Sunday, April 06, 2008

They want Charlton Heston to play a mexican

En los últimos días han muerto varios personajes importantes del mundo del cine. Pero con todos mis respectos por gente como Richard Widmark o Roy Scheider ninguno de ellos se puede comparar a la figura de Charlton Heston un mito cinematográfico de esos sobre los que nadie se pregunta si actuaban bien o mal y que pertenece ya para siempre a la memoria colectiva e individual (o al menos a la del individuo que escribe esto) del séptimo arte.



Alto, atlético y con una mirada capaz de derribar a un árbol Heston encarnaba al héroe clásico del cine: fuerte, valiente, seguro de sí mismo, indestructible e inasequible al desaliento, el tipo de personaje que en el cine de hoy ya sólo es presentable si se hace de forma paródica. No es de extrañar pues que casi desde sus comienzos quedará catalogado como actor de carácter en superproducciones de Hollywood, esos peliculones con los que se rellenaban tantas tardes de domingos y sábados y que en los teatros de antaño solían programar en verano, una estación en la que por los motivos que fuera no había estrenos y los cines se alimentaban de reposiciones.

Su primer papel relevante fue en “El mayor espectáculo del mundo” una película que responde perfectamente a las características descritas en el párrafo anterior.



Un Technicolor de 1951 de dos horas y media de duración y dirigida por Cebil B. De Mille nada menos. En la película Heston encarnaba a un enérgico director de circo adicto al trabajo que además estaba enredado en una complicada relación sentimental con la trapecista estrella. También andaban por allí James Stewart (al que ni una vez durante toda película se le veía sin su maquillaje de payaso) y Gloria Grahame haciendo de domadora de elefantes con su látigo y su atuendo a juego con su profesión (ñam).

Tras esta primera aparición estelar vinieron una larga serie de películas y telefilmes entre la que destacan “Cuando ruge la marabunta” en la que Heston interpretaba al rudo dueño de una plantación en la selva tropical que tenía que vérselas con un ejercito de hormigas asesinas y que en su día fue considerada de forma unánime como la mejor película de la historia al menos en el patio del Colegio San Fernando. En el mismo año se estrenó también “El secreto de los Incas” otra película de aventuras exóticas que quizás no sería demasiado recordada de no ser porque muchos la consideran una clara influencia de la saga de Indiana Jones, o me dirán que el vestuario de Heston no les recuerda a alguien.



Pero seguidamente vino una de las películas que cimentaron la leyenda del actor, esto es LOS DIEZ MANDAMIENTOS otra monstruosa producción de 220 minutazos de metraje dirigida una vez más por el fanático religioso De Mille en la que Heston evolucionaba desde el semi desnudo y chulangas hijo del faraón hasta el venerable y barbado patriarca judío del final. A pesar de todo reconozco que esta película me decepcionó un poco cuando era niño ya que el tema de las diez plagas (mi parte preferida de la Biblia) quedaba prácticamente reducida a la que menos molaba (el asesinato de los primogénitos) pero bueno ahí queda para la eternidad la escena más reconocible de la película, la del paso del Mar Rojo.



A partir de ahí la película perdía bastante interés –si exceptuamos la orgía del Becerro de Oro que era bastante cachonda- y tenía ese final en el que Yahvé prohibía la entrada a la tierra prometida a Moisés por una fruslería, un pasaje bíblico que a todos los niños nos hacía murmurar por lo bajini “que cabronada”

La carrera de Heston prosiguió a lo largo de los años cincuenta sin que el actor abandonara del todo su personaje arquetípico. Así vinieron algunos títulos destacados como “Misterio en el barco perdido” o “The Big Country” (“Horizontes de Grandeza”) un western al antiguo estilo con Heston haciendo de duro capataz que competía por los favores de la hija del jefe con el pisaverde Gregory Peck, una competición que acababa a las puras piñas al amanecer en un de las peleas clásicas del cine.



Sin embargo en medio del esplendor de la década Heston se permitió una pequeña rareza en su carrera. Se trata de “Touch of Evil” en la que el actor daba vida a un imposible policía mexicano para lo cual le peinaron y maquillaron como si de un Otelo de Chihuahua se tratara y le hicieron farfullar algunas palabras en español para hilaridad del público latino de todo el planeta. De todos modos Heston consiguió dar el pego por más que inevitablemente quedará oscurecido por la enorme (hablando en términos físicos y artísticos) figura de Orson Welles.



