Thursday, November 19, 2009

Apocalypse Tomorrow


Cada vez me siento más a disgusto con la calificación de “cinéfilo”, un término que implica un cierto matiz de exigencia a una afición que yo identifico exclusivamente como una actividad placentera. Ser cinéfilo parece conllevar una serie de deberes: hay clásicos que se supone que tienes que haber visto, estrenos a los que obligatoriamente hay que asistir, rarezas por las que vas a ser interrogado de forma inquisitiva en alguna ocasión, y un montón de datos sobre técnica, táctica e historia cinematográfica que se supone que debes conocer y que pueden abarcar desde biografías de directores de fotografía hasta las más intrascendentes anécdotas del rodaje de una película polaca sobre el antiguo Egipto (que la hay y muy buena por cierto). Pero lo peor de todo es que ser un cinéfilo implica no sólo que tienes que ver determinadas cosas, sino que también debes abstenerte de ver otras.
En resumen, demasiado trabajo para una pasión que me gusta mantener en el plano opuesto al de las tareas cotidianas, quiero decir con esto que no deseo convertir el acto de ir al cine en algo que haya que tomarse como una obligación como el ir a trabajar o el acudir cada día a la Universidad. Así que más que un cinéfilo prefiero considerarme como alguien a quien le gustan las películas de cine.

Toda esta perorata viene a cuento de que, incluso dejando el acto de ir al cine reducido al nivel de una afición ausente de cualquier carácter forzoso, a pesar de todo es lógico que todo el que sienta algún aprecio por el séptimo arte acuda al cine con ánimo de buscar una cierta excelencia en aquello que se dispone a ver. Y así suelo proceder yo de forma general pero, como cualquier otro degustador de alguna forma de representación artística, hay ocasiones en las que dicha excelencia se deja a un lado a favor de un sentido del espectáculo que apela a sentimientos algo más primitivos que la simple satisfacción intelectual.

Esto es algo que, personalmente, me suele suceder con las películas del género de terror en primer lugar y en segundo lugar con las películas del género catastrofista, estas últimas con una variante especial de la que hablaremos enseguida. Es posible que, en el segundo caso, esta espuria afición cinéfila responda al hecho de que en la época en la que yo empecé a ir al cine (finales de setenta) estaban muy de moda las películas de desastres de cualquier índole, ya fueran naturales o causados por el hombre, un tipo de filmes que adquirieron gran popularidad y que tenían una serie de particularidades comunes como por ejemplo aquellos inolvidables carteles promocionales en los que los actores protagonistas del drama, muchos de ellos viejas glorias de Hollywood en papeles puramente alimenticios, aparecían huyendo del espanto, cualquiera que fuese este.


No sabría decir cuando empezó la recuperación del género por parte del cine moderno aunque yo personalmente la sitúo en 1996, año de producción de Twister (Tornado) un filme que, también a nivel personal, marcó la tendencia de esta nueva forma de entender las películas de catástrofes, es decir una factura impecable en cuanto a los efectos especiales se refiere en contraste con un argumento endeble y unos personajes acartonados y bastante aborrecibles algo que tengo la sensación que no le sucedía a las viejas películas de los setenta.

Aun así en el curso de los años he seguido acudiendo a esta clase de espectáculos debido a otra pequeña depravación personal que se traduce en que soy capaz de ver cualquier basura proyectada sobre una tela blanca con tal que en ella salga una ola gigante también conocida como “tsunami”. ¡Si hasta me tragué esa gilipollez de Deep Impact con tal de ver como la gran ola caía sobre el indescriptible peinado de Tea Leoni!.




Entre las múltiples categorías en las que se puede clasificar a los espectadores de cine yo propondría una más: aquellos que evitan ver películas que tratan sobre temas que les aterrorizaban de niño y aquellos que se regodean en ellas. Yo creo que pertenezco a la segunda categoría ya que parte de mi infancia transcurrió en la playa de San Sebastián de la Gomera esquivando alguna ola enorme sólo para descubrir horrorizado que a continuación venía otra mayor.

