Friday, November 18, 2011

You can´t piss on hospitality!



Esta historia empieza una tarde que estaba matando el tiempo contemplando en youtube una colección de las peores escenas de la historia.

Había clásicos como la pelea del Capitán Kirk contra el monstruo Gorn.



O el mítico “garbage day” de la segunda parte de “Noche de paz, noche de muerte”.



Y entre tanta piltrafa era difícil que no destacara esta pequeña obra maestra de la actuación basura.



La escena pertenecía a una “cosa” llamada “Troll 2” de la que nunca había oído hablar, un estado que desde luego tenía la intención de mantener. No obstante algún tiempo después me tropecé, también por casualidad, con un documental llamativamente titulado “Best Worst Movie” mientras hacía zapping en el Canal Satélite.




Hace un par de años hablamos aquí otro documental llamado “King of Kong”, y estuvimos comentando cómo un argumento tan aparentemente fútil (dos perdedores de diferente nivel que compiten por batir un record absurdo en un juego electrónico olvidado por el mundo) podía convertirse en un espectáculo apasionante en virtud del buen hacer de los responsables del filme. “Best worst movie” no es desde luego un documental tan excelente como aquel pero sí que contiene suficientes elementos de interés como merecer nuestra atención. Pero empecemos por el principio.







En el año 1990 el productor Joe D´Amato, incansable creador de basura, y el director Claudio Fragasso (sí parece que ese es su auténtico nombre), un individuo que inició su carrera con un filme llamado “Apocalipsis Caníbal”, unieron sus inexistentes talentos para crear una película que en un principio tenía que llamarse “Goblins” (es decir “Duendes” en inglés). Al final la cosa acabó llamándose “Troll 2”, por más que no tuviera absolutamente nada que ver con la original “Troll” ni apareciera en el metraje ninguna criatura lejanamente parecida a un troll.

La película era más bien una explotaition del tema “pequeñas cosas furiosas”, un subgénero popularizado con “Gremlins” y continuado con sagas como la de “Critters”, “Ghoulies” y otros títulos por el estilo. El filme fue estrenado directamente en vídeo y cuando algunos de sus (en su mayoría aficionados o novatos en la profesión) protagonistas vieron el resultado se les vino el mundo encima, algunos de ellos (y hasta la llegada de la delatora imdb) tuvieron gran cuidado en no incluirla en su curriculum. Rápidamente “Troll 2” fue considerada como una de las peores películas que jamás se hubieran hecho y pronto quedó enterrada en el cementerio radioactivo de las películas basura.






Pasaron los años, llegaron las nuevas tecnologías y las producciones de series B y Z, que ya habían sido desplazadas de la gran pantalla, quedaron también privadas de su canal básico de distribución: los videoclubs de barriada donde la parroquia estaba dispuesta a alquiler cualquier tipo de película sin necesidad de saber nada sobre ella. Las cintas como “Troll 2” quedaron circunscritas únicamente a círculos de aficionados extremos que no sólo le hacen ascos a las películas malas sino que además las prefieren a las otras. Y fue entonces cuando “Troll 2” emergió de sus cenizas.

Todo empezó cuando algunos videoadictos especializados empezaron a ver la cinta de forma compulsiva. En el año en el que el filme se “estrenó” un freak podría nacer, vivir y morir sin poder compartir sus obsesiones más que con un pequeño grupo de seres humanos a su alrededor, pero cuando “Troll 2” fue redescubierta ya existía Internet y el culto a la película comenzó a extenderse de forma imparable por la red. Y fue precisamente así como algunos aficionados empezaron a contactar con los protagonistas de la película para expresarles su admiración. Uno de los sorprendidos por esta inesperada vindicación fue Michael Stephenson, un actor que contaba con 10 años en el momento del rodaje y que, tras percatarse del fenómeno, decidió pasar al otro lado de las cámaras para pergeñar el documental del que hoy nos ocupamos.



Al llegar a este punto hay que hacer una advertencia. El documental es una producción que podría llegar a recomendar para según qué casos, pero lo que jamás recomendaría es el visionado de la película en cuestión. Como tenía la intención de escribir este comentario me pareció imprescindible verla, pero desde luego es algo que ni es necesario hacer ni, repito, recomendaría nunca. “Troll 2” es, efectivamente, una película muy mala, objetivamente mala, indiscutiblemente mala, como la fiebre amarilla o la prostitución infantil. ¿Por qué un producto así se convierte de forma inesperada en objeto de adoración?. Este documental contribuye en su medida a tratar de explicarlo.






Repito que aunque “Best Worst Movie” no fuera un buen documental sí sería una producción interesante porque es capaz de narrar a la perfección no sólo la gestación de una película de culto sino además permite definir (incluso de forma involuntaria) a qué se refiere en realidad ese término tan a menudo mal usado





En primer lugar una película de culto no tiene por qué ser una buena película, tampoco tiene por qué ser una mala película, eso no es importante. “La noche del cazador” es una obra maestra y es una película de culto, “Plan nine from outer space” es una horrible monstruosidad y también es una película de culto. Los standards “bueno” y “malo” no son de aplicación en este tipo de obras.

