Monday, March 17, 2008

Abecedario del Crimen Capítulo XIV BORN TO RAISE HELL


En un hipotético concurso de Mister Glamour al que concurrieran los asesinos más famosos de la historia posiblemente Richard Speck ocuparía uno de los últimos lugares debido tanto a su físico (carrillos hundidos, pómulos salientes, numerosas marcas de viruela y por encima de todo eso unos húmedos ojos azules que parecían mirar siempre con perplejidad) como por su endemoniado carácter.



¡Ah! pero todos los lugares tienen su Richard Speck, todos cualquiera que sea su tamaño, si lo piensan bien estoy seguro de que les vendrá a la cabeza el suyo: es el tipo que siempre va dando tumbos, cambiando de trabajo, sin llegar a tener nunca nada estable, dando algún palo de vez en cuando y pasando alguna breve temporada en la cárcel, borrachín, pendenciero, desagradable, inoportuno, el tipo que la arma todos los años en las fiestas del pueblo, el que siempre está sentado en mitad de la barra del tugurio local buscando con quien meterse. Oh sí todos los lugares tienen su Richard Speck. La mayor parte de las veces no pasan de ser una molestia más incomoda que peligrosa pero de vez en cuando alguno de ellos se eleva por encima de su condición miserable y comete un terrible acto de violencia del que nadie le hubiera creído capaz. Algo semejante a lo que ocurrió con Anglés y Ricart los asesinos de Alcasser, dos ratas que ocupaban los estratos más bajos de la delincuencia urbana y que por casi por azar cometieron un triple asesinato que conmovió al país.

Nuestro personaje de hoy era, como se ha adelantado, un individuo violento y borracho que vagabundeaba por Chicago sin oficio ni beneficio. En los meses previos al suceso que le haría saltar a la fama su idea de pasar una buena noche en la ciudad era emborracharse, tomar algunas píldoras, ir luego a un bar y meterse con otro cliente hasta que la cosa degeneraba en una pelea. Si conseguía darle una paliza a su oponente, entonces la noche había sido un éxito; en caso contrario, buscaría a una prostituta y la golpearía hasta que se cansara y cayera dormido.

La vida de Speck podría haber seguido su errático rumbo hasta que terminar de un modo sucio y silencioso en algún agujero pero, en lugar de eso, en una calurosa noche de julio de 1966 y por razones que nunca se aclararían del todo el insignificante matón de taberna terminó por cometer un crimen tan sensacional que, a pesar del tiempo transcurrido y de las muchas salvajadas que se han hecho desde entonces, resulta difícil encontrar un caso similar en la crónica negra de los Estados Unidos. Lo que ocurrió esa noche sería recordado como “El crimen del siglo”.


Richard Franklin Speck nació en Kirkwood Illinois el 6 de diciembre de 1941. Fue el séptimo de ocho hermanos. Su padre murió cuando Richard tenía cinco años y su madre contrajo segundas nupcias con un vendedor de seguros que se la llevó junto con los dos niños más pequeños a Dallas, Texas.

Richard empezó a manifestar desde muy joven desordenes de comportamiento. Uno de sus profesores recuerda “parecía como perdido y daba la impresión de que no se enteraba bien de lo que ocurría a su alrededor. No fui capaz de enseñarle nada. creo que jamás le vi sonreír. Nadie podía llegar hasta él…”. Empezó a beber a los doce años, a los quince ya era un borracho empedernido y poco después empezó a drogarse. Tuvo una serie de trabajos sin porvenir en los que nunca duraba demasiado. En aquella época se metía en problemas continuamente y fue arrestado en más de treinta ocasiones por peleas, alcoholismo y pequeños robos. Nada de mucha importancia.