O al menos alguna compleja explicación como esa tiene que justificar el hecho de haberme plantado un martes (la tontería tampoco era tan grave como para hacerme ir un fin de semana de estreno o el día del espectador) en unos multicines que normalmente procuro evitar, armado con un cubo de palomitas y otro de coca cola, tamaño pequeño eso sí, (“señor el tamaño mediano le sale sólo por un poco más”, “no gracias prefiero el pequeño”) aunque pagado a precio de uranio (con eso y la entrada, el coste del caprichito hidrofóbico ascendió a casi 15 euros ¡la ruina!, el pasado viernes sin ir más lejos por el mismo precio cené opíparamente incluyendo cerveza y postre a base de whisky con coca cola) y compartiendo sesión con una gente con la que en circunstancias normales no compartiría ni una quiniela premiada. Un ritual en definitiva absolutamente imprescindible pues se trataba de un producto cinematográfico que hay que ver en pantalla grande, hacerlo en televisión o en el ordenador es una doble cretinez, primero porque es una película ya de por sí bastante cretina y porque además estarías viéndola cretinamente.

Hablando exclusivamente de 2012, lo primero que hay que decir a aquellos que comparten esta perversión cinematográfica conmigo es que sus expectativas se verán totalmente colmadas: hay agua a presión en cantidad suficiente como para quedar más que satisfecho.





¿El resto de la película?, también cumple con las (mínimas) expectativas. Resulta que la Tierra está en peligro, en esta ocasión debido a una catástrofe ajena a la influencia del hombre y fundamentada en una profecía maya que pronostica el fin del mundo para el próximo 21 de diciembre de 2012. ¿El motivo del cataclismo?, pues que una alineación de planetas hace que unas cosas llamadas neutrinos se vuelvan locas aunque de todas modos ¿a quién carajo le importa eso?, un poco de verborrea científica es todo lo que necesitamos.

Planteado el conflicto las cosas se desarrollan del modo acostumbrado y con el ritmo ágil que revela la profesionalidad de los autores del show, que combina escenas de destrucción a una escala posiblemente nunca vista antes en el cine con historias individuales protagonizadas tanto por grandes estadistas (cuya presencia proporciona al relato de un beneficioso tono trascendente) como por ciudadanos de a pie (con los que el espectador puede identificarse). Hay también alguna velada crítica al mercantilismo y a la actuación arbitraria del gobierno (Emmerich no ha olvidado los aplausos que conquistó en muchas salas de E.E.U.U. cuando se cargó la mismísima Casa Blanca en “Independence Day”) aunque se deja al margen la beatífica figura del Presidente interpretada además por Danny Glover.


Luego están los inevitables toques de comedia, en esta ocasión bastante afortunados, algunos interludios en tono sentimental (que por cierto eran aprovechados por la concurrencia para ir a comprar más porquerías o para orinar las que habían consumido previamente), un final bastante ortodoxo donde los buenos se salvan (excepto alguno que lleva la palabra “prescindible” escrita en la frente desde el momento en el que aparecen en escena), los malos palman y los supervivientes navegan hacia el nuevamente despejado horizonte.
Pero sobre todo hay destrucción a mansalva: volcanes ardientes, terremotos ciclópeos, tormentas de ceniza, explosiones subterráneas, algunos de las ciudades más conocidos del mundo occidental destruidas con gozosa delectación y, una vez más, bastante agua como para secar el infierno. En definitiva todo aquello que necesita el espectador para aliviar las miserias de la vida cotidiana contemplando como la gente es asesinada en masa. En resumen, que me lo he pasado de miedo.

19 Comments:

Blogger Ra está en la aldea said...

"como cualquier otro degustador de alguna forma de representación artística, hay ocasiones en las que dicha excelencia se deja a un lado a favor de un sentido del espectáculo que apela a sentimientos algo más primitivos que la simple satisfacción intelectual".
O sea, qué rico está el jamón de jabugo pero cómo me apetecen ahora unas rufles al jamón.

11:43 AM  
Blogger 3'14 said...

Pero vamos a ver, ¿ Tú querías hablarnos de "2012" en concreto o exponer los argumentos(excusas) por los que disfrutas viendo pelis como esta? Porque,

Punto 1: Creía por momentos que tu insana intención era prolongarnos la lectura hasta el mismísimo 2012... ;)

Punto 2: No es necesario excusarse por el cine que se ve, en todo caso, la defensa debería ser por cometer el delito de que considerases una peli palomitera-comercial-de puro entretenimiento-pero igualmente necesaria de "obra maestra"... Sin ir más lejos, hoy he visto el pedazo bodrio de "500 días juntos", sólo porque me habían reafirmado que iba más allá de ser una típicaza peli indi para un público ídem y megaguay... pues me siento gilipollas, porque es literalmente eso, una bazofia por y para supermolongos, que encima continúa con el engañoso discurso romanticón edulcorado del que presupone huir... vamos, mierda envuelta con papel de celofán... lo que precisamente detesto, porque puestos a tener que soportar estiercol, prefiero que me sea servido al natural, en su plena esencia y sin adornos. Ya admití en una ocasión que me trago Brothers&Sisters, fue una de mis confesiones inconfesables, pero porque nadie pretende engañarme, se la mierda que me estoy metiendo directamente al cerebro, y mira, tiene algo que me gusta... Pero que me traten de imbécil es algo que no aguanto... con que no vuelvas a excusarte, vale???????? estamos???? meentiendesssssssssss???????

