Tuesday, March 10, 2009

The inlaw Walt Kowalski



Gran Torino con spoilers.

Personalmente no me disgusta mucho que Clint Eastwood haya dicho adiós a su carrera como actor con este filme. En primer lugar porque siempre le he considerado un interprete bastante mediocre, algo que pasaba desapercibido en muchas de sus películas (no demasiado exigentes en ese aspecto) pero que se hacía bastante evidente en otras. En segundo lugar, analizando sus ultimas obras parece que aquellas en las que no interviene como actor resultan bastante más estimables que las demás o al menos así ocurría en el caso de “Mystic River” y “El intercambio” frente a “Million Dollar Baby” o la que nos ocupa hoy.

De todos modos hay que decir que en el caso de “Million Dollar Baby” los evidentes defectos de la película quedaban atenuados por las implicaciones emocionales de una historia y unos personajes que no necesitaban verosimilitud ni guiones de hierro.

Por lo visto esto es algo que también ha pasado en “Gran Torino” o eso se deduce de los entusiastas comentarios de críticos profesionales y aficionados que a pesar de todo no dejan de señalar que la película tiene sus fallos. No veo nada de malo en esa actitud, a mi me ha pasado muchas veces e incluso ya digo que me sucedió con la anterior película protagonizada por Eastwood pero no me ha pasado con esta. La película me ha parecido en general bastante mala, muy tópica, pésimamente montada, con un ritmo muy irregular y con momentos que en ocasiones rozan el ridículo (esa escena con Kowalski dándole una paliza al chico chino).

Tampoco le he encontrado ningún valor añadido al hecho de que sea la despedida de Eastwood como actor. Quiere decir que no creo que la película hubiera resultado muy distinta si se hubiera hecho hace cuatro o cinco años y por lo tanto no veo en ella ninguna clase de ajuste de cuentas testamentario con respecto a los personajes que le hicieron famoso en los años sesenta o setenta (por más que dicho ajuste ya lo hizo de forma contundente en “Sin perdón”) aparte de que Kowalski se dedique a escupir al suelo cada dos por tres como hacia el protagonista de “El fuera de la ley”.

Las que sí me han resultado atrayentes y reveladoras son las escenas con las que concluye la película (obviando el también sonrojante epilogo del entierro y la lectura de las ultimas voluntades). Primera esa en la que Kowalski hace una confesión descafeinada ante el sacerdote que le ha estado acosando desde la muerte de su mujer quizás por sabe que lo que de verdad le ha estado atormentado durante todos esos años no podrá expiarse rezando diez avemarías. Esa expiación tendrá lugar en esa otra escena en la que todo el mundo esperaba que el sacrificio de Walt consistiera en invadir la guarida de los malvados a sangre y fuego y morir no sin antes haber conseguido llevarse con él al infierno a la mayor parte de sus enemigos. Es lo que hubieran hecho Josey Wales, Harry Callahan o El rubio. Incluso es posible que también lo hubiera hecho William Munny a pesar de que compartiera con el protagonista de “Gran Torino” sus ideas sobre los efectos devastadores que tiene la violencia no sólo en aquellos que la sufren sino también en aquellos que la provocan.

Pero Walt Kowalski no quiere dejar el mundo con sangre en sus manos y prefiere hacerse matar y que sea la justicia la que se encargue de poner fuera de combate a los forajidos. Así pues paradójicamente el actor que siempre había interpretado a personajes al margen de la ley elige para su despedida a uno que prefiere morir antes que volver a vulnerarla.

Pero bueno repito que, dejando aparte estos detalles de interés, la película me ha parecido muy floja aunque, repito también, que nada de esto parece importarle a los muchos aficionados al cine de Eastwood dispuestos a celebrar “Gran Torino” como la triunfal despedida de un fenómeno cinematográfico de dimensiones mitológicas. Uno de los pocos que quedan. Que así sea.

11 Comments:

Anonymous Ra está en la aldea said...

Me encantaría la idea de ir a ver un "Harry el jubilado".

9:24 AM  
Blogger El Impenitente said...

O "El sargento gagá de hierro".

2:20 AM  
Blogger Mery said...

Tampoco la he visto así que mejor no leo tu entrada. En cuanto la haya visto vuelvo y comento;)

4:26 AM  
Blogger 3'14 said...

Idem a Mery.

1:44 PM  
Anonymous Javi A. said...

Ostras !!!
Sí !!!
ESA ES !!!
Y además ahora recuerdo lo de Benedict !!
Es cierto ! Salía en un capítulo, pero creo que hacía de malo o algo así !!!
Muchas graciaaaas !!!
Me voy a poner a buscar como un loco !!

3:11 AM  
Anonymous Javi A. said...

ATENCIÓN !
LA SERIE ESTÁ DISPONIBLE EN EMULE (PERO EN INGLÉS)
Seguiré buscando !
Gracias sisterboy !!!!

3:12 AM  
Blogger SisterBoy said...

El de Dirk Benedict era mi capitulo preferido. Trataba sobre un buscavidas que robaba y asesinaba a un tatuador que también practicaba la magia negra. Antes de morir el hechicero hería a Benedict con el puñalito con el que hacia los tatujes y a partir de ese pinchazo empezaba a desarrollarse un tatuaje delator que iba cubriendo progresivamente todo el cuerpo del asesino.