Pero salvando la anécdota wellesiana la década concluía con una de las películas más famosas de la historia que cine, que sigue aun hoy ostentando el record absoluto de estatuillas de la Academia y sin duda el cenit de la carrera del actor que también tuvo su hombrecito dorado. Estamos hablando por supuesto de BEN-HUR un peliculón que se sitúa más allá del bien y del mal y que en teoría trataba sobre un hombre que se sobrepone a sus deseos de venganza y acaba aceptando la fe cristiana aunque muchos años más tarde nos enteremos que en realidad se trataba de la historia de amor entre Judah y Mesala, una trama subterránea que el pillastre de Gore Vidal (guionista no acreditado) coló de rondón en la película. El bueno de Heston no se enteró de nada.

Toda gran película tiene siempre una escena emblemática. La de Ben Hur es por supuesto la gran carrera de cuadrigas pero yo siempre he sentido predilección por esa insólita escena en la que el general Quinto Arrio comprueba con desdeñoso sadismo la habilidad de los forzados remeros en el arte del combate naval.

http://youtube.com/watch?v=uUYJFSvVli8

Durante la década de los sesenta todo iba a cambiar y el cine no fue una excepción aunque en los primeros años Heston continuó interpretando los papeles para los que parecía haber nacido en películas como “El Cid”, “El tormento y el éxtasis” (dos películas biográficas, la segunda de ellas sobre el pintor y escultor Miguel Ángel que desafortunadamente nunca he tenido ocasión de ver) y la excelente superproducción histórica “55 días en Pekín”. Pero ya en 1965, tal y como se ha dicho, las cosas empezaban a no ser como siempre habían sido. En este año Heston hizo una pequeña obra maestra llamada “El señor de la guerra” en la que daba vida a un señor medieval que se deja arrastrar por una incontenible pasión por una bella lugareña seguidora de una religión pagana. También es el año de “Mayor Dundee” dirigida por Sam Peckimpah, uno de los muchos directores que se encargaron en aquellos años de dinamitar las convenciones del western. Es dudoso que Heston hubiera intervenido en un filme tan atípico y violento como este tan solo cinco años atrás.

En la segunda mitad de la década prodigiosa el cine de grandes estudios y fastuosas superproducciones en el que Charlton Heston había triunfado empezaba a caerse a pedazos. El actor ya bien entrado en la cuarentena tuvo que variar su registro para poder sobrevivir y de esta manera logró un sorprendente renacimiento protagonizando tres películas claves en la historia del género de la ciencia ficción. Se trata de “The omega man” (“El último hombre vivo”), “Soylent Green” (“Cuando el destino nos alcance”) y sobre todo “El planeta de los simios”. Tres títulos no muy prestigiosos en su día pero que con el tiempo han devenido en auténticos clásicos

Quizás “The Omega man” sea la que más ha perdido con el tiempo pero al menos Heston logró encarnar a un Neville bastante parecido al endurecido héroe de la novela original o por lo menos bastante más que en las ocasiones en las que el personaje fue interpretado por el exquisito Vincent Price o por ese Will Smith cantando canciones de Bob Marley con voz de falsete.



“Soylent Green” en cambio sigue considerándose casi una obra maestra y una de las películas más desoladoras en cuanto al futuro de la humanidad aparte de ser una curiosa anticipación de los horrores de la industria alimentaria (¿acaso no hemos condenado a los animales de granja a la antropofagia forzándoles a comer harina de carne?). Para la historia quedara siempre la hermosa escena de la muerte del entrañable personaje de Edward G. Robinson.



Pero sin duda es “El planeta de los simios” la más recordada de todas. Un Heston de 45 años mostraba que todavía estaba en forma paseándose por casi toda la película medio en pelotas y protagonizando sin duda la escena más inmortal de su carrera (por encima de cualquier otra de las que hemos mostrado aquí) y a buen seguro una que figurará siempre en cualquier lista de los diez mejores finales de la historia del cine.