ah! Y no he visto la peli, pero creo que dura mucho, como casi cuatro horas, ¿Puede ser? Y como no voy al cine últimamente más que para ver los estrenos de Pixar y sucedáneos... pues va a ser que, o la veo de forma cretina o paso de verla... creo que optaré por lo segundo... pero por tu recomendación de verla en pantalla grande o no más.. no por considerarla prescindible como (falsa)cinéfila (que yo ni se de anécdotas, ni tan siquiera tengo la lista de pelis obligatorias de haber visto por el buen cinéfilo...) este... ¿Me estoy excusando??? Joder, ahora ni se aplicarme mis propios consejos ;)



Prometo que no he bebido...

1:33 PM  
Blogger Realice said...

De acuerdo respecto a '500 días juntos', Pi: es una típica comedia romántica y punto. Incluso con menos ritmo narrativo que muchas de la típicas, y sin nada mejor a cambio.

Sister, pero en las pelis catastrofistas de hoy ya no salen Paul Newman ni Steve McQueen... no puede ser lo mismo. ¿Escribirás alguna vez un ensayo sobre por qué las pelis de catástrofes y las adaptaciones al cine de Agatha Christie fueron los 'cementerios de elefantes' más señalados de los 70? :D

3:08 PM  
Blogger Slim said...

me hubiese gustado verte con el paquete de palomitas y la cocacola sentado en medio de las pandillas de adolescentes. en fin yo te entiendo porque la verdad y sin que nos oiga nadie tambien me gustan (algunas películas) del cine comercial!! y no entiendo porque hay que ser tan exclusivo y no ir a ver nada de lo que pongan en los multicines.

el otro dia pusieron en la tele una version de la aventura del poseidon y me acordaba yo de esta antigua, del miedo que me dio y las pesadillas que tuve después!! que buena era!!.

11:38 PM  
Blogger SisterBoy said...

Ra, e lo que se refiere a papas sintéticas siempre seré hombre de "baconcitos".

Pi, afortunadamente ya he pasado la etapa de tener que justificarme por las cosas que veo-leo-oigo, llegar a esa conclusión me parece una de las cimas de la sabiduria. Naturalmente que no hay nada que decir de 2012, es una peli de catastrofes tan típica que se diferencia de cualquier otra excepto en la excelencia de sus efectos especiales. ¿Comedias romanticas? sólo voy a verlas por error (como en el caso de "Kate and Leopold") o cuando el tiempo las pone en un lugar destacado. Por eso tardé tanto en ver "Cuando Harry encontró a Sally".

Realice cuando hago algun panegírico sobre alguna vieja gloria de Hollywood siempre mencionó su participación en alguna película de catastrofes de los setenta, es inevitable porque nadie se salvó de esa etapa. De las adaptaciones de la dama del crimen sólo he visto "El espejo roto" que tenía a Liz Taylor y Rock Hudson nada menos.

Slim "La aventura del Poseidon" es junto con "Pánico en el estadio" las dos cumbres del antiguo cine de desastres. Por cierto que el remake de Poseidon es un truño.

12:19 AM  
Blogger Deckard said...

Yo espero verla este fin de semana. Deberías hacer un post sobre las fases de desarrollo del cinéfilo. Lo haría yo, pero me da pereza y además incluso cuando me lancé a ver películas asiáticas de mierda nunca renegué de Spielberg, así que puedo hacerlo mal.

Seré la voz discordante pero 500 días me gustó. Y creo que si que introduce algunos cambios interesantes al género.

2:44 AM  
Blogger Armin Tamzarian said...

No quería ver 2012, quiero seguir sin ir a ver 2012, pero me he descojonado tanto con la entrada que me estoy replanteando hacerlo, es de las veces que más me he reído contigo Sister.

Por cierto, sin venir a cuento pero si no lo digo exploto, ayer y después de siglos revisióne La Profecía de Richard Donner y qué grande sigue siendo madre del cordero.