En segundo lugar una película de culto jamás nace con el deseo expreso de hacerlo, ni los autores de “Troll 2”, ni los de “Plan nine…” ni los de “The Rocky Horror Picture Show” querían hacer una jodida película de culto, lo que querían era hacer algo bueno o al menos algo económicamente provechoso. Pero un filme que se autocalifique desde su estreno como “obra de culto” no es sino una estafa, son otros los que otorgan ese galardón, una circunstancia que nos lleva directamente a la tercera condición. Y es que una película de estas características necesariamente debe iniciar su andadura en las pantallas con un fracaso, y debe ser así porque dicha película debe ser también necesariamente “rescatada” a posteriori de los infiernos del celuloide por algún grupo de entusiastas (da lo mismo si son freaks o intelectuales) que formaran el primer círculo del culto. Un culto que luego se irá extendiendo (por convicción o por simple esnobismo) hasta llegar a gente como yo.






“Best Worst Movie” empieza describiendo la vida cotidiana de George Hardy, un sonriente gnomo verdadera encarnación del “Mister nice guy” americano, tan auténtico como un pastel de manzana puesto a secar en una casa en medio de la pradera donde no hay más que coyotes y cardos rodantes







Haciendo una pausa en su rutina de odontólogo perdido en el Sur de Estados Unidos, Hardy recuerda cómo hace veinte años tuvo sus quince minutos de fama (mejor dicho de infamia) protagonizando una película cuyo posterior visionado le horrorizó. A continuación entran en escena poco a poco los demás actores de aquel drama describiendo experiencias parecidas: la ilusión de una, a menudo primigenia experiencia cinematográfica y el tremendo desencanto al contemplar el resultado final.





El momento más didáctico del documental tiene lugar a continuación, y es aquel en el que se describe el proceso de reivindicación del producto, así vemos como algunos expertos buceadores de los rincones más sórdidos de los videoclubes especializados en cine de terror descubren la película y comienzan a verla de forma enfermiza, vemos también de qué manera empieza a funcionar el boca a boca (o el dedo a ojo) y así la experiencia individual se convierte en experiencia colectiva, de las reuniones de dos o tres amigos para ver la película en vídeo se pasa a sesiones cada vez más multitudinarias en cines de barrio que se acabaran convirtiendo verdaderos happenings para fanáticos que se saben fragmentos de la película de memoria.



Pronto empiezan a sumarse a la fiesta muchos de los actores que participaron en el engendro, incrédulos ante esta inesperada resurrección de aquella pesadilla que creían felizmente olvidada, de entre todos destaca el incombustible George Hardy que parece estar corriéndose la juerga de su vida y se convierte por sus propios méritos en el héroe de la función. Hardy es además el protagonista del momento más celebrado de la cinta, podría pensarse que dicho momento debería corresponder más bien a la escena del “OH MY GOOOOD!” antes mostrada, pero por alguna motivo (que supongo obedece a los misterios del lenguaje anglosajón) lo que hace que los freaks de “Troll 2” se partan de risa es esto



El documental trata de explicar también cuales son los motivos que lleva a tanta gente a practicar tal insólita afición. Dejando aparte el hecho de que ver una película muy mala (no basta con que sea simplemente mala, el cine está lleno de eso, es necesario que sea un autentico bodrio) es siempre un gran entretenimiento, hay algo más allá que una simple diversión esnobista pero en el fondo desdeñosa. Muchos espectadores ven en filmes como “Troll 2”, un producto sobre todo honesto, por más que la película sea un despropósito en todos y cada uno de sus aspectos técnicos y artísticos se nota claramente que no hay rastro de cinismo en ella, ninguno de los que participaron en aquello quería que la cosa saliera tan mal, y eso es algo que genera un cierto sentimiento de camaradería, porque como suele ser habitual a muchos espectadores de cine (incluyendo este tipo de cine) en realidad les gustaría pasar de observadores a autores, pero cuando contemplan cosas como esta saben que sus hipotéticos esfuerzos acabarían en lo mismo, “Troll 2” es algo que nosotros también podríamos hacer.







Hay que decir también que no todo es diversión en este documental, “Best worst movie” no elude algunos aspectos menos agradables en su descripción de los avatares de la película. Destaca en este aspecto la semblanza de la figura del director Claudio Fragasso, el único de los protagonistas de esta recreación que parece no haber comprendido de que iba la fiesta, al contrario que el resto de participantes (que admiten con sinceridad el horror en el que participaron por más que se muestren agradecimiento hacia aquellos que han provocado su expiación) el irascible italiano sigue hoy convencido de que “Troll 2” es una gran película, resulta en cierto modo patético cómo el responsable último del engendro comenta con pesar cómo el público se carcajea de las escenas graciosas pero también de aquellas que no fueron creadas para causar dicho efecto.