Pero los años seguían pasando y al final Heston terminó en el mismo sitio en el que muchos de sus compañeros de generación: en el averno de las películas de catástrofes. Pero incluso en esta faceta Heston siguió haciendo bien su trabajo y por muy humillantes que resultaran aquellos años son recordados con cariño por una generación de espectadores (a la que pertenezco) que llenaban las salas para contemplar estos espectáculos de fuego y destrucción. Así vinieron “Aeropuerto 75” “Terremoto”, “Alerta roja, neptuno hundido” y “Pánico en el estadio” (“Two minutes warning”) que personalmente considero no ya la mejor de esta etapa personal del actor sino sin duda la mejor película del género de catástrofes de los setenta.

Puede decirse que la carrera de Heston terminó aquí. Siguió trabajando por supuesto pero nunca volvió a hacer nada no ya con algo de calidad sino ni siquiera con algo de popularidad. Sus últimos años transcurrieron entre películas desconocidas (algunas de ellas tan intragables como “El despertar”), papeles como secundario de prestigio en series de televisión y algún que otro cameo con el que poder seguir pagando al piscinero.

La vida y los años no respetan a nadie incluyendo a los Dioses del Olimpo. El último trabajo del que se tiene noticia por la imdb es una “cosa” llamada My Father en la que el anciano actor interpretaba a Josef Mengele…. Pero en fin como cantaban Barón Rojo en la canción homónima “tu triste final no empaña tu gloria” y en el día de su muerte es justo que se rinda homenaje a un hombre que supo mantener el tipo durante casi treinta años y cuyas películas forman parte inseparable de la historia personal de todo aquel que sienta algo de amor por el séptimo arte y que tenga la edad suficiente para recordar la época en la que ir al cine era el equivalente laico de ir a la iglesia.

Por último no creo que merezca la pena detenernos en sus tristemente célebres actividades extra cinematográficas. Podemos pasar por alto esa faceta de su personalidad acudiendo a las palabras que le dedicó Orson Welles en su día. “Charlton Heston es un hombre encantador siempre y cuando no se le hable de religión o de política”. Dejémoslo ahí.



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24 Comments:

Blogger Doc Moriarty said...

Me da igual que le tengan que arrancar el rifle de sus cold dead hands.

Este hombre forma parte de nuestra cultura, sí o sí.

12:01 PM  
Blogger g. said...

yo es que...con él no puedo, me supera este tipo. Soy así de básica y bestia, si la persona me parece chunga, punto. y si soy sincera mucho no lo siento, más bien no lo siento. Hay tanta gente haciendo cosas alucinantes y que además es bien que...eso.


(pd: hacía no sé qué tita de tiempo que alguien no me hacía releer un libro :S Sisterrrrrrrrrrr !!!! :S!!!)

12:11 PM  
Blogger SisterBoy said...

Te comprendo G pero yo hace tiempo que me conjuré para hacer el esfuerzo de separar a la personas del artista o de otro modo me sería imposible disfrutar del trabajo de muchos aristas. Y tal y como dice Dorando renunciar a Charlton Heston seria como renunciar a parte de mi propia memoria.

Oye ya me diras de que libro hablas, yo siempre tomo nota de todas tus recomendaciones pero ahora mismo estoy atascado en el tema de la lectura :(

1:00 PM  
Blogger Queer Enquirer said...

Madre mía. Este blog cada día se parece más a "Cahieurs du Cinemá". Sobre la escena de las cuádrigas creo recordar que la rodó la segunda unidad, y por lo tanto, no la dirigió Wilder, quien se ponía de muy mala uva cuando alguien se lo recordaba.
En cualquier caso, independientemente de lo mal que pudiese caer Mr. Heston, sus películas son totalmente imprescindibles.

1:27 PM  
Blogger Realice said...

Pues de acuerdo con Heston, pero yo aprovecho el espacio de tus comments para rendir homenaje a una de mis debilidades de toda la vida: Richard Widmark, que con esos pómulos de pura calavera y esa mirada sarcástica, triste o cruel, siempre me ha parecido uno de los hombres más fascinantes de Hollywood. Desde el pobre desgraciado de Night and the city o el (en el fondo) tierno marido de Pánico en las calles hasta una nueva encarnación del mal (en quien tantas había hecho ya) en Asesinato en el Orient Express, pasando por supuesto por el fiscal vehemente de El juicio de Nuremberg (uno de los pocos 'buenos' de su curriculum) o la escena que nos marcó a mis hermanos y a mí durante años: aquella de Lanza rota en que su medio hermano Robert Wagner tira un montón de dinero a una escupidera y él ha de pasar por la humillación de recogerlo. Descansen en paz los dos, Heston y mi querido Widmark.