En 1962 se casó con Shirley Malone de quince años que al poco tiempo le dio una hija de la que Speck se mostraba orgulloso aunque decía que no era su padre natural. Al año siguiente fue sentenciado a tres años por falsificar un cheque. Cuando salió de la cárcel volvió con su familia pero las peleas eran continuas y en enero de 1966 la pareja se divorció. Speck se entregó entonces a una serie continua de borracheras y riñas de taberna. Al poco tiempo le detuvieron de nuevo, esta vez por intentar matar a su ex suegro. Posteriormente huyó estando bajo fianza y se dirigió a Chicago donde llegó a finales del mes de junio.

Al principio se alojó en casa de su hermana pero luego pasó a habitar una serie de pensiones de mala muerte en el skid row local donde pasaba la mayor parte del tiempo en los bares, emborrachándose, tomando barbitúricos y alimentándose únicamente de los aperitivos gratuitos que ofrecían en los tugurios. A pesar de todo en sus escasos momentos de lucidez Speck trataba de encontrar trabajo en la oficina del sindicato de marineros pero no solía tener suerte.

No obstante el 14 de julio le ofrecieron un puesto en un buque transoceánico que soltaba amarras el lunes siguiente. Con 25 dólares que le prestó un hermanastro alquiló una habitación en un hotel barato y se fue a matar el tiempo hasta que llegara el gran día. Estuvo bebiendo y jugando al billar un rato, también se tomó seis píldoras de barbitúricos llamadas “redbirds” de las que era muy aficionado. Totalmente ido se fue a dar un paseo mientras sentía como el mundo empezaba a difuminarse delante de sus ojos.

Era una noche calurosa y húmeda. En la ciudad la gente abría las ventanas de sus casas para combatir el bochorno. Las ventanas de la residencia de dos pisos situadas en el barrio de Jeffery Manor también estaban abiertas de par en par. Era una de las tres casas que formaban parte de un bloque de edificios dedicado a alojar a enfermeras en período de prácticas. Cada apartamento albergaba a ocho enfermeras, la mayoría eran estudiantes pero también había tres enfermeras filipinas recién licenciadas que realizaban un curso para posgraduados.

Una de ellas, Corazón Amurao acababa de meterse en la cama del cuarto que ocupaba con una de sus colegas y también paisana, Merlita Gargullo


. A las once de la noche escuchó unos golpes en su puerta. La muchacha abrió pensando que era alguna de las chicas pero en su lugar se encontró con un hombre de turbios ojos azules que se tambaleaba con una pistola en la mano y despedía un fuerte olor a bebida. El hombre balbuceó que necesitaba dinero para irse a Nueva Orleáns.

El intruso reunió a las seis enfermeras que en aquel momento se encontraban en la residencia en el dormitorio principal de la parte trasera, les dijo que se sentaran en el suelo y tras apagar las luces les exigió que le entregaran el dinero que tuvieran. La colecta arrojó una cantidad no muy superior a cien dólares. A las 23.30 llegó otra chica a la casa: Gloria Davy




El hombre se la encontró en la entrada y la llevo junto con las demás mientras insistía en que no quería hacer daño a nadie. A pesar de eso cogió una sábana, la cortó en tiras con una navaja y ató a las mujeres de pies y manos.

Ell robo ya había sido efectuado pero el hombre no daba señales de querer irse, se acuclilló al lado de las cautivas y empezó a charlar con ellas mientras golpeaba el suelo con la pistola. Repentinamente desató los tobillos de una de las muchachas, Pan Wikening, y se la llevó fuera del dormitorio. Las demás escucharon un profundo suspiro…Después el silencio.




La última de las chicas que compartía el piso llegó hacia medianoche. Suzanne Farris venía acompañada por una amiga que también estudiaba enfermería, Mary Ann Jordan.







Las dos entraron en uno de los dormitorios ignorando el drama que tenía lugar a pocos pasos de allí. El intruso se dirigió hacia donde se encontraban las recién llegadas. Se oyeron algunos ruidos, gritos apagados y el agua de un grifo del baño.