Pero las cosas se vuelven incluso sórdidas cuando se presenta a otros personajes del filme como Don Packard, protagonista de un breve pero memorable pasaje de la película, que confiesa cómo su intervención en la misma se produjo bajo la influencia de un descontrolado consumo de marihuana (circunstancia que afortunadamente le impedía discernir con claridad qué estaba haciendo realmente) y mientras disfrutaba de régimen abierto en una sanatorio mental en el que posiblemente volverá a ser internado en breve.


Pero incluso Packard disfruta de un breve momento de redención (en el documental afirmará que el recibimiento que le hicieron los fans durante uno de los pases de “Troll 2” fue el mejor momento de toda su vida), algo que ni siquiera se permite a sí misma Margo Prey (que interpretó en aquella ocasión a la hierática madre de la familia), único miembro del cuadro de actores original que se negó a participar en las exaltadas reivindicaciones públicas de la película para seguir enclaustrada en una existencia a medio camino entre Baby Jane y una versión femenina de Norma Bates.

En sus últimos minutos de metraje el documental nos hace una nueva interesante revelación, cuando Hardy, Stephenson y el resto de la pandilla tratan de extender su éxito en los circuitos de terror “serios” de festivales y convenciones se encuentran con el mismo desprecio e incomprensión con la que “Troll 2” se tropezó en 1990. Y creo que es entonces cuando descubren que su lugar está precisamente entre los habitantes de las catacumbas del cine en las que su película será celebrada hasta el fin de los tiempos y donde siempre serán felices.

Y eso es todo, “Best Worst Movie” nunca ganará ningún premio en los certámenes del cine documental ni será nominada a ningún oscar de la categoría, pero a mí me ha parecido un testimonio interesante a la vez que divertido y en cierto modo conmovedor y creo que por eso se merece tener una difusión a la que espero haber contribuido. Por último me gustaría repetir una vez más que recomiendo el documental pero jamás recomendaría la película, eso sí, si alguien ve lo primero será muy difícil que resista la tentación de ver lo segundo. Y quien sabe, puede que después de esa experiencia el ejército de fantasmas devoradores de cine basura cuente con un nuevo miembro tan devoto como los demás.

12 Comments:

Blogger El Impenitente said...

Supongo que habrás oído hablar de este libro:
http://aquivaletodo.blogspot.com/2011/11/malas-pero-divertidas-en-la-maraton-de.html

Desde luego los caminos del friquismo son inescrutables. Pero que tire una piedra el que esté libre de culpa. Confesiones inconfesables.

10:48 AM  
Blogger Deckard said...

Llevas toda la razón, por mala que sea una película debe ser honesta.

A mí, que también disfruto con las películas malas, me irritan soberanamente cosas como Planet Terror o Karate a muerte en Torremolinos, que quieren crear el bodrio de forma autoconsciente, hacer eso es no entender nada.

3:26 PM  
Blogger SisterBoy said...

Pues no lo conocía Impenitente pero me haré con él (o al menos trataré de leerlo) y, como acabo de explicar, discerniré entre las malas películas hechas sin querer y aposta.

Deckard si te gustan las pelis malas pero honestas ya digo que acabas de encontrar un tesoro, está available en emule y los subs en Subdivx as usual.

5:50 AM  
Blogger El Impenitente said...

Una película que se llama "Kárate a muerte en Torremolinos" tal vez no sea honesta, pero el título es buenísimo.

6:10 AM  
Blogger Deckard said...

Para los amantes de la inmundicia cinematográfica está ese monumento llamado R.O.T.O.R., no llega a la altura de las mierdas de Haneke pero se le acerca.

El problema con ésa, Impenitente, es que no se le puede tener el cariño del auténtico bodrio. Uno cuelga en la nevera el garabato de un niño pero si llega Velázquez y te pinta lo mismo lo mandas a tomar por culo.

2:15 AM  
Blogger SisterBoy said...

Me apuntaré el nombre de R.O.T.O.R y olvidaré lo que has dicho de Haneke :)

6:07 AM  
Blogger Deckard said...

Mientras que no lo olvide yo me vale. :P

8:41 AM  
Blogger Slim said...

pues yo este frikismo no lo entiendo muy bien, como puede gustarles tanto una pelicula asi? mira que yo soy friki con mis gustos cinefilos, que me gustan pelis como aterriza como puedas, o dirty dancing, pero esto ya me sobrepasa

10:32 AM  
Blogger SisterBoy said...

Hombre que te guste Aterriza como puedas no es ser friki, ser friki es que te gusten "Los tres supermanes contra el Kung fu" :)

11:10 AM  
Blogger Vargtimen said...

Leí este post hace unas semanas y se me olvidó comentarlo, pero sólo puedo decir una cosa:

OH MY GOD!

Ésta me la bajo.

2:09 PM  
Blogger SisterBoy said...

Bueno no te olvides de comentar a posteriori si te has sumado al culto :)

12:03 AM  
Anonymous Anonymous said...

This comment has been removed by a blog administrator.

11:39 AM  

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