2:00 PM  
Blogger SisterBoy said...

This comment has been removed by the author.

2:32 PM  
Blogger SisterBoy said...

Richard Widmark me gustaba mucho pero creo que distaba mucho de las dimensiones míticas de Heston.

De toda su carrera me quedo también con "Vencedores y vencidos" con ese fiscal intransigente con el olvido al que todo el mundo queria someter la cuestión de los crimenes nazis. (¿De qué sirvio la guerra?)

Repasando su filmografia via imdb y descontando las que ya has mencionado tú destacaría "El beso de la muerte" (con la famosa escena de la silla de ruedas rodando por la escalera) el western "Cielo amarillo" el alegato anti racista "Un rayo de luz" sus otros western con Ford "Dos cabalgan juntos" y "E Gran Combate" y la policiaca "Brigada Homicida" que se adelantó al gran cine negro de los setenta.

Tal y como le pasó a Heston también tuvo que sobrevivir a base de peliculas de catastrofes aunque desafortunadamente de mucho menos empaque que las que hizo su colega. Eso sí al menos se libró de los culebrones

2:33 PM  
Blogger Realice said...

No hay un solo actor que no esté espléndido en Vencedores o vencidos. De hecho, aún no puedo entender cómo no les dieron el oscar al mejor actor secundario a Montgomery Clift y Judy Gardland.

Cuando éramos pequeños, mis hermanos y yo teníamos repartidos a casi todos los actores de Hollywood (como si fuéramos sus managers :)): nos los pedíamos ('yo me pido a Fulanito'), para lo cual sólo era necesario que te fijaras en él y que no se lo hubiera pedido otro hermano antes, y desde ese día ese actor o actriz era 'tuyo', y se lo podías 'cambiar' a otro si te gustaba más uno de los suyos (por ejemplo, 'te cambio a Marilyn por Clark Gable y Jean Simmons juntos'). Mi hermano mayor (que para eso era mayor y más espabilado) tenía a los mejores del lote (su hegemonía era insultante, de hecho), pero Charlton Heston y Richard Widmark siempre fueron míos. Mi hermana tenía a Paul Newman, que valía de sobra por todo el resto de su alineación. La estrella del lote de mi pobre hermano pequeño era Carrie Fisher :).

10:31 PM  
Anonymous La madre de Dorando vio a Charlton en Belmonte mientras rodaba el Cid. said...

"Cuando ruge la marabunta" también fue considerada la mejor película de la historia en los dos colegios donde cursé mi EGB y mi BUP.

Y tal vez Charlton Heston fuese una persona de hábitos y conductas digamos que rechazables. Quizá como Kazan, Hemingway, Goya, Beethoven, Errol Flynn... El mundo a lo largo de la historia ha estado lleno de hijo de puta que nos han hecho la vida más hermosa. Y si pienso en Heston no lo veo levantando un fusil, sino de rodillas frente a lo que queda de Estatua de la Libertad (una de las escenas más terroríficas que yo haya visto nunca). No sé si me explico. Me da igual que Faulkner se bebiese todo fluido o que Robert Plant o Jimmy Page se metiesen hasta estricnina. No me interesan como personas. Pero sus libros y sus discos...ah, eso es otra cosa.

Si quieres recomendaciones literarias, acabo de terminarme un libro de relatos cortos de Capote titulado "Un árbol de noche" que tiene unos cuantos que me han gustado bastante. Aunque recomendar a Capote no tiene nada de especial. Con Capote uno siempre acierta.

Y gracias por la cita.

1:09 AM  
Blogger Slim said...

a mi siempre me gusto mas aterriza como puedas que aeropuerto 75, pero bueno tambien reconozco a este hombre como mito de nuestra infancia.

dorando ayer salieron unos lugareños de Belmonte en el telediario y tambien su castillo, es chulo chulo de verdad...

2:51 AM  
Anonymous Ra está en la aldea said...

Orson Welles era la persona más inteligente y con menos sentido práctico del mundo. Cómo le amo.
Ben-Hur me parece un súpercoñazo, lo que no quita que venere el momento en que las hermanas de Ben-Hur se tapan con sus harapos de leprosas gimiendo "no, Judá, no nos mires... " y no pierda la oportunidad de interpretarla a la menor ocasión.
Los diez mandamientos es GRANDIOSA, qué felicidad me embaragaba a mis ocho años cuando sonaban las trompetas y eso de "Escucha, pueblo de Israel", y todos cargando con los carros hacia la tierra prometida.
"Cuando ruge la Marabunta" (que tan bien parodiaban en "El informal", al igual que con "El planeta de los simios") me encanta y es, junto a "La senda de los elefantes" mi película de pánico a los animales favorita.