Al cabo de veinte minutos, el hombre regresó para llevarse consigo a otra mujer. Esta vez le tocó el turno a Nina Schamale



A esas alturas las muchachas ya se habían dado cuenta de que aquello era algo más que un simple robo, a pesar de ello ninguna fue capaz de reaccionar exceptuando a Corazón Amurao que se deslizó rodando por el suelo hasta meterse debajo de la cama. Por lo visto durante los primeros momentos del ataque las estudiantes norteamericanas habían aconsejado a sus colegas filipinas que no opusieran resistencia puesto que el intruso no era otra cosa que un vulgar ladrón.

Una a una las muchachas fueron sacadas del cuarto siempre siguiendo la misma secuencia, primero arrastraba a una de ellas, luego un intervalo de 25 minutos y luego vuelta a empezar. Al final sólo quedaban Gloria Davy y la escondida Corazón que desde debajo de la cama pudo ver al hombre volviendo a entrar en el cuarto y cogiendo a Gloria con la que se tumbo en la cama después de quitarle los pantalones. El hombre y la mujer ya no estaban en el campo de visión de Corazón pero los ruidos que provenían de la cama bajo la cual estaba escondida no dejaban lugar a dudas sobre lo que estaba pasando. Luego otra vez el silencio.

Corazón no se atrevió a moverse a pesar de que aparentemente el hombre se había marchado, pasaron las horas hasta que a las seis de la mañana la muchacha logró reunir el valor suficiente como para salir de su escondite y desatarse. Gloria seguía sobre la cama, inmóvil, tapada por una sábana

Corazón regresó a su dormitorio y se encontró los cadáveres de otras tres de sus compañeras: Mary Ann, Suzanne y Pamela. Había sangre por todas partes. Temiendo que el asesino no se hubiera marchado de la casa la joven no se atrevió a descender a la planta baja. Rompió la ventana de la habitación en la que se encontraba y saltó a una cornisa de sesenta centímetros de ancho que rodeaba todo el edificio. Allí se acurrucó y empezó a gritar “¡Todo el mundo está muerto!”. Alguien la oyó y llamó a la policía.

El primer agente en llegar a la escena del crimen descubrió que la puerta trasera estaba forzada y faltaban algunos paneles. En el salón se encontró con el cuerpo desnudo de una muchacha; alrededor del cuello tenía un trozo de tela fuertemente anudado, era Gloria Davy. Patricia Matusek estaba en el baño también estrangulada


. Sobre el suelo del dormitorio que daba a la fachada de la casa estaban amontonados los cuerpos de Merlita y Valentina Pasión la tercera muchacha filipina.


Nina Schamale estaba tumbada en una de las camas. Todas presentaban heridas de ligadura en el cuello y dos de ellas habían sido además apuñaladas. En el cuarto situado más al este Mary Ann y Suzanne Farris habían recibido el mismo tratamiento. Farris tenía además múltiples heridas de navaja en los brazos lo que indica que trató de defenderse. Sobre otra cama encontraron a Pamela Wilkening con una herida de cuchillo en el pecho y la consabida ligadura en el cuello. En total había ocho cadáveres.

Andrew Toman, el juez de instrucción forense era un hombre curado de espanto pero al ver el escenario del crimen declaró a los periodistas “Nunca vi nada igual. Es el crimen del siglo. Es el peor crimen que he visto jamás”.

Los agentes rescataron a Corazón Amurao de la cornisa y la llevaron al hospital donde la interrogaron. A las 08.30 de la mañana ya tenían un relato completo y detallado. Empezó la investigación. Los detectives no tardaron en averiguar que un hombre que encajaba con la descripción había sido visto en una gasolinera cercana al lugar del crimen donde le había comentado al encargado que esperaba encontrar trabajo a bordo de un barco. El siguiente paso fue acudir a la oficina del a Unión Marítima Nacional no muy distante de la gasolinera donde la inconfundible descripción del sospechoso no tardó en conducir al nombre de Richard Franklin Speck.