2:55 AM  
Blogger Realice said...

De la dama del crimen, 'Asesinato en el Orient Express' debe ser la peli con más densidad de estrellas por centímetro de celuloide de la historia del cine. Lástima que no tiene mucho más... como pasa con casi todas las pelis adaptadas de Agatha Christie. De las que he visto, salvaría 'Testigo de cargo' (aunque no es mi favorita absoluta de Wilder) y 'Diez negritos' (que vi en mi adolescencia y vagamente recuerdo que estaba bien)... pero ambas son otra década y otro concepto.

11:01 AM  
Blogger SisterBoy said...

Te envidio Deckard dado que doy por hecho que veras la peli en una de esas pantallas supergigantes de las que disfrutan las grandes ciudades.

El niño del remake de la profecía daba menos miedo que Blancanieves recién nacida. Julia Cuello Toro Stiles acojonaba mucho más. Por cierto se me olvidó contara que entre los muchos trailers que pusieron antes de 2012 ¡estaba el de la propia 2012!. Hay que joderse

Realice cuando puedas recuperar la saga de Miss Marple, no te arrepentiras

11:50 AM  
Blogger El Impenitente said...

Pues yo pienso que la película con más estrellas por centímetro cuadrado es "Atraco a las tres", ahora que la tenemos tan reciente.

De acuerdo con el punto 1 del comentario de Pi. Aunque te ha quedado mejor esa argumentación que decir -porque me sale de las pelotas, ¿pasa algo?-

También de acuerdo con "La aventura del Poseidón", película que vi por primera vez en el cine de Belmonte. El que proyectaba bailó los rollos de película y los muertos luego estaban vivos y cosas así.

10:51 AM  
Blogger SisterBoy said...

Eso de los rollos cambiados también sucedió en un mítico pase de "Ocho y medio" en Barcelona. Claro que siendo la clase de película que era por lo visto nadie se extraño del cambiazo.

2:33 AM  
Blogger Cinephilus said...

no creo que vea la peli (las de catástrofes me aburrieron siempre...), pero ME ENCANTA tu defensa del cine como PLACER y no como OBLIGACIÓN... si todo el mundo fuera más natural, la cinefilia no sería un ejercicio snob y coñazo, sino un placer brutal, visceral y absoluto... gracias por esos primeros párrafos, my dear :-)

12:10 PM  
Blogger SisterBoy said...

Obligación es ir al cumpleaños de tu ahijada, ir al cine siempre debería ser un placer o al menos una expectativa de placer

12:09 AM  
Blogger Armin Tamzarian said...

La vi ayer en un blasfemo pero decente screener, he de admitir que me la esperaba peor, pero me aburrío sobremanera y tanto efecto ya cansaba un rato largo ¿2 horas y media de película pa llenarlo to de agua y grietas en el suelo? mal Roland, mal, eso no se toca, caca, caca. Eso sí, cuando vi la ola me acordé mucho de ti Sister te imaginaba ahí en el cine con cara de alegría al ver venir la enorme y acuática muerte de tanta gente, eso sí, para disfrute mío, la escena de Roma, lo mejor de la cinta con diferencia.

3:01 AM  
Blogger SisterBoy said...

Esta pelíc hay que verla en pantallota hombre, a mí también me aburriria en screener. Lo de Roma ha sido muy comentado jejeje incluso ha salido el típico paliza diciendo que no se han atrevido a hacer lo mismo con La Meca

3:45 AM  
Blogger Armin Tamzarian said...

Por cierto, os dejo aqúi lo que es con muchísima diferencia lo mejor de 2012. Su trailer a lo Grindhouse

http://www.youtube.com/watch?v=ZW2qxFkcLM0

3:30 AM  
Blogger SisterBoy said...

Eso de "Black Presidente? Thats ridiculous!". Por cierto que supongo que esta película tendrá un lugar de honor en la supuesta segunda parte de "Diaster movie" aunque lo tendrán difícil porque no se puede hacer parodia de una parodia.

3:16 AM  
Blogger Deckard said...

Por fin la he visto en pantallota y digital. Me lo he pasado teta, me quedo con la escena de la limusima y el primer despegue de la avioneta.

Mer quería un tsunami más. No hay agua suficiente en el mundo para aplacar a un isleño.

12:11 PM  
Blogger SisterBoy said...

Hombre....agua hay para dar y tomar pero no había ningun tsunami de esos clásicos pero me gustó mucho la ola esa que le cae encima a Danny Glover

7:52 AM  

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