Wednesday, December 19, 2007

La dama de Shangai



No sé si será justo comparar “Deseo, Peligro” con “El libro negro” de Paul Verhoeven pero mientras veía la última obra estrenada de Ang Lee no podía evitar hacerlo.

Ambas películas tratan sobre países ocupados durante la Segunda Guerra Mundial (e incluso un poco antes como es el caso) y ella se describen las actividades de los movimientos de resistencia de una manera similar: el idealismo y la ingenuidad de los reclutas, la desorganización inicial, la brutalidad y torpeza de los primeros asesinatos y por último la certeza de que la sociedad secreta al fin y al cabo es también un ejercito con una jerarquía tan rígida como aquel al que combate y esta igualmente dispuesto a llevar a cabo si la causa lo exige toda clase de actos indignos incluyendo el explotar sexualmente a alguno de sus miembros, mujeres por supuesto ya que ambas películas comparten también la poderosa presencia de una figura femenina (interpretadas además de forma inolvidable por actrices desconocidas) que a pesar de la miseria moral y material en la que se desenvuelven consiguen mantener su integridad por encima de su condición de prostitutas por la causa.

En resumen son historias que se unen a la tendencia de evitar la tradicional esquematización con la que se ha tratado la guerra que más veces se ha llevado al cine arrojando por consiguiente una visión novedosa a algunos aspectos del conflicto (esas mujeres occidentales prostituyendose para poder sobrevivir o esas tiendas de Shangai repletas de artículos de lujo ofrecidas por afables comerciantes arabas).

Pero sobre todo son filmes dominados por una concepción clásica de la narración (entendiéndola en el buen sentido de la palabra, es decir no en el sentido garciano) en el que todos los elementos (guión, fotografía, interpretación, decorados) están cuidados al máximo lo que hace que su visión tanto en lo formal como en lo argumental se convierta en un verdadero placer. De todas maneras reconozco que el filme de Verhoeven me resulta más estimable por ese punto salvaje y desinhibido (no uso el término “gamberro” porque me resulta muy cursi) del que carece el contenido drama de de Ang Lee por más que las explicitas escenas de sexo incluidas en la película del director taiwanes llamen tanto la atención, unas escenas que por otro lado están plenamente justificados (en el caso de que alguien necesitara tal justificación) en uno de los muchos diálogos afortunados del personaje protagonista.

También encontré que “Deseo, peligro” cojeaba un poco en uno de los factores claves de su argumento, me refiero a todo lo relacionado con la compleja personalidad de Wong Chia Chi y los motivos que guían su conducta, lo mismo cabe decir de la aún más compleja personalidad del señor Yee y lo mismo también de la complejísima relación sado masoquista que se establece entre ambos. También me pareció que la película soportaba con dificultad los 157 minutos de duración lo que no pasaba con “El libro negro” de similar metraje. Es posible que esas más de dos horas y media perjudiquen la carrera comercial de la película aunque personalmente no me suponen ningún. Yo podría, por ejemplo, pasarme todo ese tiempo mirando el rostro de Wei Tang, de hecho podría pasarme toda la vida haciendo eso.





De todas maneras y a pesar de estas objeciones considero la última obra de Ang Lee altamente recomendable, sobre todo en estas fechas dominadas por el habitual cine complaciente y opiáceo.

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