Para entonces Speck se había despertado en su habitación del Shipyard Inn. Cuando fue al lavabo para asearse vio que había sangre en su mano aunque no había rastro de ella en su ropa. También vio algo más raro aún: había una pistola en su cuarto pero no podía recordar como había llegado a sus manos. Las mañanas ausentes de recuerdos de la noche anterior eran normales en la vida de Speck así que se encogió de hombros y se fue a comprar una botella de vino. En la tienda había una radio donde daban la noticia de los asesinatos. Señalando al aparato Speck dijo “Espero que cojan a ese hijo de perra”.

Mientras tanto la policía seguía intentando dar caza al asesino. Durante todo el día Speck que aparentemente seguía ignorando lo sucedido la noche anterior recorrió la ciudad bebiendo distraídamente y escapándose por poco del acoso de la policía. Incluso llegó a ser detenido –cuando aún no se había hecho público su nombre- cuando una prostituta le denunció por golpearla y apuntarle con un arma. Peor una vez más Speck se escabulló.

Por fin a las 14.40 de la tarde y tras una completa identificación de su ficha policial por parte de la única superviviente de la masacre la policía difundió por radio el nombre y la descripción del sospechoso. Speck como de costumbre estaba sentado en la barra de un bar cuando oyó su nombre por la radió y quedó estupefacto. Aterrorizado emprendió una huida ciega que le llevó hasta la cama de una pensión para indigentes donde trató de cortarse las venas con una botella de vino rota. No lo consiguió y salió tambaleándose del cuarto donde alguien le vio sangrando y llamó a la policía. En esta ocasión tampoco fue reconocido –había dado un nombre falso en el hotelucho- y los agentes se limitaron a llevarle al hospital. Una vez allí el médico que le limpiaba la herida del brazo vio un tatuaje con la leyenda “BORN TO RAISE HELL” (una frase por lo visto difícil de traducir al español, literalmente significa “nacido para traer el infierno” aunque también la he visto traducida como “nacido para armar camorra” o “nacido para perder”). La descripción de ese tatuaje se había dado también por la radio. Además el paciente susurró entre delirios su verdadero nombre. La caza había terminado.







En los interrogatorios que siguieron a la detención Speck no pudo colaborar mucho. A pesar de que no negaba lo sucedido insistía en que no podía recordar nada de la noche del crimen. Según sus propias palabras “Todo el mundo dice que lo hice. Pues así debe ser. Pero no voy confesar algo que no recuerdo haber hecho.” De todos modos las pruebas en su contra eran abrumadoras incluyendo el testimonio de Corazón Amurao que, con su traje de enfermera, fue al hospital a reconocer al asesino.




¿Es creíble este ataque de amnesia? El aludir a la ausencia de recuerdos es una excusa recurrente de muchos asesinos. Algunos hablan de una neblina que lo tiñe todo de blanco, o de estar como dentro de una nube, o también de una “ola de sangre” que cubre su visión en ese momento. Quien sabe. Contrariamente a lo que se piensa, y salvo en determinados casos, no es fácil cometer un asesinato y ese hecho anti natural (es un decir) puede provocar un cortocircuito en la mente que coincide justo con el momento del crimen.

El equipo de psiquiatras que redactó el informe médico sobre el estado mental de Speck concluyó que poseía una personalidad psicopática asociada a la ingesta de alcohol. Otros en cambio opinaron que la amnesia era fingida. El doctor Ziporyn en cambio no estaba de acuerdo en el dictamen de psicopatía; en su opinión Speck sufría una hostilidad casi innata hacia las mujeres en parte provocada por el recuerdo de su madre (casada en segundas nupcias con un alcohólico y maltratador) y en parte por su ex mujer a la que profesaba un odio mortal y a la que golpeó y amenazó de muerte en varias ocasiones. De hecho la única de las victimas que fue atacada sexualmente (aunque corrió el bulo de que Speck había violado a las ocho mujeres lo que le valió una cierta fama de semental entre el acostumbrado grupo de desequilibradas que sigue los pasos de todo asesino famoso) guardaba cierto parecido con Shirley.

