Personal Christmas Capitulo 3 "La Hartanga"
Esta historia gastronómica tenía que haber sido incluida dentro del post dedicado a las cuchipandas navideñas pero en aquel momento no tenia el material necesario. Podría dejarlo para las Navidades del 2008 pero quien sabe si la tradición acabará por perderse en el tiempo como le ha pasado a otras tradiciones navideñas como el anuncio de Freixenet o las hojaldrinas Mata.
Según tengo entendido esta costumbre es exclusiva de Canarias, en concreto de la parte norte de la isla de Tenerife pero no me sorprenderia que en algún lugar del resto de España también se diera este curioso fenómeno aunque mi hermano -gran conocedor de la gastronomía peninsular- no me lo ha confirmado.
Me refiero a La Hartanga una especie de tombola bestial que se suele sortear en estas fechas coincidiendo con los números de la loteria o de la ONCE del 21 ó 22 de Diciembre. En la escasa literatura que se puede encontrar sobre el tema en Internet he leido que al parecer este sorteo tiene como origen el deseo de algunos propietarios locales de deshacerse de toda la mercacia excedente, de ahi la cantidad y la variedad (sobre la calidad ya habría que discutir aparte) de los productos que se ponen en manos del azar. Puede que la cosa haya empezado asi pero con los años ha degenerado en una especie de broma asumida por todos los participantes. Tal es así que de hecho es un premio que casi nunca se suele reclamar y cuando se hace se suele asimismo aceptar una cantidad en metálico en lugar de lo ofrecido en el boleto. Algo que parece bastante lógico ya que no creo que muchas personas en esta isla (ni en este planeta) tuvieran recursos suficientes para transportar y almacenar toda esta porqueria. Aunque me resulta divertido pensar que algún día ocurra como en aquel episodio de Los Simpsons en el que Burt ganaba un certamen radiofónico cuyo premio eran 10.000 dolares o un regalo absurdo. Por supuesto todo el mundo elegía el dinero pero Burt prefierió el regalo absurdo que resultó ser el elefante Pisoni.
El ejemplo que traemos hoy aquí (escaneado personalmente para que la tradición quede reflejada en la red por los siglos de los siglos) no es demasiado espectacular (en ocasiones he visto hartangas que incluian en el premio una cabra viva) pero más o menos la lista cumple las condiciones de monstruosidad y absurdidez y finaliza (y esto también es tradición y ejemplo de que al final todo se trata de una broma) con la oferta de 5 kilos de bicarbonato. Pero dejemonos ya de prolegómenos y vayamos al grano porque lo diveritdo de este sorteo no es ganar lo que se ofrece sino leer lo que se ofrece. Ahi se los dejo


Según tengo entendido esta costumbre es exclusiva de Canarias, en concreto de la parte norte de la isla de Tenerife pero no me sorprenderia que en algún lugar del resto de España también se diera este curioso fenómeno aunque mi hermano -gran conocedor de la gastronomía peninsular- no me lo ha confirmado.
Me refiero a La Hartanga una especie de tombola bestial que se suele sortear en estas fechas coincidiendo con los números de la loteria o de la ONCE del 21 ó 22 de Diciembre. En la escasa literatura que se puede encontrar sobre el tema en Internet he leido que al parecer este sorteo tiene como origen el deseo de algunos propietarios locales de deshacerse de toda la mercacia excedente, de ahi la cantidad y la variedad (sobre la calidad ya habría que discutir aparte) de los productos que se ponen en manos del azar. Puede que la cosa haya empezado asi pero con los años ha degenerado en una especie de broma asumida por todos los participantes. Tal es así que de hecho es un premio que casi nunca se suele reclamar y cuando se hace se suele asimismo aceptar una cantidad en metálico en lugar de lo ofrecido en el boleto. Algo que parece bastante lógico ya que no creo que muchas personas en esta isla (ni en este planeta) tuvieran recursos suficientes para transportar y almacenar toda esta porqueria. Aunque me resulta divertido pensar que algún día ocurra como en aquel episodio de Los Simpsons en el que Burt ganaba un certamen radiofónico cuyo premio eran 10.000 dolares o un regalo absurdo. Por supuesto todo el mundo elegía el dinero pero Burt prefierió el regalo absurdo que resultó ser el elefante Pisoni.
El ejemplo que traemos hoy aquí (escaneado personalmente para que la tradición quede reflejada en la red por los siglos de los siglos) no es demasiado espectacular (en ocasiones he visto hartangas que incluian en el premio una cabra viva) pero más o menos la lista cumple las condiciones de monstruosidad y absurdidez y finaliza (y esto también es tradición y ejemplo de que al final todo se trata de una broma) con la oferta de 5 kilos de bicarbonato. Pero dejemonos ya de prolegómenos y vayamos al grano porque lo diveritdo de este sorteo no es ganar lo que se ofrece sino leer lo que se ofrece. Ahi se los dejo


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