7:08 AM  
Blogger 3'14 said...

Bueno, este sábado pasado cayó Gran Torino y aquí estoy yo para comentar.
Después de leer tu entrada he de decir que, estoy de acuerdo en todo cuanto escribes, con lo que poco debate vamos a crear. Salvo en lo del montaje, ¿Porqué dices que está mal montada? Yo no noté nada a destacar, claro que en un primer visionado, a no ser que "salte" mucho, no me fijo en esos detalles técnicos...

¿Te puedes creer mi ignorancia del mundo automovilístico? Hasta que no he visto la peli no tenía ni idea de que el título hacía referencia a un modelo de coche.

Personalmente, la peli no me ha emocionado demasiado, cosa que sí suele sucederme con las anteriores de Eastwood como director (Aunque "Un mundo perfecto" tuvo que tener la concesión de posteriores sesiones para que eso sucediera, la primera vez que la vi, pues, me pareció un auténtico coñazo). Me ha parecido previsible hasta el final. En el que, cuando hace amago de sacar el mechero (era presumible que sería una pistola), ya sabía de sobras que no habría ninguna arma, y que cerraría con un plano en el que nos iban a mostrar ese encendedor en la mano entreabierta que escenas antes nos habían enseñado. ¿Realmente alguien se esperaba un baño de sangre a lo justiciero?

Lo que sí aplaudo son los diálogos. Pero joder, luego hay cosas que saltan más que una pulga en estado de celo, esa escena de la fiesta en casa de los vecinos metido en su salsa como si de una reunión de viejos republicanos se tratara y siendo el rey del cerdo agridulce en la cocina entre las mujeres, o luego el como Sue le arrastra a la party teenager y ahí está él soportando estoicamente la situación, cuando no podía aguantar la sola presencia de su sobrina que es como estos a fin de cuentas pero sin los ojos rasgados, argumento que para el personaje debería tener un peso, pues es racista a más no poder, o así lo presentan en un principio como una trampa, pues sus prejuicios parecen desvancerse rápidamente, llegando a tener más afecto por sus vecinos asiáticos que por su propia familia. No sólo asiste, si no que se vuelve el asesor de Thao en asuntos sentimentales... venga ya!

Luego no puedo evitar encontrar diversas conexiones con Million Dollar baby, personaje protagonista con los vínculos familiares totalmente aniquilados (una familia digamos de esas de: ¿Qué he hecho yo para merecer a estos?), luego la batalla personal que libra con la iglesia y los duelos dialécticos con un cura, pero luego al final se acaba reconciliando, la decisión personal de elegir como y cuando morir... Personajes altamente emocionales pero con acusadas dificultades para transmitir sus sentimientos...

Me gusta el discurso de fondo de toda la película: El enriquecimiento que genera la diversidad cultural, la necesidad de adaptación por todas partes de lo que comportan los movimientos migratorios y la asimilación de segundas generaciones (que, pese a ser nacidos dentro ya del territorio, siguen considerándose muchas veces todavía como inmigrantes), el rechazo a la violencia, que el uso de esta sólo provoca más violencia. Y, aunque pueda parecer lacrimógeno (conste que no derramé ni una sola lágrima durante toda la proyección y eso que no necesito una cebolla a mi lado para llorar a moco tendido), lo mejor de la peli: El momento en el que encierra a Thao para protegerlo y como se confiesa frente a él diciéndole que ojalá nunca tenga que saber qué se siente habiendo matado a una persona. Y repito que me gusta y pese a las diversas trampas que hace para narrar la historia y dirigirla hacía donde quiere que vaya, se lo perdono, probablemente por ser Eastwood y a que a sus eintantos años siga siendo un apetitoso manjar en todos los sentidos.

Por cierto, mi pareja no paraba de repetir: ¡Pero si esto es Karate Kid..! y no deja de tener en parte razón... :P

11:55 AM  
Blogger SisterBoy said...

Lo de que está mal montada lo decía sobre todo por esa escena en la que Walt le patea el culo a uno de los gangsters asiáticos. Me pareció ridiculo esa alternancia de planos entre el rostro de Eastwood y el movimiento del cuerpo de su doble, exactamente igual que en una película de karate donde un viejo experto en artes marciales le da una tunda a alguien....como en Karate Kid por ejemplo.

Estoy de acuerdo en que la película transmite todas esas ideas que dices pero es cierto tambén que todo eso lo había dicho ya antes y mucho mejor incluyendo el tema de los efectos devastadores de la violencia por muy legítima que sea (Unforgiven, Mystic River)o todos esos temas que también tocó de forma igualmente chapucera pero mucho más entrañable en Million Dollar Baby

6:16 AM  
Blogger 3'14 said...

Que no te veo yo muy amante de Clint Eastwood... ;)

12:06 AM  
Blogger SisterBoy said...

Ya te digo, procuro no ser amante de nada porque declararte amante de un director de cine conlleva a veces tener que defender cosas que si las hubiera dirigido otro criticarias sin piedad. Y nosotros los amateurs del arte (es decir los simples espectadores) somos los únicos que podemos permitirnos ser brutalmente honestos.

4:34 AM  

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