También estaba el asunto de los daños cerebrales que Speck había sufrido a lo largo de su vida. A los cinco años se había golpeado con un martillo accidentalmente. A los diez se cayó de un árbol y permaneció inconsciente 90 minutos. En los años siguientes sufrió más accidentes y recibió numeroso golpes en las frecuentes disputas que mantenía. En una ocasión le golpearon siete u ocho veces con una barra de hierro. A esto se añadía el alcohol y las drogas que tomaba para combatir las fuertes jaquecas que sufría a causa de sus accidentes.

Pero de todos modos nada de eso podía ya salvarle el pellejo. Poco tiempo después tuvo lugar el juicio durante el cual Speck permaneció todo el rato sentado en la mesa de la defensa, como petrificado, con la mirada perdida.



No había mucho que hacer por él, las pruebas eran demasiado abultadas. Por eso llamó tanto la atención que el fiscal William Martin

diera un curioso espectáculo durante el testimonio de Corazón Amurao en el que apareció con una maqueta a escala del lugar del crimen en el que las ocho victimas aparecían representadas como figuritas de madera. Cada vez que la testigo contaba como una de sus compañeras había sido sacada de la habitación el fiscal cogía una figurita de madera y la colocaba en el sitio donde posteriormente la victima apareció muerta. La maqueta medía 1.52 de ancho, 0.91 de alto y 0.91 de profundidad y costó 5.609 dólares. La prensa la bautizó como “La casa de las muñecas”. La defensa protestó por que las figuritas tenían forma de ataúd.

El jurado le declaró culpable en 49 minutos. Fue sentenciado a muerte pero su condena tuvo lugar en medio de la moratoria dictada por el Tribunal Supremo. En su lugar fue sentenciado a entre 400 y 1.200 años de cárcel, la condena más larga dictada en Estados Unidos hasta aquel momento.

Durante los años siguientes nunca se aclararon del todo las razones de aquella matanza. En una de las películas que se hicieron sobre su vida se insinuaba que el marinero conocía superficialmente a una de las victimas pero él siempre lo ha negado. También se dijo que Speck en su delirio de borracho trataba de encontrar a una enfermera que había sido amable con él en una estancia anterior en el hospital.

El propio Speck tampoco ha ayudado mucho en el esclarecimiento de los hechos. Más bien se dedicó a contar algunas historias confusas. Primero dijo que tras salir del bar donde estaba antes de que se produjeran los asesinatos se había encontrado con tres marineros que le habían inyectado un liquido azul que le había hecho perder el sentido. También habló de que había cometido los crímenes en compañía de un amigo homosexual al que posteriormente había matado y arrojado a un tren en marcha. Nunca se ha probado todo esto y posiblemente se trata de falsedades o fantasías. Speck dijo también en una ocasión que había perdido la cabeza cuando una de las chicas le había escupido en la cara al exigirle dinero. Según dijo literalmente “toda esa gente no hubiera muerto si esa chica no me hubiera escupido en la cara”. Pero igualmente no resulta muy creíble que ninguna de las aterrorizadas victimas tuviera la presencia de ánimo de hacer algo así en aquellos momentos.

Incluso en una entrevista que tuvo lugar en 1976 a cargo del investigador Robert Kessler (del que ya hablamos en el anterior capitulo) negó que la herida de su brazo hubiera sido provocada por un intento de suicidio y habló de un corte producido por una botella de whisky rota durante una pelea. Diez años después del crimen quería seguir apareciendo como un macho.



Como verán Speck no es nadie demasiado interesante. Lo que llama la atención es la brutalidad del crimen, el elevado número de victimas y cómo alguien pudo mantener un impulso homicida tan fuerte y durante tanto tiempo (tardó horas en hacerlo y debió terminar agotado físicamente). También es llamativo el encadenamiento de fatales casualidades que llevaron al errático Speck hasta la residencia de enfermeras. Pero lo más perturbador es la imagen de esas mujeres demasiado aterradas para ofrecer cualquier tipo de resistencia incluso cuando estaba claro que el intruso las estaba matando una a una.

