la más provechosa actividad de hacer recados para los traficantes de droga y sobre todo la historia de Marco y Ciro, dos patéticos adolescentes wannabes obsesionados con imitar a los mafiosos de la pantalla grande (en especial al Tony Montana de Scarface), unos personajes que, de no ser por lo sórdido de sus hazañas, nos harían recordar a los histriónicos y torpes héroes de la comedia clásica italiana.





Estas tres historias se desarrollan en el acongojante marco físico del barrio de la Scampia una decrepita megalópolis dominada por el narcotráfico y que recuerda mucho a las ciudadelas brasileñas de la droga de “Tropa de elite” o “Ciudad de Dios”. Las imágenes panorámicas que ilustran este horror arquitectónico resultan más impactantes aún que los muchos asesinatos que se muestran en la película.






Por el contrario los otros dos segmentos se desarrollan en ambientes sociales algo más elevados y donde la presencia de la organización resulta más difusa pero igualmente amenazadora. Se trata de las historias de Don Franco un empresario que busca terrenos donde enterrar residuos tóxicos a bajo precio y sin reparar en ninguna clase de escrúpulos y de Pasquale un sastre que comete el error de querer aumentar sus ingresos trabajando para una empresa china que compite con la Camorra en el negocio de la confección. Estos dos retazos de la película resultaban bastante menos interesantes que los otros tres, especialmente el del sastrecillo traidor que sin embargo explota en un final tan brillante que dota de verdadero sentido a toda su aventura.


Se ha comentado que el estilo documental de la película con su exposición, descarnada y ausente de coartadas estilísticas, de la violencia pretende despojar al cine de mafiosos de su tradicional aureola de glamour. De hecho, como se ha señalado, dos de los protagonistas de la película son rendidos admiradores de “Scarface”.




Esto me ha hecho recordar una entrevista que concedió a principios de los años noventa el director Mario Van Peebles con motivo del estreno de “New Jack City” y que leída hoy resulta paradójica. El realizador apelaba a la responsabilidad del mundo del cine a la hora de retratar el mundo del hampa y ponía como ejemplo la mencionada película de Brian de Palma (de la que “New Jack City” era un explicito remake) diciendo que a nadie que viera esa película le quedaban ganas de ser un gangster. Desde entonces han pasado muchos años y durante ese tiempo Tony Montana se ha convertido precisamente en un verdadero icono de gangsters de todo el mundo así que quien sabe si con el tiempo los héroes de “Gomorra” (cuyos autores, no obstante, no pudieron evitar la tentación de comenzar su película con la impactante escena de una masacre en el más puro estilo de esas películas que parecen poner en cuestión) tendrán ese mismo destino.

De todos modos esa labor desmitificadora ya la realizó hace años Scorcese (un gran defensor de esta película por cierto) con “Goodfellas” al mostrar una sociedad criminal que, bajo un barniz de respetabilidad, no albergaba más que a una pandilla de psicópatas violentos y narcisistas únicamente preocupados por el dinero. Una teoría a la que se adhiere “Gomorra” de forma brillante, especialmente en esa escena final en la que muestra como un asesinato mafioso no es un estético estallido de hemogoblina consumado por figurines en traje de seda sino un asunto sucio y vulgar ejecutado por una cuadrilla de mostrencos con aspecto de copropietarios de un chiringuito.

10 Comments:

Blogger Mery said...

Mira que tengo el libro desde hace casi un año que me lo regalaron para mi cumple, pero no he tenido tiempo de leerlo (qué triste suena). Así que no veré la película, hasta que lo lea (supongo que para entonces habrá salido en dvd). Recuerdo la serie "La Piovra", aunque yo era pequeña y me parecía un culebrón aburrido, además de que no lo seguíamos, como mucho lo veía haciendo zapping, así que tampoco recuerdos escenas violentas ni nada de eso.
Supongo que el formato documental ayuda a quitarle el glamour de otras películas de mafiosos, pero también piensa que las producciones italianas son estéticamente diferentes a las de hollywood, incluso si se propusieran emularlas.
En fin, que tengo muchas ganas de leer el libro así que me quedo con las ganas de ver la peli:) Cuando sea volveré a tu crítica.

11:39 PM  
Blogger SisterBoy said...

Yo no era un gran seguidor de La Piovra pero la he mencionado como uno de los escasos (al menos yo no recuerdo muchos otros) intentos italianos de tratar el fenómeno de la Mafia de una forma más analítica.

Yo voy a leerme el libro ahora, a verq uien lo consigue antes :=)

11:47 PM  
Blogger Vargtimen said...

Qué bonitos edificios. La película está en mi lista de pendientes. Recientemente he leído la noticia de que los médicos sicilianos estaban cobrando dinero por pasar consulta a más de 51.000 personas, ya fallecidas todas y algunas desde hace mucho, pero que seguían constando en sus ficheros.
La broma le ha costado millones de euros al gobierno italiano. Y está por ver que el escándalo no sea extensible a otras partes de Italia.
En España los muertos sólo votan a Ramon Mendoza, pero no van al médico.

Y otra cosa, Ramoncín me ha pedido personalmente que te ponga este enlace:

http://www.subestrenos.com/v1391.html

3:09 PM  
Blogger SisterBoy said...

OWIE ZOWIE, voy a darle un chance al estreno en los cines pero por si acaso me guardo el link.

Bueno por si acaso me lo voy "comprando" ya :)

3:48 PM  
Blogger 3'14 said...

¿Esos apartamentos no son los que hay a lo largo de toda la costa brava en primera linea de mar?

La peli no la he visto, pero si quieres ver auténticos capos de la mafia pásate por mi curro... Las luchas entre el turno de mañana y el de tarde nada tienen que envidiar a la camorra.

2:18 AM  
Blogger SisterBoy said...

La mafia está presente en todos los aspectos de la vida sólo que en algunos de forma más espectacular y violenta que otros.

5:52 AM  
Blogger El Impenitente said...

¿La Costa Brava? Napolés está hermanada con todo el litoral levantino. Y siendo Valencia ciudad portuaria es extraño que la Camorra no campe por aquí a sus anchas.

Sobre la Mafia me quedé en los Corleone y de ahí no he pasado. Ya sé que es imperdonable pero ya me resarciré, ya.

10:19 AM  
Blogger Slim said...

yo conoci una chica napolitana que decia que de todas las ciudades de españa la que mas le recordaba a su tierra era valencia, sobre todo por el tráfico endiablado, y esas motos que andaban por donde les daba la gana...eso fue hace unos 10 años, que ahora al menos aqui las motos se han reformado un poco.

va, yo tambien me leere el libro cuando acabe la oposicion. ;-)

11:14 AM  
Blogger SisterBoy said...

Bueno Impenitente ¿Y quien te dice que no esten ya por alli? :)

12:21 PM  
Blogger El Impenitente said...

Me han comentado cómo están organizados los estibadores portuarios y no te extrañe que estos hayan echado a la Camorra. No sé quienes serán peores.

12:01 PM  

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