5:24 AM  
Blogger SisterBoy said...

Anoto una vez más la recomendación Dorando y anoto también la idea de dedicar un post a los diez mejores relatos cortos que recuerdo.

De la Senda de los elefantes tengo un recuerdo lejano pero vivo, sobre todo de ese final en que los paquidermos lo arramblan todo a su paso en un intento de recuperar lo que era suyo (aqui es de aplicación el viejo dicho de "en los años mil las aguas volveran por donde solían ir" que se usa cada vez que un torrente arrasa un camping que no deberia estar alli).

5:42 AM  
Blogger Adso said...

Charlton Heston era el actor favorito de mi madre. Además, protagonizó algunos de mis films favoritos. Era uno de esos actores que llenaban la pantalla, nada que ver con los Ben Afflecks actuales, un verdadero héroe. Sólo quiero borrar su aparición en el documental de Moore, pero vaya, nada de eso tiene que ver con su carrera cinematográfica, que yo tildaría de colosal.

11:29 AM  
Blogger Jagglitros said...

Grandioso homenaje, SisteBoy! Y muy completo, por cierto, cosa que he echado de menos en todos los medios. Impresionantes videos e impresionantes fotos, sobre todo, la relativa esa debilidad mía llamada "Horizontes de Grandeza", justo en el momento en el que Mr. Lynch (Heston) se viste al acceder a la invitación de pelea que le lanza Mr. McKay (Peck). ¡Qué gran final el de esa pelea!

Mr. Lynch- "He de reconocer, Mr. McKay, que tarda usted un infierno de tiempo en despedirse".
- Mr. McKay: "Y ahora, dígame: ¿qué hemos demostrado?

Descanse en paz este gran y clasiquísimo actor.

11:40 AM  
Blogger SisterBoy said...

En El Pais de hoy hay un par de buenos articulos incluyendo uno de Jordi Costa que siempre suele acertar en casi todo lo que dice.

The Big Country no estará nucna en mi lista de los diez mejores westerns pero es un peliculón. Y por supuesto yo salía por los Hannassey.

11:56 AM  
Blogger Arual said...

Independientemente de sus actividades al frente de la Asociación Nacional del Rifle siempre tendré a Heston en un rinconcito especial de mis recuerdos cinéfilos. De pequeña estaba enamoradísima de él, y ver cada Semana Santa "Ben-hur" o "Los Diez Mandamientos" era una delicia. Y aunque suene repetitivo "Cuando ruge la marabunta" está la mar de entretenida.

10:16 AM  
Blogger foscardo said...

Richard Widmark, Charlton Heston,...

No hay dos sin tres. Se admiten apuestas. Yo voto por Kirk douglas.

6:42 AM  
Blogger SisterBoy said...

¿Kirk Douglas sigue vivo?

6:47 AM  
Blogger foscardo said...

Esta vivo aun.

3:21 PM  
Blogger g. said...

Foscardo!!! si!!! yo también prefiero a Kirk Douglas !!!


(sister GRACIAS) fué mi mejor vez con el libro. no me separo de él desde que me escribiste.

2:01 AM  
Blogger Vargtimen said...

Me encanta que alguien reivindique las peliculas de catastrofes de los 70. La saga "Aeropuerto" es casi más divertida que su propia parodia.

10:17 AM  
Blogger SisterBoy said...

Sobre todo aquella con Dean Martin como comandante de vuelo

2:27 PM  
Anonymous Anonymous said...

¿por que al hablar de actividades extrafilmicas entre tanto "cinefilo de pro" nadie comenta que fue de los primeros actores en manifestarse junto al reverendo Martin Luther King en los años 60? tenia convicciones muy fuertes en ambos sentidos pero siempre nos gusta recordarlos por lo malo... en fin.

experimento 626

9:33 AM  
Blogger SisterBoy said...

Ya había oido eso anónimo pero bueno todos tenemos cosas buenas y malas. La cuestión es pesarla en la balanza y ver de que lado cae. Bienvenido al blog

12:33 PM  

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