A pesar de su larga condena Speck fue incluido entre los presos con derecho a salir en libertad bajo palabra en 1976 pero el recluso no se mostró interesado en esa ocasión ni tampoco en 1981. No obstante en 1987 cambió de idea aunque en ese momento los familiares de las victimas formaron una asociación para impedirlo.

Speck murió en la cárcel un día antes de su cincuenta cumpleaños pasando allí un total de 25 años muchos de los cuales transcurrieron con el recluso totalmente inmerso en la grotesca subcultura sexual de la prisión como demuestra este video filmado en el penal de forma clandestina. Es un documento perturbador cuya visión les desaconsejo vivamente.



7 Comments:

Blogger 3'14 said...

Hoy en Documentos TV entrevista a un caníval. Tal vez te interese para una nueva entrega del abvecedario del crimen.


En cuanto a la historia de hoy. Esos ojos me han recordado terriblemente a los de alguien. Escalofriante. Sobretodo si, es cierto que, alguien es capaz de cometer esas atrocidades y no recordar nada.

4:37 AM  
Blogger foscardo said...

Seprece a nicholas cage, ya tenemos actor principal para un nuevo biopic bizarro.Vamos de ganar el oscar.Yo reuerdo el caso y las pelis que hicieron al respecto. Lo que no recuerdo es el titulo de ellas.

5:11 AM  
Blogger SisterBoy said...

Pi supongo que se trata del célebre caso del canibal de Rottemburgo del que por cierto también se ha hecho una peli que hasta el momento no se ha estrenado, al menos donde yo vivo. Ya sabía que iban a emitir ese reportaje pero gracias por el recordatorio :)

De las peliculas que se han hecho sobre el caso sólo he visto una
http://spanish.imdb.com/title/tt0995033/
que parece una aproximación bastante fidedigna a lo sucedido aunque esta versión no hace ninguna referencia a los problemas de amnesia del asesino y le presenta más bien como una rata sin conciencia al hilo de lo que parece una nueva tendencia en el retrato de asesinos en serie famosod como es el caso de los biopics que se han hecho sobre Ted Bundy y Los estranguladores de las colinas.

Existe otro título http://spanish.imdb.com/title/tt0321505/
que no he podido localizar aunque sí he visto varias imagenes y parece ser un explotaition sin demasiado rigor.

En el episodio Emtpy Eyes de CSI Las vegas se muestra un caso claramente inspirado en el crimen del siglo aunque como anecdota decir que incluso en el ultraviolento siglo XXI ocho victimas parecian demasidas y el episodio las reduce a cinco.

6:13 AM  
Blogger 3'14 said...

joderrrrrrrr caníbal con V... en cuanto pase por aquí Dorando te va a dar material para la nueva entrega del abecedario con mi cadáver (que o cadáber)

7:19 AM  
Blogger Vargtimen said...

A mí me da más miedo Nicolas Cage. Aparte de esto, un crimen horrible y un juicio igual de horrible. Al menos no utilizaron clicks de playmobil para representar a las víctimas.

1:37 PM  
Blogger Cinephilus said...

escalofriante, una vez más...

11:52 AM  
Anonymous Dorando Pietri said...

Tranquila, Pi. Me estoy volviendo bueno, tolerante y transigente. La edad me está aflojando las meninges.

Me queda el consuelo de que hay más de doscientos países en la ONU. Cuando acabes con los iuesei, te recomiendo sigas orden alfabético: Albania, Australia, Austria... Han debido ocurrir crímenes en Albania, de Estado incluidos, que deben de ser dignos del "Abecedario".

Por un momento me quedé dudando: no habrá sido capaz de tirarse a todas. Si hubiese sido así, entonces sí que entendería que no recordase nada.

Te haré caso y no veré el vídeo.

Eres grande, maestro. Nunca fallas. Todo lo contrario.

1:51 PM  

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